El primer edificio de la Ciudad Lineal y las Oficinas

martes, 23 de abril de 2013


Las oficinas y "una maquinilla" en los cocherones. Hacía 1907. Foto: Archivo de don Carlos López Bustos.

Antes de volver a iniciar nuestro recorrido por las paradas de la Ciudad Lineal, vamos a dedicar este artículo a recordar lo que fueron las Oficinas, junto con el primer edificio de la Ciudad Lineal; es decir, el frontal de la calle Arturo Soria entre las calles Protasio Gómez y Arzobispo Cos.

Este lugar fue elegido por varias razones: la proximidad del barrio de la Concepción (actualmente lo que conocemos por Pueblo Nuevo), su proximidad a la carretera de Aragón, pero sobre todo como base para poder llevar hasta la Ciudad Lineal el tranvía desde Las Ventas, elemento fundamental para que el sueño de don Arturo Soria se pudiera cumplir.

Las Oficinas fueron el reflejo fiel de los cambios vertiginosos en la tecnología que utilizaron los tranvías al principio del siglo XX, el edificio se fue adaptando a los distintos tipos de tracción, y este mismo progreso fue el que le llevó en sus últimos años, al no poder crecer más, a utilizarlo para otros menesteres.

El primer edificio de la Ciudad Lineal, el hotel de la Compañía Madrileña de Urbanización. Año 1898. Fuente: Exposición Arturo Soria y la Compañía Madrileña de Urbanización, Área de Cultura distrito Ciudad Lineal, Ayuntamiento de Madrid.

A las 7 de la tarde del día 16 de Julio de 1894 se colocó la primera piedra del llamado "Hotel de la Compañía", según plano del arquitecto Belarás, quedando en el acto inauguradas las obras de la Ciudad Lineal. Los terrenos pertenecían a la marquesa viuda de la Torrecilla y asistieron entre otros: El Arzobispo de Madrid-Alcalá, José María Justo de Cos; el Gobernador Civil, Duque de Tamames; los alcaldes de Canillejas y Canillas, y todo el Consejo de Administración de la CMU. Al término de la ceremonia el general Topete ofreció un "lunch" a todos los invitados en su finca del barrio de la Concepción.

Primera piedra de la Ciudad Lineal. 

Debajo de la primera piedra se colocó una caja de plomo (cápsula del tiempo), con una copia del acta de inauguración, impresos y monedas (1).

A finales de este mismo año se propuso utilizar el Hotel de la Compañía como almacén para la Cooperativa de Consumos de la Ciudad Lineal (2), y se pidió la ampliación de la edificación para que hiciera las veces de Casino.

Pero el impulso a esta manzana vino de la mano del tranvía a Las Ventas, cuando se dio el visto bueno a la construcción de los cocherones y cuadras para dicha línea junto al Hotel de la Cía. Las obras duraron desde enero a noviembre de 1898. Mientras la CMU decidió trasladar las oficinas a su estación de tranvías de Tetuán, línea que había comprado como primer paso para la unión de la Ciudad Lineal por la parte de Chamartín y Fuencarral.

Aspecto del Hotel de la Cía. Como vemos a la izquierda fueron situadas las cuadras para la caballería y los cocherones para los tranvías. Destaca en letras blancas el nombre de la CMU. Fuente: Revista de la Ciudad Lineal.

El día 17 de mayo de 1899, con motivo de los primeros viajes en pruebas a Las Ventas, tuvo lugar la inauguración oficial de los cocherones y de la estación que se instaló en el mismo complejo.

Vemos de diferencia con relación a la foto anterior que se está construyendo una nueva valla bicolor. Estas cercas fueron una de las principales características de la Ciudad Lineal, y en su construcción puso un gran empeño la CMU. Fuente: Revista de la Ciudad Lineal.

En este lugar fueron probadas por primera vez las farolas de acetileno bajo patente de la CMU  en julio de 1902.

De nuevo se iniciaron las obras de un anexo para las locomotoras de vapor más a la izquierda de las caballerizas y los cocherones, en agosto de 1903. Tenía una capacidad para 9 locomotoras (con 20 metros de vía interior), contando con taller y foso. Se hizo una nueva entrada por la calle Protasio Gómez utilizando las vías desechadas de la línea de Fuencarral. Las obras se dieron por concluidas en marzo de 1903.

Comparativa del trazado de vías entre 1899 y 1904. Autor: José Manuel Seseña.

Las nuevas cocheras para las locomotoras de vapor. Obsérvense las antiguas a su derecha. Año 1904. Fuente: Revista de la Ciudad Lineal.

Entrada por la calle Protasio Gómez. Año 1915. Fuente: Revista de la Ciudad Lineal.

En diciembre de 1905 se instaló en la estación un termómetro de mercurio que tenía una altura de 1,25 metros, despertando la admiración de todos los viajeros que incluso podían ver la temperatura sin necesidad de bajarse del tranvía.

De nuevo se acometió una ampliación a finales de junio de 1906, consistente en la construcción de las Oficinas –primera vez que se denominan así- y un nuevo ala para llevar la imprenta de la Ciudad Lineal, que en esos momentos estaban junto a la estación de Tetuán. Fueron inauguradas las nuevas instalaciones el día 18 de noviembre de 1907. A partir de entonces a la parada se la pasó a conocer por “Las Oficinas”, manteniéndose esa denominación hasta los últimos días del tranvía, aunque no de forma oficial.

Plano de la fachada de la calle Arturo Soria. Fuente: Revista de la Ciudad Lineal.

Plano de la fachada de la calle Protasio Gómez. Fuente: Revista de la Ciudad Lineal.

También tomaron una especial relevancia los talleres de las Oficinas, probando allí todas las nuevas tecnologías en lo referente a tranvías: se montaban los tranvías eléctricos, se experimentaban los frenos, las señales, las nuevas carrocerías,... todo ello a cargo del Luis Soria y Hernández (3). Además servía de almacén para la Cooperativa de Consumos y se sometían a comprobación los nuevos productos antes de ponerlos a la venta, como: estufas, calderas de calefacción de baja presión, pinturas plásticas anticorrosivas, todo tipo de bombillas,... o inventos tan curiosos como un inodoro que funcionaba con arena en lugar de con agua.  

En mayo de 1911, a las espaldas de los almacenes de la CMU, en la calle Arzobispo Cos, se comenzó a construir una nueva nave de forma alargada para albergar la máquina elevadora de agua del río Jarama. Las pruebas de la máquina elevadora se llevó a cabo en la primavera de 1913, siendo todo un éxito. Mientras los cocherones se dejan únicamente para la limpieza de los tranvías eléctricos, tomando el relevo del mantenimiento y del montaje las nuevas cocheras de Tetuán. Simultáneamente se iniciaron nuevas obras para levantar un piso más en Las Oficinas en septiembre de 1912.

Vista principal de las nuevas oficinas. Marzo 1913. Fuente: Revista de la Ciudad Lineal.

Hacía 1913. Foto cedida por: David Miguel Sánchez Fernández.

Foto actual de la nave de la máquina elevadora de agua.

En agosto de 1913 se acometieron las reformas de los cocherones para ampliar la imprenta de la Ciudad Lineal, y en octubre se cogen las aguas al tercer piso de las Oficinas. A su vez, como si de una carrera se tratara, se comenzó a levantar un piso más encima de los cocherones a la izquierda la crujía; y se modernizaron todas las instalaciones del edificio, obras que se prolongaron hasta agosto de 1914.

Disposición de las vías. Autor: José Manuel Seseña.

Sin embargo el día 22 de agosto de 1914 la CMU se declaró en suspensión de pagos. Todas las obras se paralizaron de inmediato, a excepción del Colegio de Huérfanos de la Armada, la mayor de las obras de un edificio emprendidas por la CMU. Mucho se ha escrito sobre los motivos que la causaron, mucho se ha callado, aludiendo la gran mayoría de las teorías al estallido de la Primera Guerra Mundial, pero admitiendo que algo tuvo que ver, lo principal fue el préstamo que solicitó y al que tuvo que hacer frente la CMU para la traída de las aguas del río Jarama y, aún estando las obras acabadas, nunca se llegó a obtener la licencia para su explotación por parte de la Cuenca Hidrográfica del Tajo. Además las compras de terrenos para la ampliación hasta Vallecas por un extremo, y por el otro hasta Fuencarral, así como la explanación de los terrenos ocasionó un importantísimo desembolso de fondos.

La CMU entró en un letargo, siendo muy pocas las obras de edificaciones nuevas y la mayoría de  hoteles lujo. Se hicieron infinidad de permutas de terrenos para la cancelación de las deudas, y se vendieron los negocios más lucrativos, como el de la electricidad. Nunca la compañía volvió a sus niveles anteriores a la suspensión de pagos, tomando el testigo como gestor de la Ciudad Lineal una Sociedad creada al efecto por los antiguos consejeros, y después la Junta Vecinal a finales de los años veinte, pero simplemente para mantenimiento, nada de nuevas construcciones.

Pero volvamos a nuestras protagonistas, las Oficinas. En enero de 1922 el doctor Cirajas, uno de los más entusiastas con el proyecto de la Ciudad Lineal, abrió un dispensario de la Cruz Roja en las Oficinas, y un año después, en julio de 1923, se reanudaron las obras en las mismas que se habían interrumpido en 1914.

Plano parcelario de la CMU. Año 1925. Fuente: Revista de la Ciudad Lineal.

La imprenta en las Oficinas. Año 1925. Fuente: Revista de la Ciudad Lineal.

En julio de 1929 se declaro un incendio en las Oficinas. Se quemaron varias revistas y libros, poca cosa para lo que podía haber sido según la CMU.

La calle Arturo Soria en el cruce con la calle Alcalá. A la izquierda sobresale el edificio de las Oficinas, con su tercer piso. En la acera de enfrente la iglesia de la Concepción, todavía sin el campanario, y en la calle Protasio Gómez la nave alargada de la elevadora de aguas. Año aproximado: 1929.

Pero como a perro flaco todo son pulgas, en octubre de 1929 la CMU recibe la mala noticia de que las aguas provenientes del Jarama no eran potables, con lo que no se podían mezclar con las de su red de abastecimientos que las tomaban del Canal de Isabel II, desde el Canalillo.

En septiembre de 1933 se instaló en las Oficinas el Instituto Nacional de Segunda Enseñanza Goya. Creemos que ocupaba los primeros cocheros y los jardines del primer Hotel de la CMU. Aunque no lo podemos confirmar al 100%, sospechamos que el Instituto Goya fue la continuación de la labor emprendida por la Sociedad de Cultura de la Ciudad Lineal. Nos basamos para afirmar esto en que el doctor Nicolás Martín Cirajas fue nombrado profesor de educación física del instituto en diciembre de 1933. El doctor Cirajas, un entusiasta de la Ciudad Lineal, fue el director de las escuelas de la Ciudad Lineal que dependían de la Sociedad de Cultura desde 1916. Además, en la publicidad del instituto Goya se utilizan los mismos argumentos que utilizaba la CMU: aire limpio, clases soleadas, buena ventilación... La CMU ofrecía gratis sus tranvías a los alumnos del instituto. Las ultimas noticias que encontramos del instituto Goya son de marzo de 1936.

Colegio Cervantes, al fondo donde actualmente se encuentra el patio de la Autoescuela Balmaseda. Como vemos en la foto posteriormente se continuó en el lugar con la labor docente como Colegio-Academia Cervantes. Finales de los años cuarenta. Fuente: Ventas Ciudad Lineal en el Recuerdo.

Durante la Guerra Civil estuvo en las Oficinas la Jefatura de Transportes Militares por Carretera. Por allí debían de pasar todos los vehículos de Madrid para retirar "las hojas declaratorias", sin las cuales no podían circular durante la contienda. El Velódromo de la Ciudad Lineal fue utilizado como aparcamiento improvisado para los vehículos que eran incautados.

Al finalizar la Guerra Civil cambiaron las tornas y durante unos años se convirtió en cuartel de la Legión, y al poco tiempo fue reconvertido en el Hogar del Auxilio Social Juan de Austria, destinado a adultos que provenían, en su gran mayoría, de los Hogares Infantiles del Auxilio Social y que no tenían familia o medios para vivir. Allí eran alojados en sus primeros años de trabajo o de estudios en centros superiores, siendo atendidos por cuidadores y un capellán.

Candil que se utilizaron en la década de los años 40 del siglo pasado cuando los apagones de luz fueron tan frecuentes. Es un mamotreto metálico de 0,55 m. de alto, tan sencillo como un cuenco que se llenaba de aceite y un pitorro en el centro con una mecha. Una vez que ésta quedaba impregnada, se prendía quedando iluminada la estancia (comedor, pasillos, etc). Texto y foto: Francisco Fernández.

En 1961, todavía siendo del Auxilio Social, se hizo una gran reforma y adecuación de las Oficinas.

A mediados de los años ochenta fue demolido el primer Hotel de la CMU, el lugar es sumamente jugoso para las inmobiliarias.

Estado en el que se encontraba el primer Hotel de la CMU, pocos días antes de que fuera derribado. Foto cedida por: David Miguel Sánchez Fernández.

Tras llegar la Democracia las Oficinas pasaron a ser tuteladas por la Comunidad de Madrid, instalándose en ellas el Centro Ocupacional Juan de Austria, que todavía sigue su actividad hoy en día.

Las Oficinas en su estado actual como Centro Ocupacional. Fuente: Comunidad de Madrid.

Detalle de la fachada de las Oficinas que dan a la calle Arturo Soria. Foto: Paco Fernández. 

Para acabar la historia con buen sabor de boca vamos a relatar la recuperación de la primera piedra de la Ciudad Lineal. En 1954 don Rafael Munguira compró el número 10 de la calle Arturo Soria, donde estaba antes el colegio Cervantes y mucho antes los primeros cocherones y cuadras. Al construir su nueva casa encontró la primera piedra y la dejó sobre un pedestal en un rincón del jardín de la finca, manteniendo el hallazgo en secreto. Allí estuvo hasta septiembre de 1996, cuando decidió legarla a la Junta de Distrito de la Ciudad Lineal con motivo de mudarse de vivienda. El Ayuntamiento la colocó un año después en un monumento urbano que consiste en un muro con la primera piedra incrustada y una placa que recuerda el motivo. Está ubicado al principio de la calle Arturo Soria en la parte central de la calzada.


Que pena que no aparezcan alguna de las cápsulas del tiempo que la CMU enterró a lo largo de su historia, sería todo un acontecimiento.
-.-.-

Dedicado a: Francisco Fernández que me hizo ver la importancia de las Oficinas.

Agradecimientos: A David Sánchez y Paco Fernández por la cesión de fotos.

Autor: Ricardo Márquez
En este artículo ha colaborado: José Manuel Seseña

Notas:
1- Que tengamos noticias se colocaron 2 cápsulas del tiempo más por parte de la CMU: una en el inicio de obras del primer colegio y otra en la plaza de toros. Algunas veces no dijeron que las enterraban, puede que para que nadie las buscará.
2- La Cooperativa de Consumos tuvo varias creaciones a lo largo de los años por parte de la CMU y particulares: varios almacenes, tiendas, carromatos,... pero nunca llegó a funcionar realmente bien ninguno de los intentos.
3- En muchas ocasiones fue el propio Luis Soria y Hernández el encargado de probar por primera vez las nuevas unidades de los tranvías.

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El artista madrileño José Algueró Raga

martes, 16 de abril de 2013

José Algueró Raga nace en Madrid el 28 de septiembre de 1914 y fallece en la misma ciudad el 26 de septiembre del 2000, dos días antes de cumplir los 86 años.

José Algueró Raga

Realizó sus estudios en el colegio de los Jesuitas en Madrid, luego en la Academia de Bellas Artes y ya colaboraba en la industria que creó su abuelo Rafael Algueró Piñana y que continuaba con su padre Pedro Algueró Nicoli (Algueró e Hijo industrias artísticas).


La guerra cambió totalmente sus planes tanto por su incorporación a filas como por la ejecución de su Padre en Paracuellos del Jarama.

Acabada la guerra reabrió la empresa, pero las cosas ya no volvieron a ser iguales. Ante esta situación y la muerte de su abuelo decidió incorporarse al incipiente mundo del cine sin abandonar sus trabajos como escultor y como pintor (fundamentalmente acuarelista que era lo que a él más le gustaba).

El 26 de febrero de 1947 la Subsecretaría de Educación Popular dictó una Orden por la cual se creaba el Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas, la Escuela de Cine. Empezó a funcionar en julio de 1947 y entre las especialidades que se podían cursar estaba la de Escenotecnia que la integraban: escenografía, decoración, vestuario, moblaje y maquetas.

Carnet de decorador-jefe en cine

La Junta de Clasificación de Técnicos de Cinematografía que surgió en 1949 en el seno del Sindicato Nacional del Espectáculo, comenzó a expedir el carnet profesional y a llevar un censo de todos los técnicos del cine.

Después de suspender el ingreso en el I.I.E.C. (Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas), para obtener el carnet de decorador-jefe, había que realizar dos películas como aprendiz, seis como dibujante y seis como ayudante, en total catorce películas.
Empezó en la decoración en el cine como ayudante con Luis Pérez Espinosa, Juan Antonio Simont y Gil Parrondo, decoradores cinematográficos de gran prestigio en aquellos momentos. A partir de ahí, conforme se incrementaba su participación en la dirección artística de películas, disminuían sus trabajos escultóricos hasta el punto de cerrar la, en esos momentos, muy disminuida industria que creó su abuelo.


La pintura nunca la abandonó y la compaginaba fácilmente con el cine. Son innumerables sus trabajos escultóricos (imágenes, retablos, altares, monumentos, etc.) repartidos por toda España. Como Acuarelista, ha expuesto su obra en Segovia, Santander y Madrid. Hay en Madrid un monumento de D. Cecilio Rodríguez importante jardinero mayor de la ciudad, en Monzón (Huesca) un Sagrado Corazón de grandes proporciones que esta enclavado en una pequeña montaña, una Inmaculada enorme situada encima de la cúpula de la Iglesia de la Concepción en la calle de Goya de Madrid y varios panteones funerarios en el cementerio de la Almudena de Madrid.


Su labor como decorador-jefe en el cine
José Algueró, fue el descubridor de los paisajes almerienses para el cine nacional e internacional, ya en 1956 intervino en la producción francesa, Ojo por ojo (Oeil pour oeil) de André Cayatte.

Localización de unas dunas en Almería para la película Lawrence de Arabia

Los decorados los diseñaba José Algueró junto a su equipo. La construcción la realizaba un constructor con su equipo, contratado por el productor, bajo la dirección del decorador y el presupuesto lo hacían decorador y constructor conjuntamente. Todo esto tanto para decorados en estudio como para decorados en exterior.

José Algueró supervisando unos decorados suyos, para una película del Oeste en Almería

En el caso de interiores naturales (casas, palacios, iglesias, museos, etc. preexistentes) la localización también era competencia del decorador, así como su ambientación y adecuación para las necesidades de la película.

El mobiliario, atrezo, etc. lo escogía el decorador en empresas existentes al efecto (entre otras, se encontraban las firmas madrileñas, Mateos y Mengibar).

Normalmente el decorador tenía en los estudios cinematográficos una oficina/estudio donde desarrollaban su trabajo y además tenía en su casa una sala grande que era su estudio donde trabajaba tanto estos temas como sus oleos, acuarelas y dibujos.

Título de crédito de la película, El regreso de los siete magníficos, 1967 de Burt Kennedy

Filmografía seleccionada:
1957- La noche y el alba, José Mª Forqué
1956- Ojo por ojo, André Cayatte
1960- 091, policía al habla, José Mª Forqué
1962- Lawrence de Arabia, David Lean
1963- Cleopatra, Joseph L. Mankiewicz
1967- El regreso de los siete magníficos, Burt Kennedy
1968- ¡Villa cabalga!, Buzz Kulik
1971- Ana Coulder, Burt Kennedy
1976- La menor, Pedro Masó
-.-.-

Autor: Ángel Caldito

Mi agradecimiento a D. Rafael Algueró, por la información y documentación aportada para el artículo.

En este artículo han colaborado: Ricardo Márquez  y José Manuel Seseña.

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Adivinanza 10ª

martes, 9 de abril de 2013

¿Donde estamos?


Es fácil, seguro que no dura un día.


Respuesta, 11 abril 2013

Efectivamente se trata del bloque de viviendas número 1 y 3 de la calle Padre Xifré, casi esquina a avenida de América. Echamos de menos las famosas Torres Blancas, que se construyeron entre 1964 y 1968, y es el motivo por el que el lugar nos resulta desconocido.


El ayer y el hoy de avenida de América. Correspondiente a la misma serie que la foto que analizamos, vemos el bonito bulevar con el que contaba la avenida, lugar por el que se podía pasear, aunque hoy nos parezca mentira. (2ª foto Google Street View).

En la foto podemos ver el cine Mónaco, inaugurado el día 17 de septiembre de 1962, construido por Vizadi según el diseño del arquitecto Gabriel Torcal. Estaba dotado con los mejores elementos de la época para salas cinematográficas: refrigeración, pantalla cinemascope, bar,...

El equipo de proyección y sonido era un Vincitor XX, modelo 60-B, que fue estrenado con la proyección del film "Un ganster para un milagro". Fue cine de barrio con programa doble, sala especial para versiones originales e incluso cine de estreno, por este orden. El último pase del que tenemos noticia es de noviembre de 1972. Sin duda nuestro amigo David Sánchez nos confirmará este dato y añadirá algún detalle más de este cine.

Pero no ha sido el único establecimiento emblemático del edificio. También estuvo a la derecha del portal Picadilly, que según rezaba en su publicidad fue "la discoteca decana de Madrid" (en las hemerotecas figura desde 1968). En ella, además de espectáculos de baile, se hacían actuaciones como el musical Hair, la primera versión en español del mismo, o las del mítico dúo Tip y Coll.

En marzo de 1972 cambió su denominación a Top Less, nombre que habla por si solo. Se seguían manteniendo los números musicales, pero intuimos que también hacía las veces de club de alterne pues en
octubre de ese mismo año el local fue rociado de gasolina e incendiado. Según las crónicas, una banda francesa intentaba hacerse con el control de los clubs madrileños y se trataba de una venganza. Reabrió sus puertas unos meses después con el nombre de Music Hall Top Less y estuvo en funcionamiento hasta finales de los años setenta, cuando se reconvirtió en la Sala de Bingo Afes.

Pero no acaba aquí la historia, a principios de los ochenta abrió donde estaba Picadilly una de las cunas de la movida Madrileña, el Rock Ola, del que tantas y tantas historias se han contado.


-.-.-

Autor: Ricardo Márquez
En este blog también colabora: José Manuel Seseña

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Plaza de Oriente ... ¡arre!, ¡arre borriquito!

martes, 2 de abril de 2013


Plaza de Oriente. Foto Memoria de Madrid

Mencionar la plaza de Oriente, para algunos les vendrá a la memoria el lugar de celebración de las manifestaciones de adhesión que se celebraban durante el Régimen anterior, pero la mayoría lo identificará con uno de los enclaves madrileños mas hermosos por los edificios y jardines de su entorno: Palacio Real con la Plaza de la Armería, Teatro Real, Convento de la Encarnación, Catedral de la Almudena, Jardines de Sabaniti y los aledaños de Cabo Noval y Lepanto.

Plaza de Oriente tal cual era en los años cincuenta. Foto Memoria de Madrid

La plaza de Oriente tiene forma cuadrada, excepto en la parte que da a poniente, lado Teatro Real, que es una curva cóncava. En el centro está la estatua ecuestre de Felipe IV que tiene la particularidad de estar sujeta solamente por las patas traseras del caballo pues las delanteras están levantadas, y se considera que es la primera que se hizo en el mundo con estas características.

Estatua ecuestre del Felipe IV y grupo escultórico. Foto Memoria de Madrid

Hoy todo el conjunto está profundamente transformado con respecto a la época a la que nos vamos a remontar, la década de los cincuenta del siglo pasado, pues se ha suprimido la circulación de superficie haciendo peatonal la plaza de Oriente y se ha soterrado el tráfico de la calle Bailén mediante un largo paso inferior en el que se incluye un aparcamiento para los numerosos autocares de turistas que tienen aquí un punto de descanso al ser un lugar de visita obligada para quienes quieren ver Madrid, infraestructura cuya construcción resultó polémica por hacerse en un punto sensible de la historia madrileña y por la diferente apreciación entre arqueólogos para determinar la importancia de los hallazgos encontrados y decidir para continuar y finalizar la obra.

oOoOo

Tras este preámbulo entramos en el objeto de este tema.

En los años cincuenta, los domingos por la tarde iba con mi familia a tomar el sol y en la plaza de Oriente, en lado de los jardines frente al Teatro Real, es decir, entre las calles de Felipe V y Carlos III, tenía su punto de comienzo y final el curioso paseo de un pequeño carromato que hacía las delicias de la chiquillería, arrastrado por un simpático borriquillo que era llevado del ronzal por una señora, aunque la memoria del animal lo hacía innecesario muchas veces, pues bastaba con que la siguiera.

Esperando la salida. Véase la lamentable situación del Teatro Real. Foto Santos Yubero

El precio del viaje era un módico que no recuerdo, y para que todo fuera completo un barquillero estaba allí mismo por sí los padres o los abuelos compraban a sus hijos o nietos algunos barquillos (1).

El carromato, tenía unas filas de asientos y unas campanillas para que los niños las fueran tocando. Todos queríamos ponernos en la parte delantera, detrás del borriquillo, con lo cual había que espabilar o esperar al siguiente viaje para escoger mejor sitio.

Había dos recorridos, ambos de similar longitud. Uno recorriendo la plaza en el sentido de las manillas del reloj, y otro saliendo igual, pero al llegar a la esquina con Bailén daba la vuelta, posiblemente por no dejarles salir el guardia urbano al ser la calle de mas tránsito.

Iniciando el recorrido. Foto Santos Yubero

Vamos a hacer una evocación del recorrido circular. La espera para salir, que se nos hacía eterna a los chavales, estaba, como se ha dicho anteriormente, frente al Teatro Real, un enorme inmueble que imponía por su majestuosidad y forma en planta de ataúd, pero sobre todo por estar cerrado a cal y canto como se puede apreciar en una de las fotos que ilustra el trabajo, pues debido a problemas de cimentación que venía arrastrando desde antaño, fue clausurada su actividad operística y musical, quedando como un edificio abandonado sin decidir qué hacer con él. Al tratar el tema “El ramal Ópera-Príncipe Pío” se han comentado brevemente sus vicisitudes (2).

Iniciamos este pequeño paseo infantil. Enseguida encontramos a nuestra izquierda la calle de Lepanto, una calle en rampa que termina en la Plaza de Ramales por la que empezó a pasar en esos años el trolebús 3 en el sentido Palacio entrando por Vergara y saliendo por Requena. Esta calle no tendría nada de particular, sino fuera por el empedrado de adoquines por donde transitaban los coches de vez en cuando, época poco motorizada todavía, colocados artísticamente en formas geométricas curvas.

Lamentablemente esta peculiaridad, posiblemente única en Madrid, se perdió hace mucho tiempo.

Seguidamente tenemos a nuestra derecha, en el centro de la plaza, la estatua ecuestre de Felipe IV, ya comentada, y a nuestra izquierda las estatuas de diversos reyes españoles que daban un cierto aspecto grave por su tamaño, y detrás de ellas los jardines de Lepanto.

Entre las diversas estatuas que jalonan el recorrido, hemos escogido la de Fernán González por su simbolismo histórico castellano. Foto Memoria de Madrid

Antes de llegar a Bailén junto a ambas aceras se veía algún que otro autocar de excursiones, pues no había problemas de aparcamiento ¡Qué tiempos!.

En el cruce con Bailén, unas veces volvíamos por el mismo camino, pero otras seguíamos por ella, aunque apreciábamos una mayor velocidad del carromato debido al ir con mas tráfico y querer recorrer rápido este tramo. Recordamos que además de los automóviles, circulaban los tranvías, línea 50 y línea C de Circunvalación.

Plaza de la Armería en la actualidad. Foto Patrimonio Nacional

Al doblar la esquina y transitar por Bailén tenemos a nuestra izquierda el precioso Palacio Real, dejando atrás la puerta de la Plaza de la Armería, situada frente a la calle Requena, recinto que hoy es de ámbito restringido a quienes han sacado la entrada para visitar el palacio, pero que en la época comentada era de entrada libre hasta la puesta de sol y era utilizada muchas veces por las madres que llevaban a sus hijos a jugar y tomar el sol, ellas sentadas solas o en corrillo en una silla de tijera que llevaban bajo el brazo haciendo labores domésticas de costura mientras los niños jugaban y merendaban, algunos, los mas melindres, de forma distraída sin darse cuenta. A esta Plaza de la Armería, entonces sin pavimentar, acudían de los barrios del entorno San Francisco, Las Vistillas, etc.

Vista aérea de la plaza de Oriente y el Palacio Real, antes de ser peatonalizada la zona. Foto Memoria de Madrid 

Al pasar por delante de la puerta del Palacio Real llamaba la atención la vestimenta de la Guardia Civil, que en vez de ser de color verde era de color caqui por estar asignada a la Guardia de Franco. No detallamos nada sobre el palacio pues hay suficiente bibliografía sobre él, solamente recordar que en el blog publicamos el artículo El salón del tranvía de Carlos III.

Salimos de la calle Bailén y vamos por el otro lateral de la plaza de Oriente. Hay también a nuestra izquierda nuevas estatuas de reyes españoles, y tras ellas los jardines del Cabo Noval, protagonista de un acto heroico en la guerra de Marruecos.

Convento de la Encarnación. Foto Patrimonio Nacional

A punto de finalizar nuestro paseíto en borrico cruzamos la calle de Pavía divisando al fondo el edificio del Real Monasterio de la Encarnación, importante monumento de Madrid que merece ser visitado y en cuyo interior tiene lugar el proceso de licuefacción de la sangre de San Pantaleón los días 26 y 27 de Julio de cada año.  

Llegamos al término de nuestro viaje, para los que íbamos nos pareció corto pero cuando estábamos esperando a que viniera, la tardanza nos parecía larga. ¡Así es la vida!

El Teatro Real en la actualidad. Punto final del recorrido

Al bajar del carromato nos encontramos de nuevo con el barquillero pues algunos nenes tendrán la suerte de repetir barquillos, a otros se los comprarán al concluir el viaje y habrá los que se queden sin ellos pues los padres ya han hecho un esfuerzo para su modesta economía con montarles de vez en cuando.
-.-.-

Autor José Manuel Seseña
En el blog Historias Matritenses participa Ricardo Márquez

Notas:
(1) Creo que el barquillero y la señora eran matrimonio, pues al atardecer iban juntos cuando se retiraba el carromato para guardarlo en algún pequeño establo próximo. Recordemos que en aquella época se permitían tener los establos de vacas lecheras dentro de la ciudad.
(2) En la época a la que nos estamos refiriendo, década de los cincuenta, había dos obras que los madrileños decían que “no sabían si sus nietos las verían funcionar”, una el Teatro Real y otra la Catedral de la Almudena.

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