Peñagrande – Lacoma – El barrio

martes, 30 de noviembre de 2010

Las primeras urbanizaciones tienen lugar en los años cincuenta, en lo que se llamó viviendas para obreros, en una finca propiedad de Margarita Lacoma, que constituyó el primer núcleo urbano de Peñagrande y que actualmente se conoce como Colonia Lacoma. No sabría decir quién era la tal señora Margarita Lacoma, pero de ella se hablaba mucho en los primeros años sesenta, que es la época en la que mis padres y su prole de cuatro hijos decidieron abandonar la Quinta de la Paloma para instalarse en este barrio del noroeste de Madrid, un barrio que debido a su nombre era motivo de cierto cachondeo: “¿Dónde vives? En Lacoma. ¡Ah! ¿Sí?… Pues yo en el punto, jajajaja…”.


La Colonia Lacoma era un conjunto de viviendas para obreros, como ya he dicho anteriormente, pero también, por su relativa proximidad a El Pardo, alojaba a muchos militares de la Guardia de Franco. “Escoltas”, como se les llamaba popularmente. En nuestro portal vivían algunos. Nosotros vivíamos en la calle Julio Calvo, arteria perpendicular de la avenida del Cardenal Herrera Oria y que es junto a la propiamente llamada Lacoma, las dos principales calles de la Colonia. En la actualidad la calle Julio Calvo es una vía que conecta con Ramón Gómez de la Serna y toda el área de ampliación hacia el oeste, lo que hoy forman un grupo de calles entre las que la más conocida es Ventisquero de la Condesa. Pero en 1961 el barrio tenía una fisonomía muy distinta.


Para empezar, Cardenal Herrera Oria era conocida como Carretera de la Playa, que empezaba en el pueblo de Fuencarral y terminaba en la carretera de El Pardo, junto a la piscina llamada así precisamente: “Playa de Madrid”. Cerca se encontraba el Parque Sindical, que era verdaderamente una playa muy popular y, sobre todo, muy concurrida. Recuerdo aquellos “18 de julio” donde cientos y cientos de madrileños acudían a esta piscina a pasar el día. Los chavales de mi edad bajábamos y subíamos caminando desde el barrio. Tardábamos media hora más o menos, y el recorrido lo hacíamos pasando invariablemente por delante de la residencia del Presidente argentino Perón, en Puerta de Hierro. Si no nos apetecía darnos el paseo teníamos la opción de trasladarnos en unos autobuses de la ETA (no se asusten, se llamaban así porque eran de la Empresa de Transportes Alacuber, que también hacían servicio a El Pardo), que morían en la calle Hilarión Eslava, en el barrio de Argüelles. Pero casi siempre íbamos a pie, por ahorrarnos el importe del autobús.



Esos autobuses y las camionetas P-27 que llevaban a Cuatro Caminos eran las dos vías de salida hacia “Madrid”, que era como se decía en aquellos tiempos: “Voy a Madrid”. Supongo que esto sucedería con todos los barrios situados en el extrarradio madrileño. También había una tercera alternativa, la de tomar la P-24 que acababa en la Plaza de Castilla. Cuatro Caminos, Argüelles y Plaza de Castilla, eran, por ese orden, los principales puntos de entrada a la ciudad. Las camionetas se averiaban con mucha frecuencia. Había que desalojarlas y esperar que viniese la siguiente.


Portada del ABC, Junio de 1960 y su correspondiente localización.

Lacoma en los años sesenta era todo campo. En días claros, desde mi casa se veía el Valle de los Caídos. Hoy es imposible, tal es la acumulación de bloques que existe. Junto al barrio se encontraba Peña Grande. En realidad nunca he tenido claro dónde empezaba uno y dónde terminaba el otro. Dependiendo del momento o a quién se lo decías (por aquello del cachondeo), te referías al barrio nombrándolo tanto de una manera como de otra. También existía otra parte llamada Peña Chica, núcleo de población de casas bajas, hoy desaparecido, que se situaba entre la actual Ciudad de los Poetas de Saconia y la parte sur del Barrio del Pilar. En los años sesenta existía, pues, Lacoma, Peña Grande, Peña Chica y algunos otros poblados como La Veguilla, muy cerca de Peña Grande, y Valdeyeros o La Cruz del Cura, en dirección a las tapias de El Pardo y Pitis, respectivamente. En Pitis existía una frondosa alameda donde muchos vecinos iban a merendar o a pasar el rato. Incluso pasaba un arroyuelo donde nos bañábamos. Era “nuestra particular Casa de Campo”.

Fin del trayecto del tranvía en Ricote, Peñagrande.

No existía más que campo, espacios libres. Junto a la Colonia Lacoma se empezó a construir un nuevo barrio para alojar a personas que en su gran mayoría provenían de Tetuán, ya que sus casas habían sido demolidas. Este nuevo barrio, formado por las calles Pico Balaitus y Pico Salvaguardia, principalmente, sí podría decirse que pertenece a Peña Grande. Con el tiempo fue ampliándose hasta conformar un nuevo espacio que lo integran calles cuyos nombres tienen el denominador común de islas: Cíes, Tavira, Arosa, etc. También Fermín Caballero, que se prolongó hasta más allá de la Ciudad de los Periodistas, otro nuevo barrio surgido en los setenta.


Caso curioso es el de Mirasierra, donde José Banús, a la sazón constructor también del Barrio del Pilar, levantó cientos de viviendas unifamiliares que hoy se conocen como chalés, pero que en aquella época llamábamos “hoteles”. En los “hoteles” de Mirasierra, además de gente pudiente, vivían muchos norteamericanos que trabajaban en la base de Torrejón. ¡Los copiosos aguinaldos que sacábamos en navidad pidiendo en esas casas!

Vista aérea de la Colonia Mirasierra.

En el barrio no había un triste cine. Aparte del Jarvi y el Alameda, que estaban en el pueblo de Fuencarral (donde además hacían la vista gorda y nos dejaban colar en las películas para “mayores de 18”), los más cercanos eran los que se encontraban en Bravo Murillo. Menos mal que desde la Plaza de Castilla hasta la Glorieta de Quevedo había unos cuantos.

Colegios había varios, muchos de ellos ocupaban pisos bajos: Nosotros íbamos al Loyola, que era el más próximo a nuestra casa, pero había otros que se llamaban San Isidoro, Estrada, López Ochoa o El Pino. Con el tiempo, en esa zona que ocuparon los que llegaron de Tetuán, se abrió uno que alcanzó cierta fama: Regina Pacis. Después empezaron a abrirse los colegios públicos como Apolo XI, Bravo Murillo y Herrera Oria, entre otros.

Acometida de la comunicación entre el Barrio del Pilar y Peñagrande, tras las inundaciones de 1972.

Parte de la Colonia Lacoma, la que discurría paralelamente a Cardenal Herrera Oria (a la altura más o menos de la calle Julio Calvo), fue demolida hace quince o veinte años. Ahí recuerdo que había un par de bares, un estanco y una tienda de electrodomésticos. También desaparecieron la Veguilla y la Cruz del Cura, donde vinieron a (mal)vivir numerosos emigrantes granadinos, muchos de los cuales terminaron siendo grandes amigos míos. Ojalá me equivoque pero hay muchas otras partes del barrio amenazadas de muerte. Y es que las bulldozer, ni tienen sentimientos ni entienden de nostalgias.

Equipo de fútbol Peña el Litro
De pie, de izquierda a derecha: desconocido, el portero se llamaba Juan, Manolo (letra P), Cándido (letra E), Eduardo (letra Ñ), Ángel Barrera (letra A), Miguel "Farina" (letras EL), Juan "Salchi" (portero suplente, de rojo),desconocido. Agachados: desconocido, "Cascote" (letra I), desconocido, desconocido, Juan "el muñequero".


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Otros artículos del barrio:

Peñagrande – Lacoma – Reseña histórica
Peñagrande – Lacoma – Álbum de fotos


Autor: Juan Antonio Díaz.
En este blog también colaboran: Ángel Caldito, José Manuel Seseña y Ricardo Márquez.

Fuentes:
Hemeroteca ABC
Biblioteca Nacional de España

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El Ramal Ópera – Príncipe Pío (II)

jueves, 25 de noviembre de 2010

El 1 Abril de 1939 concluye la Guerra Civil y el ramal en los primeros días de Abril, muy probablemente el 5, se normaliza volviendo a prestar servicio de viajeros, con el nombre de la estación de Ópera recuperado. El transporte público de superficie en la zona ha de esperar al 7 de Agosto en el que se restablece el servicio de tranvías, pero solo hasta la estación del Norte.

Rombo con el nombre de Fermín Galán, denominación que ostentó la estación de Ópera en la Guerra Civil

El 1 de Febrero de 1.941 los ferrocarriles españoles de vía ancha, ancho ibérico como se le denomina en la actualidad, son nacionalizados creando la Renfe, acrónimo de Red Nacional de los Ferrocarriles Españoles, lo cual tendrá alguna repercusión en las relaciones entre la Compañía Metropolitano de Madrid y la continuadora de la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte de España como veremos mas adelante.

En 1941 la prensa recoge este anuncio “La Zona Norte de la Red Nacional de los Ferrocarriles Españoles ha puesto nuevamente en servicio la taquilla instalada en el andén de llegada de la estación “Norte”, del metro, para el despacho de billetes ordinarios y de ida y vuelta para trenes de cercanías, en sus recorridos desde Madrid hasta Ávila y Segovia. ABC 30-05-1941” (1).

En Agosto de 1.941 la autoridad gubernativa prohíbe con carácter provisional y circunstancial la salida directa de viajeros con equipaje desde los pasos subterráneos de los andenes de la estación ferroviaria a las instalaciones del metro, medida que les obliga a subir al andén principal, salir por el vestíbulo y volver a bajar las escaleras del acceso al metro por una de las dos bocas del patio de coches, siendo evidente la molestia que ello origina al ir cargado con bultos y maletas. La norma persigue evitar el estraperlo para lo cual hay personal vigilando que se cumpla, controlando el paso donde conectan los pasillos de ambas empresas (2). También en este punto se comprobaba que se accediera a los andenes con billetes o en el caso de acompañantes con los billetes de andén.

Un tren compuesto por dos MF accediendo al saco de maniobras en los años setenta.

El 10 de Agosto de 1.943 la Dirección General de Ferrocarriles y Tranvías aprueba la solicitud que había realizado la Compañía Metropolitano de Madrid para mejorar las instalaciones del saco de maniobras de Estación del Norte. Las obras comienzan inmediatamente y consisten en:

1º) Prolongación del túnel del saco de maniobras en 26 metros estableciendo en la continuación una zona arenada en la vía de llegada delante del parachoques elástico.

2º) Modificación de la diagonal que pasa a ser tomada de talón en lugar de punta como hasta ahora.

La realización de ambas obras permite utilizar la segunda vía del túnel saco para material de reserva en sustitución de la vía sin andén de Ópera que desde entonces queda sin uso pero sin desmontar y manteniendo los agujas por ambos lados.

En los años cuarenta la Compañía Metropolitano de Madrid decide mejorar el material que presta servicio en la línea teniendo en cuenta las circunstancias del momento y esto ha de venir modificándolo en los talleres de la empresa. Se opta por el modelo “Embajadores” incorporándole una segunda cabina de forma que pueda circular aislado y dotándole de mayor potencia de frenada. Tras las pruebas satisfactorias es puesto a circular con viajeros en la primavera de 1945 asignándole una nueva numeración que corresponde a MF 1 (motor freno). El éxito obtenido llevará a transformar otros cinco entre 1945 y 1948 y dos mas en la década de los cincuenta totalizando 8 MF’s.

El 21 de Marzo de 1953 un tren del ramal no frena al llegar a la estación de Ópera, rebasándola y saliendo a Línea 2, con tan mala fortuna que en ese momento circula un tren por ella en el sentido Sol-Opera. A consecuencia del choque resultan tres viajeros heridos (3).

Un tren compuesto por dos MF saliendo del saco de maniobras en los años setenta. La azulejería de la estación ya no es la de la inauguración de la línea. Otra modificación es el nombre de la estación pues en el rombo pone solo Norte cuando antes de la reforma indicaba Estación del Norte.

En los años cincuenta el gran volumen de viajeros que en esa época entraban y salían por el vestíbulo, eran obstaculizados por la situación de una de las dos bocas de metro del patio de coches, concretamente la llamada sur, pues se encontraba delante de la salida del edificio. La Renfe se dirige el 11 de Noviembre de 1.953 a la División Inspectora de la Red Nacional de los Ferrocarriles Españoles, organismo dependiente del Ministerio de Obras Públicas, solicitando:

1º) la supresión de la boca sur pues los viajeros de cercanías ya tienen la boca norte y los de largo recorrido no suelen llegar a la estación ferroviaria en metro.

2º) volver a permitir la salida de viajeros con equipaje desde el paso inferior de la estación de ferrocarril a las instalaciones de Metro, alegando que las razones que lo impedían desde 1941 ya no existen y además se evita la incomodidad de subir y bajar escaleras.

La petición de supresión de boca sur y habilitación de paso directo, trae consigo un cruce de burocracia ya que las instalaciones afectadas formaban parte del convenio firmado en su día entre la Compañía Metropolitano Alfonso XIII y la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte de España, principal interesada en ellas. Se estipulan nuevas cláusulas por parte de la División Inspectora de la Red Nacional de los Ferrocarriles Españoles que en resumen son: plazo de ejecución tres meses a partir de la autorización; mantenimiento de la boca norte tal cual está; coste de las obras a cargo de Renfe; devolución a Compañía Metro de Madrid de barandillas, balaustrada y anagramas que haya; observación durante un año de las consecuencias de la clausura de la boca. Es en esta última cláusula donde existe disparidad entre Metro y Renfe pues se estipula que si fuera necesario ensanchar la existente sería de cuenta de Renfe pero si hay que volver a abrir la cerrada la empresa ferroviaria no está de acuerdo en soportar el coste pues considera que todo está motivado por la estrechez de la galería del metro y la insuficiencia de las taquillas de expedición de billetes (4). Tanto Renfe como Metro estaban de acuerdo con el resto de cláusulas y adoptaron una solución de compromiso al no mencionar la posible reapertura de la boca, que, no obstante, no fue tenida en cuenta cuando el Ministro de Obras Públicas dispuso el 14 de Junio de 1954 la autorización de la clausura del acceso y el permiso para la circulación directa de viajeros con equipajes.

Pero el problema funcional de la Estación del Norte de Metro no estaba resuelto pues seguía habiendo congestión para salir desde el andén hasta la calle. La Compañía Metropolitano de Madrid presenta un proyecto de salida únicamente sin posibilidad de acceso, fechado el 11 de Julio de 1960, que consiste en un pasillo que se inicia en el andén de llegada, junto al piñón de salida del ya existente, desembocando en la Glorieta de San Vicente, en la época Glorieta de Ramiro Ledesma Ramos, junto al comienzo del Paseo de la Florida impares. La autorización llega el 11 de Noviembre de 1960 por parte de la División Inspectora e Interventora de las Compañías de Ferrocarriles de Vía Estrecha concediendo un año para su realización. Este tipo de instalación obliga a colocar una cabina de control para impedir que se utilice como acceso a las instalaciones de metro, complementada con la cadenilla que se indicó en nota al pié en la primera entrega. La nueva boca de salida es utilizada por numerosos madrileños que se dirigen a la Casa de Campo a pasar un día de campo con sus bártulos a cuestas para comer o simplemente acercarse al estanque y dar una vuelta en barca.

Vista general de la estación Norte que tras la reforma de la decoración suprimió “Estación del”. La foto está tomada en el andén de llegada. Apréciese en la segunda vía del túnel otro tren en reserva.


El 4 de Febrero de 1961 se inaugura el Ferrocarril Suburbano de Carabanchel, sección Plaza de España-Carabanchel Bajo, cuyo túnel en la interestación Plaza de España-El Lago pasa por debajo de la galería del ramal en las inmediaciones de la curva de la Cuesta de San Vicente (5).
El 13 de Diciembre de 1966, tras muchas vicisitudes se reabre el Teatro Real transformado en Sala de Conciertos con asistencia del Jefe del Estado y los entonces Príncipes de España, concluyendo una de las dos obras que los madrileños consideraban eternas pues dudaban que alguna vez se llegaran a acabar, la otra era la Almudena (6). El ramal Ópera-Norte se hace protagonista a partir de este momento en las representaciones del Real pues el ruido que hacen los trenes al pasar sus bogies por la diagonal de salida de la estación de Ópera se oye en el hemiciclo cuando éste está en silencio absoluto lo que provoca el malestar del público asistente, siendo frecuentes las quejas en prensa. Para remediar este problema se acometen varias reformas en el ramal diferidas en el tiempo, primeramente se levanta el corazón de la diagonal para reducir el ruido con lo que la vía de apartado deja de estar conectada por el lado de la Estación del Norte, después supresión total de la vía de apartado, y finalmente insonorización del túnel en esta zona conflictiva.

El 5 de Mayo de 1968 se inaugura el primer tramo de la línea 5, Callao-Carabanchel, con estación en Ópera lo que aumenta la conectividad del ramal.

El 1 de Junio de 1969, a partir del mediodía, es suspendido la circulación del ramal por desperfectos observados en la bóveda del túnel. La prensa dice que es debido a las obras que se ejecutan en el cruce de la Cuesta de San Vicente, en la época Paseo de Onésimo Redondo, con el Paseo del Rey para la construcción de un colector, sin embargo no indica que el origen del problema es debido al retumbe provocado por los carros blindados al pasar de regreso a sus cuarteles situados en la carretera de Extremadura, zona de Campamento, tras finalizar el desfile por el Paseo de la Castellana afectando las vibraciones al colector y al túnel del ramal en ese punto. El servicio de metro se restablece en la segunda quincena de Septiembre de 1969.

Continuará.
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Autor: José Manuel Seseña.
En este blog también colaboran Ángel Caldito y Ricardo Márquez.

Artículos anteriores:
Notas:
(1) El mismo periódico informa días después de que a partir del 14 de Junio de 1941 también se despachan los mismos billetes en la estación de Sol.
Por la forma de redacción creemos que debía ser un convenio de colaboración existente con anterioridad para tiempo de verano entre la Compañía Metropolitano de Madrid y la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte de España. La Renfe se constituyó el 1 de Febrero de 1941 y al tratarse de su primer ejercicio y estar recién creada, asumió este compromiso que no hemos visto reflejado en años posteriores, y sin embargo si aparece después en la prensa la habilitación de nuevas taquillas en un edificio del patio de coches para los servicios estivales de cercanías.
(2) El cine español ha dado varias muestras de cómo los viajeros, aprovechando la disminución de velocidad al aproximarse a las estaciones, lanzaban bultos por las ventanillas donde esperaban otras personas para recogerlos con las que estaban en connivencia.
(3) Posiblemente a raíz de este accidente se instalara el calzo de seguridad, pieza metálica abatible que impide en posición vertical el paso de los trenes, a la salida de Ópera hacia el tunelillo de enlace.
Quien esto escribe vió en cierta ocasión que un tren había tenido problemas de freno y al llegar al calzo este hizo descarrilar su bogie delantero. Ese día el servicio se prestó a continuación con un solo coche, en lugar de dos, para evitar que un nuevo problema de frenado pudiera ocasionar un incidente con el vehículo descarrilado que ocupaba un trozo de la estación de Ópera.
(4) Durante mucho tiempo fueron perfectamente visibles la estrechez de pasillos con poco espacio para las taquillas, generándose largas colas ante ellas.
(5) Actualmente fuera de servicio y profundamente modificado al construir la variante de Príncipe Pío de la línea 10, inaugurada el 26 de Diciembre de 1996.
(6) En Octubre de 1988, como se indica mas adelante, se cerró para transformarlo en lo que realmente nunca había tenido que dejar de ser: Teatro de la Ópera. Finalmente se inauguró como tal el 11 de Octubre de 1997 con una gala a la que asistieron los Reyes.

Bibliografía
Para saber mas sobre el material específico MF, recomendamos la lectura del artículo “Adiós a los veteranos MF”, publicado en la revista Vía Libre, Julio 1987, de la autoría de D. José Luis García Salazar.
Archivos César Mohedas y Carlos López Bustos
Hemeroteca ABC

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Un paseo por la Ciudad Lineal

lunes, 22 de noviembre de 2010

Ya está a la venta la obra de nuestro amigo David Sánchez "Un paseo por la Ciudad Lineal", en la que se hace un extenso recorrido por las edificaciones más importantes de la desaparecida Ciudad Lineal de Arturo Soria.


En palabras de David:

“Seguramente muchos conozcan “Ciudad Lineal” y sus alrededores, pero tal vez sean muy pocos los que recuerden “La Ciudad Lineal.” Un título más exacto para esta obra podría haber sido “Rescatando la Ciudad Perdida” por que realmente se trata de un largo trabajo de arqueología, realizado en bibliotecas y hemerotecas. La Ciudad Lineal de Arturo Soria nació como el sueño de un pensador, un hombre adelantado a su tiempo al que se le cerraron muchas puertas, pero que gracias a su perseverancia, consiguió realizar su más ansiado proyecto, “Urbanizar el campo y ruralizar la ciudad”. Lo que surgió como un ideal en el que convivirían ricos y pobres, terminó convirtiéndose en la urbanización más importante y saludable de principios del siglo XX, en la que muchos personajes importantes adquirieron su finca bautizándola en hotel o villa. Esta ciudad será por la que pasearemos analizando algunos de los edificios más relevantes: el teatro, el parque de diversiones, la plaza de toros, los estudios CEA, la fábrica de electricidad o su campo de deportes utilizado como improvisado aeródromo. Recorreremos su historia y la de sus protagonistas, hasta llegar a nuestros días, todo esto acompañado de planos y muchísimas imágenes, algunas hasta el momento inéditas, que nos ayudaran a ir encajando las piezas de este gran rompecabezas.”

Mucha suerte con la publicación, y esperamos ya una segunda edición, en un formato más grande y a todo color, como este gran trabajo se merece.

Editorial La Liberia - ISBN: 978-84-9873-098-2

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La Quinta de la Paloma, el barrio – Tercera parte.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Presentamos este trabajo como una recopilación de todos los comentarios que han tenido los otros artículos de La Quinta. Pedimos desde ya disculpas por sí no hemos citado algún comentario o alguna autoría. Son 56 páginas las que hemos tenido que resumir. Esperamos que sea un buen reflejo de lo que era La Quinta de la Paloma.

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La Bandera el dueño era Demetrio y su hermano Eustaquio y Marcelo. Era taberna, tienda de comestibles y pista de baile (de verano), y al igual que Sotero hacía esquinazo.
Tenia un patio donde se jugaba a la rana, a los dados, a las cartas y al dominó, estos eran los juegos preferidos de aquellos tiempos. En el patio, alguna vez se celebró algún bautizo y puede que alguna comunión pero las bodas normalmente no.

Sí recuerdo que cuando las chicas acudíamos a por la gaseosa o el vino, lo pedíamos por la puerta que daba a la tienda en vez de entrar en la taberna, evitábamos los comentarios de los que allí estaban. (Gloria)
A los que no podían pagar cuando llegaron en masa los emigrantes, andaluces y extremeños, los apuntaban en un libro con las tapas de color verde.

Se ve el juego de la rana. Están: Jaime, Domingo Paco, Viverti, Cholo, Luis, el Marqués,...

La panadería era de la señora Rafa y el señor Manolo.

La carbonería del señor Ino.

La tasca de Benito, que también vendían comestibles, y se jugaba a la rana.

Sotero, Entre los años 1949 a 1958 se celebraban bodas, bautizos y también las comuniones de los vecinos de la Quinta, así como de los barrios limítrofes como “la Prospe”. También iban a comer muchos obreros de Lasical.


El edificio tenia dos plantas, la taberna abajo y la vivienda arriba. Pegado tenía un jardín rodeado de una valla y era dónde se hacia el baile, casi siempre con orquesta y cantantes de carne y hueso. Cerezo Rosa Manzano Blanco era la canción que más se pedía con diferencia; aunque también tangos, chachachás, pasodobles, boleros, valses y una melodía que era endiablada el pericón, un baile muy difícil.

Casa Sotero, Foto cedida por la familia Mesa Diaz

Dos fotos más de Casa Sotero. Que decir de los carteles que tenían, Foto cedida por la familia Mesa Diaz.


Foto del bisabuelo de Almudena Mesa, con delantal Sotero y su esposa Marcela. Foto: Familia Mesa Diaz.

Lecherías:
- La del Negro, también conocida por la del gitano.
- La de los Tres Ochos, era del señor Paco y de su mujer la señora Leo.
- La del Largo (anteriormente de los Mellizos) que estaba junto al arroyo Abroñigal.

La carnicería de Gregorio.

La frutería de Carmen, junto a la panadería. Estaba construida con cajones.

La pescadera era la señora Aquilina que traía el pescado en una carretilla y ponía el puesto frente a la tienda de Benito en una caseta de madera.

La mercería señora Rosario.

El colegio de los Patos. Estaba en la calle de los Estanques, hacia Lasical. La profesora se llamaba doña Teresa. El colegio era una nave que estaba divida en dos partes, uno para los chicos y el otro para las chicas y solo se abría cuando venían una vez o dos al año unas señoritas que daban conferencias para los papás. (Paquita)

Al fondo podemos ver el cartel de Saconia, la inmobiliaria del Parque de San Juan Bautista.

Colegio de los Patos. Curso 1961-62. De izda a decha. de pie, arriba;
Alfonso Cañamaes, Emilio Aguilera, Severiano, Carlos Martinez hijo de D. Jose, X, Jose Luis hijo D. Jose, Goyo Bermejo, X, Jose España, Enrique Dominguez, X , Carlos Diez, Luis Maestro, X, X, Jesus Gunzalez (Chuchi), X, y Laureano Soto, abajo izda. dcha. agachados arriba, Angel Luis Bermejo, Cristobal Magaña, X, abajo X, X, Indalecio Sanchez, Francisco Gordillo, D. Jose Martinez profesor, Paulino Sanchez, Juan Dominguez, Nicolas Sanchez, Manolin , Jose soto, X, X," Comentario: Goyo Bermejo.
Si reconocéis a alguno de la foto, por favor, ponerlo en comentarios. Foto de de Carlos Diez Vallejo vivio en Estrecho de Bonifacio, 14.

La Casa Alta. Estaba en la calle José Romay.

Las Cuevas. Había unas cuevas justo en el actual campo de fútbol García de la Mata. Alguna tenía hasta cuatro habitaciones. Otras eran de solo una habitación. Estaban habitadas por gente muy pobre.

Entre ellos había un señor gitano que ejercía de sereno, por cierto muy buena persona, pasaba los domingos por las casas y cada uno le daba lo que podía, con eso y alguna chapucilla vivía toda la familia.

Dos de las cuevas que estaban situadas cerca de lo que son los vestuarios de la piscina se vinieron abajo después de un invierno muy lluvioso. Entonces los vecinos se movilizaron para ayudar a aquellas familias que se quedaron en la calle, consiguiendo la expropiación de todas las cuevas y el consiguiente realojo de sus habitantes. Esto fue aproximadamente en la primavera-verano de 1955-1956.

A la derecha se ven los tubos que utilizaron en la M-30 como colectores.

El transformador de luz, que de vez en cuando y sin venir a cuento pegaba unos petardazos tremendos.

La Huerta del Tío Ginés. Estaba entre la Quinta e Ibarrondo (también llamado Barrio de la Humedad).
Contra los de Ibarrando celebrábamos partidos de fútbol y también dreas (guerras a pedrada limpia, ¡qué brutos...!).


La Iglesia de San Juan Bautista. En aquella época para subir a la iglesia desde la Quinta teníamos que cruzar por los sembrados del cerro donde hoy está construido el parque San Juan Bautista. Alguna noche de invierno cuando bajábamos después de la misa de las 8 de la tarde nos acompañaba la Guardia Civil por los caminos de los sembrados hasta casa.

Cuando el tejado del campanario se vino abajo la primera vez estábamos volteando las campanas don Pedro y yo (Pedro Aguilera). Echamos a correr, yo estaba mas cerca de la escalera y no me dio ningún ladrillo pero a él sí le hicieron alguna brecha.

Al llegar Semana Santa o navidades nos peleábamos los monagos para ver quien iba a las monjas de Bueso Pineda porque cuando terminaba la misa que se daba a las 12 de la noche nos ponían unas tremendas bandejas de pastas, pasteles, turrones y derivados.

Cuando íbamos a recoger las hostias que se las hacían unas monjas de Arturo Soria a la altura de José del Hierro, nos daban unas bolsas con los recortes de las hostias y nos poníamos “moraos”. Como mucho duraban un par de días.


Un domingo estando dando misa D. Jacinto le ayudaban unos chicos de Acción Católica. Nos metimos por las buhardillas, teníamos que ir con mucho cuidado pisando en los largueros de madera, pero una vez se nos escapó un pie y fue a salir por el centro del techo de la iglesia donde estaba la lámpara, no quiero contaros lo que ocurrió cuando acabó la misa .


En la la puerta de la iglesia de San Juan Bautista. Año 1959.  "Somos todos vecinos de la Quinta, los vestidos de gala somos de izda. a dcha.: Jose A. Gonzalez, no recordamos, Emilio Cañamares, Jesus González (Chuchi), Carmelo, Goyo Bermejo y Enrique Domínguez, arriba izda. Marino Gonzalez  y Lola su mujer, Angel Cañamares y su mujer Catalina, D. Jeronimo maestro,  Angel Dominguez lechero "el negro o gitano" Isabel su mujer, la madre de Carmelo "la muda" -Comentario: Goyo Bermejo. Si reconocéis a alguna persona de la foto, por favor, ponerlo en comentarios. Foto de Jesús González Peral (Chuchi)

La carpintería que estaba cerca de la Bandera, enfrente de la casa de la Marquesona, se quemó, y un señor que se llamaba Antonio fue el que dio la alarma del fuego ya que estaba sin dormir porque era su noche de boda y después del incendio, para que veías la hermandad que existía mi hermano Eduardo y yo le enlucimos de yeso toda la carpintería gratuitamente (Basilio – padre).


Del incendio de la carpintería y de las muestras de hermandad que en ese momento se dieron creo que todos los que allí vivíamos las recordaremos, si mal no recuerdo y creo que el incendio se produjo la noche de San Antonio, me acuerdo de los bomberos estirando las mangueras para ver si podían llegar a los estanques de Lasical y cuando vieron que no, iban con los camiones allí para llenarlos. Fue espantoso para aquella época; recuerdo al pobre señor Vicente (que luego cuando murió del corazón, lo achacaron al disgusto), llorando porque no iba a poder pagar a su gente ya que se le quemó el dinero que había sacado del banco el mismo día y lo tenía en la casa y la colecta que se hizo entre todos para ayudarles en lo que se podía (Basilio padre y Gloria).


En la CEA había una gran charca donde iban a parar las aguas residuales de los chalets de Ciudad Lineal. En esa charca cogieron el tifus 9 chavales del barrio un día de verano que se fueron a bañar allí. Las aguas bajaban por lo que hoy es la calle Ramírez Arellano hasta el colector del arroyo Abroñigal.

Además existía un viaje de agua que partía de la confluencia de la calle Arturo Soria con Bueso Pineda hasta el puente de la carretera de Barcelona con la M-30. En los pozos de aireación había unas piedras de granito con forma de pirámide de un metro de altura (aproximadamente). A los niños les gustaba agacharse para oír correr el agua. Este viaje desapareció al construir el Parque de San Juan Bautista.

En los años cincuenta en la confluencia de la calle López de Hoyos con Martín Machio se encontraba el "Fielato" que era un control de la entrada de mercancías a Madrid donde se cobraban los tributos. Había un báscula en el suelo para pesar los carros y galeras (algunas de ellas eran articuladas como los camiones de hoy en día) que arrastraban las mulas con tiros de hasta 14 mulas emparejadas de dos en dos. Estaba controlado por la Guardia Civil y una caseta hacía las veces de oficina.


En el Ventorro del Tío Chaleco estaba el horno de la panificadora la Luna, donde a cambio de poco dinero alquilaban el horno antes de empezar a hacer el pan. En ocasiones muchas vecinas de la Quinta se unían para alquilarlo para hacer magdalenas, sobaos y pasiegos, estaban buenísimos.

Para comprar la corbonilla, que era mucho más barato que el carbón, los vecinos bajaban hasta el Barrio de San Pascual.

En la Quinta había dos campos de fútbol, uno en el arroyo y otro en el que nunca jugábamos porque aparcaban los carromatos de los gitanos y lo dejaban inservible por la chatarra que dejaban. Donde si hubo 6 campos y medio de fútbol era entre las actuales calles de Corazón de Maria y Clara del Rey. Comenzaban en la calle Cardenal Siliceo que era una loma imponente en algunos puntos de hasta 7 metros de altura. Sus nombres eran: la Estrella, los Chicos, el del Mahou, Los Flechas, Los Alemanes, El Maravillas y el Columba, llegaban hasta el barrio de Mahou.


Cuando vino Eisenhower a Madrid en diciembre de 1959, cambió algo, nos empezaron a llevar al colegio de los Patos queso de un color amarillo, mantequilla, también amarilla y salada, y después leche en polvo. Me imagino que también surtirían a todos los colegios de la zona. Con la edad que teníamos todo era bien recibido. Los terrones de la leche en polvo eran deliciosos, porque ya tenían azúcar incorporada. Con 12 años me tocó bajar a un semisótano del colegio para hacer la leche en una cazuela grande para las chicas y otra para los chicos. Ellos se peleaban por venir a recoger la cazuela y algún que otro terrón de leche.

Antonio, Pedro Ortiz, Carlos José Miguel, Paco y Manuel.

En los años posteriores a la guerra, teníamos que ir al medico a un edificio que estaba situado enfrente de las tres ventas del puente de las Ventas. En los bajos de aquel edificio estaban 4 consultas solo para los afiliados a la Seguridad Social. Allí había unas sillas de enea desvencijadas, en las cuales no me dejaba sentar mi madre porque tenían piojos. Los especialistas estaban en el Puente Vallecas, en un edificio de 2 plantas al lado del antiguo Ayuntamiento. El de Doctor Esquerdo lo hicieron a partir del año 51 o 52. El Ambulatorio de Vicente Muzas no estaba ni en proyecto. El de San Blas se hizo al tiempo que el barrio, hasta entonces era un descampado con cacharrerías de los traperos que todos los días "bajaban" a Madrid. Hacían con sus carros el trabajo que hoy hacen los camiones de la basura. Un apunte, los que no pagaban la Seguridad Social eran desviados hacia Cruz Roja y Caritas.


Las mujeres decían en plan guasón “La Quinta de la Puñeta”, debido al lavado a mano que hacían en las 3 fuentes del Canal de Isabel II que tenía el barrio. Las fuentes las puso el canal, para que las mujeres no lavaran directamente en el Canalillo. Los grifos eran de los que había que empujar hacia dentro. Entonces los vecinos inventaron un artilugio muy curioso: cortaban un trozo de cámara de bicicleta dejando un arete redondo, el cual pasado por debajo del grifo se ponía encima del embolo haciendo la presión necesaria para no tener que apretar.

La vieja pasarela sobre la M-30

La nueva pasarela.

Todas las mujeres tendían en el verano las sabanas en tendederos en la calle, casi siempre en los descampados. En alguna ocasión se producían hurtos.

La Sra. Antonia, vecina de la calle Tres Ochos, compró la primera televisión. En el verano la colocaba en la puerta de su casa para que los chavales del barrio pudieran verla.


Íbamos casi todos los vecinos, como una familia, a tomarnos unas tapas y un vermút a la colonia de Ibarrondo, a los bares de El Maño, Las Cuñas y El Rinconcito de Armando Albadalejo, que por cierto también lo frecuentaban a menudo jugadores de fútbol como Amancio, Pachín, Groso, Gento y compañía, porque tenían el mejor marisco de toda la Prosperidad.

Como una gran vena este puente unía y une los distritos de Ciudad Lineal y Chamartín, separados por la M-30.

Cosas curiosas, casi todos los vecinos del barrio tenían un mote, como en los pueblos, y sin ánimo de ofender a nadie, los voy a nombrar; eran algunos como: "el cholo", "el muerto","el Bayón", "el chocha", "el musu", "el viverti", "el marqués","el tremendo", "el señorito","el buba","el podador", "la marquesona", "la caramona", "el tanisi", "el Zoca", ..... etc.

Los juegos. Vivíamos todo el día en la calle, conocíamos a todos los vecinos, un día nos peleábamos con los chicos de Ibarrondo y al día siguiente estábamos jugando un partido de fútbol, todo el día haciendo "casetas", con las bicis, poniendo ballestas, poniéndonos tibios de agua en las fuentes, jugando a veces entre el barro, otras saltando en "los sacos" al lado de Ibarrondo. (Paco de José Romay, 2).

También como cuando éramos críos íbamos a Lasical y jugábamos con las vagonetas de los ladrillos lanzándolas por las vías hasta una plataforma en la que le dábamos la vuelta y de vez en cuando salía el guarda y a correr se ha dicho. (Pedro Aguilera).

Cuando llegaba el otoño todo el barrio estaba buscando setas, que por cierto, eran hermosísimas, y hasta creo recordar que era bueno por tenerlo bien estercolado, ya sabéis, el WC del barrio estaba fuera de nuestras casas. (Paquita). O los higos de la huerta de Ginés. (Pedro Aguilera).


Cuando empezaron a echar tierra para nivelar el arroyo Abroñigal y construir luego la M-30 dejaron el barrio casi aislado. Su salida natural era hacia López de Hoyos y el Barrio de Ibarrondo. Las mujeres tenían que dar un gran rodeo para ir a comprar y se les hacia muy penoso, cargadas como iban. Como nadie hacia nada, entre un chico llamado Tomás y yo (Gloria) construimos en una tarde una rampa de acceso.

Personas famosas
Justo Joaquín López Latorre, nacido en la Quinta el año 1940, fue elegido como mejor jugador juvenil de fútbol, en el año 1957.



Pablito Calvo. Actor protagonista de Marcelino pan y vino. Vivió en la parte alta de la calle Tres Ochos.

Angel Romay y su hijo Enrique. Eran los dos jefes de iluminación de TVE cuando estaban los estudios en el Paseo de la Habana.

Juan Señor. Futbolista que jugó en los siguientes equipos:
-Juveniles del R. Madrid (solo en los juveniles, ya que por su altura no lo quiso el primer equipo), 1974-77.
-Ciempozuelos, 1977-78.
-Deportivo Alavés, 1978-81.
-Zaragoza, 1981-90, donde se retiró por anomalías cardíacas.
Además de la Selección Española.

Parte del equipo de fúbol en la calle Govinda.

Velázquez. Jugador del fútbol del Real Madrid y de la Selección Española.

Corcuera. Jugador de fútbol del Real Madrid.

Fotograma del película: La patria del Rata (Francisco Lara Polop, 1980). Al fondo podemos ver el puente de la Av. de Ramón y Cajal sobre la M-30. Foto cedida por: Video Mercury Films S.A.

Foto aérea entre la Quinta y Ciudad Lineal. Año 1946. Momecalles, CAM.

Foto aérea entre la Quinta y Ciudad Lineal. Año 1956. Momecalles, CAM. 


Colegio de los Patos. Los hermanos Bermejo Cambronero (a la izquieda Gregorio, a la derecha Angel Luis). Foto cedida por Gregorio Bermejo Cambronero.


Quizás el mejor equipo de La Quinta de la Palama. Chuchi es el pequeño que está con el balón. Tres de este equipo llegaron a ser profesionale; Pedro González, Corcuera y Manolo Velázquez (abajo  agachado).  Comentario: Chuchi y Goyo. Foto aportada por Jesús González Peral (Chuchi).


Fotografía hecha por un fotógrafo ambulante hacia 1957 de Tinín y Mario, vecinos de la calle de los Tres Ochos, núm. 5. 

Esta foto que acabo de encontrar  no es muy buena, pero creo que tiene interés testimonial.  El lugar es un cerro que estaba situado en el ángulo que forma la Avenida de América con la M-30. Exactamente a la derecha, sentido salida de Madrid, y justo después de cruzar la M-30.

En este cerro, inclinado hacia la entonces Pista de Barajas, los domingos y festivos  en primavera se sentaban a ver pasar los coches algunas personas, sobre todo adolescentes y parejas. Por allí andaba un fotógrafo ambulante tratándose de ganar  la vida. Te hacía la fotografía, te pedía la dirección, y un buen día se presentaba en tu casa con la foto, y la mayoría de los padres no la cogían. Allí, pues, nos encontrábamos Tinín y yo hacia el año 1957. Tinín, es decir, apelativo cariñoso de Valentín, tendría once años y yo trece. Como sabéis éramos vecinos de la calle de los Tres Ochos, núm. 5. Yo estaba siempre por la carbonería de sus padres, el señor Ino y la señora Amelia, en cuyo patio de atrás había un árbol de morera que daba unas moras riquísimas. Los domingos su padre y su tío jugaban al tute y al mus en su casa, en la mesita del comedor, y allí aprendí yo a jugar al tute. Quiero nombrar a su hermana, Maritere, que de repente me viene a la memoria que un día se quemó la pierna en el brasero de mi casa cuando estaba con mi hermana Alicia. Texto y fotografías: Mario Fernández González.



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Autores: Todos los vecinos que han participado en el blog.
En este blog también colaboran: Ángel Caldito, José Manuel Seseña y Ricardo Márquez.

Artículos anteriores:
Quinta de la Paloma – Primera Parte
Quinta de la Paloma – Segunda Parte
Quinta de la Paloma – Plano

Fuentes utilizadas:
Diario ABC.
Área de Urbanismo del Ayuntamiento de Madrid.
Asociación de Viandantes a pie.

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