miércoles, 21 de octubre de 2026

In memoriam de los Colegios de barrio – Colegio Mirasierra – Colonia Maudes

Ya son más de 50 años los transcurridos desde que la llamada Ley de Villar Palasí, promulgada en 1970, apareció para cambiar, de modo definitivo y para bien, la Ley de la Enseñanza Media en España. Su implantación dio al traste, como era lógico, con todos los modestos colegios y academias de barrio que, de modo precario pero eficaz, habían funcionado en los años de postguerra.

Colegio Femenino Mirasierra, Hnos. Borrella, nº14. Foto: María Jesús Hornillos Candela.

Fueron centros que, pese a su precariedad, se convirtieron en dinamizadores de los barrios en los que se instalaron, aglutinando en su entorno a toda su población infantil y juvenil, a sus familias y a un profesorado vocacional que ejerció su cometido con entusiasmo y generosidad, sorteando roda clase de escaseces materiales.

A las horas de entrada y salida de las clases, su entorno se llenaba de una chiquillería vocinglera, de madres y abuelas que venían a recoger a sus crías, de compañeros/as que, cogidos del hombro, sin necesidad de ningún otro transporte, caminaban en amor y compaña hasta sus domicilios, todos sitos en la misma zona. Eran estallidos de vida que marcaban tiempos de recuperación y esperanza.

Siempre, también en su entorno, había unos determinados comercios, nacidos a su abrigo en los que se mercadeaba todo lo necesario para el aprovisionamiento escolar y un bar de esquina, donde los profesores tomaban el café de la hora del recreo o del aperitivo, por un modesto precio, utilizando el local incluso como sala de reuniones donde resolver los problemas cotidianos.

En dichos centros se celebraban los actos de final de curso con grandes muestras de alegría. Se hacían modestas exposiciones de los trabajos manuales y escolares, realizados durante el curso, y el acto final para la entrega de premios y diplomas se hacía en locales alquilados, con el aforo suficiente para acoger a todos los clanes familiares que acudían a los mismos.

En las actuaciones musicales o teatrales, con las que se amenizaban dicho acto de clausura, intervenía todo el alumnado que, en los ensayos previos, se había acostumbrado a la idea solidaria de la participación y a perder el miedo escénico. Era un sistema de terapia sencilla, pero muy eficaz para superar muchos complejos y fomentar la camaradería. El público era siempre complaciente y se sentía orgulloso de las intervenciones de sus retoños. Familias, alumnos y profesores constituían un núcleo muy sólido a pesar de las muchas carencias superadas día a día con buena  voluntad.

Eran tiempos de respeto, en los que se contaba con la participación de las familias en el proceso educativo. Entre los alumnos siempre había roces, envidias y era frecuente la aparición de apodos despectivos, pero nunca eran problemas comparables a los acosos, de los que ahora se tienen noticias, al cruel bullyng que se ejerce en la actualidad con consecuencias terribles. Siempre se solucionaban tales problemas hablando con los culpables y afectados, contando con el apoyo de los padres que censuraban y castigaban tales conductas impropias.

No había recibos impagados, ya que todos se satisfacían puntualmente en los primeros días de cada mes, siempre en efectivo. Como centros privados se cobraba unos honorarios moderados y admitidos oficialmente, concediéndose muchos descuentos y becas a las familias numerosas o en mala posición económica. Todo se acordaba siguiendo una serie de pactos por todos aceptados.

Las familias eran conscientes de que una buena educación para sus hijos tenía que costar dinero y se sacrificaban con gusto porque sabían que era lo mejor que podían dejarles en herencia. La disciplina familiar era estricta y a los niños no se les consentían caprichos ni gastos superfluos. Además, siempre se daba la razón a las medidas disciplinarias y castigos impuestos por los profesores.

La citada Ley de Villar Palasí acabó, como ya se ha dicho, con toda esa serie de Colegios o Academias de barrio, que, con instalaciones muy deficitarias, algunos sitos incluso en simples pisos domiciliarios, tuvieron que cerrar sus puertas, adaptarse a las reformas exigidas o agruparse para la fundación de nuevos centros, ya edificados de acuerdo con la nueva normativa.

 

Foto aérea de la Colonia Maudes, años cincuenta. En rojo marcado uno de los colegios Mirasierra.

Ese fue el caso del Colegio Femenino Mirasierra y el del San Juan Bosco, sitos ambos en la llamada colonia de Ingenieros de Ponzano que, en 1975 se fusionaron para construir en la urbanización Molino de la Hoz, el nuevo centro llamado Colegio el Molino, hoy Logos. Pero esa es ya es otra historia de la que hablaremos en otro momento.

El propósito de estas líneas es avivar la memoria de ese mundo sencillo, vivido en los colegios de barrio del que todavía se reciben añorantes y agradecidas noticias, entre ellas la propuesta de la presente convocatoria “on line” para intentar reunir a quienes aún los recuerden.

Rogamos a cuantos lo estimen digno de su interés y estuvieron relacionados con dichos centros, que envíen sus datos personales y de contacto, para todos juntos ofrecer el debido homenaje a tiempos tan entrañables y definitivos en la educación de una época difícil, pero feliz y esperanzada.

Hoy sobran medios materiales en todos los centros educativos: transporte de autobuses (en el que se agota a los niños), excelentes instalaciones, campos de deportes, actividades múltiples, pero en ellos impera tal falta de respeto al profesorado por parte del alumnado que la sagrada tarea de enseñar se ha convertido en casi insoportable.

A ello hay que añadir el aumento de la burocracia exigida con la presentación de programaciones ideales en las que se pierde mucho tiempo ante el ordenador, un tiempo que se necesita para ocuparse de los alumnos. El contacto directo entre profesores y alumnos es lo importante.

Las dificultades actuales están generando el agotamiento vocacional de los educadores. Lo que antes era una maravillosa vocación y motivo de íntima felicidad se ha convertido en un insufrible tormento. Hasta las plazas que se ofertan en oposición estatal se están quedando desiertas (1).



Hotelito en la esquina de la Calle Ponzano con la Calle Doctor Bobillo

Claro que hay quienes dicen que hay que adaptarse a los nuevos tiempos. La educación personalizada puede desaparecer ante el avance de la “enseñanza on line” y hasta ser sustituida por la IA que se impone a grandes zancadas. Todo ello supone una deshumanización en el proceso educativo de funestas consecuencias de la que nos resentiremos todos. Todos los niños merecen una educación diferenciada según sus posibilidades intelectuales y deficiencias.

Antes de que eso ocurra, bien merece hacer un modesto homenaje a los citados centros de antaño, muy modestos en sus instalaciones, pero en los que todos fueron felices: alumnos, profesores y familias.

La mayoría del alumnado formados en tales Centros siguió estudios universitarios a partir de los años 70 y ha conformado con éxito parte de nuestra actual sociedad. En consecuencia, estimo que bien merecen un agradecido recuerdo todos aquellos centros que arrasó la Ley de Villar Palasí, pero que sirvieron de fértil abono a los que han sido sus plutócratas herederos.

-.-.-

 

Autora: María Pilar González Serrano

 

El colegio femenino Mirasierra en Facebook (1) Colegio Femenino Mirasierra Madrid. Cuatro Caminos | Facebook

 

Notas:

1 -  Los Colegios Mirasierra fueron fundados en 1959 por don José Díaz de Tudanca, María Teresa Ruiz Vigoy don Miguel Fenández González. En 1963 se hizo cargo de la dirección técnica doña Pilar González

Serrano que continuó al frente de su funcionamiento a partir de 1969, cuando ya pesaba sobre el chalé en que estaba ubicado el expediente de expropiación y derribo, lo que se efectuó en 1975. Sobre dichos terrenos se levantaron los edificios “·Geminis”. El Colegio masculino siguió funcionando y aún sigue siendo un importante Centro educativo (C/ Ascao, nº 33).

En esa fecha de 1975 se unió al Colegio Femenino Mirasierra y al San Juan n Bosco, el Colegio Cisneros para construir el Colegio el Molino, sito la urbanización Molino de la Hoz (Las Rozas). El Colegio Cisneros centro nunca dejó de funcionar.

viernes, 9 de octubre de 2026

Radio Fhortaleza y Radio Enlace, las emisoras del barrio de Hortaleza de Madrid

Era noviembre de 1983, un sábado por la mañana cambiando emisoras en el dial encontré algo nuevo. Era una emisora de mi barrio, de Hortaleza. Sorteaban unas entradas para un concierto de Objetivo Birmania, llamé y tuve la suerte de que me tocaron. La emisora se llamaba Radio Fhortaleza y estaba en un piso en la calle Santa Susana. Hablé con ellos y les dije que yo era miembro del taller del comic de la Junta de Hortaleza y que podríamos ir a hacer algún programa. Nos coordinamos y quedamos en ir un día a la semana una hora, así que allí íbamos 5 o 6 personas del taller del comic a hablar de cosas varias, eso sí, teníamos que llevar nuestros discos o casets. Creo que estuvimos hasta junio del 84, aunque no estoy seguro…

Este es mi recuerdo, y ahora pasamos a hacer una breve reseña de las historias de las emisoras del barrio de Hortaleza.

 

El estudio del piso de Radio Fhortaleza Creo que en la foto vemos a Elena y Vicente, fundadores de la emisora.

La primera emisión de Radio Fhortaleza fue en octubre de 1983. Formaba parte de la Coordinadora Estatal de Radios Libres que se constituyó en mayo de 1983 y se pusieron las siguientes premisas:

 

Revista Strasse, abril 2010.

Los fundadores fueron Elena de Frutos y Vicente, que era su pareja, aunque en algunas entrevistas hablaban de que fueron 3 o 4 los fundadores. Para poner la emisora en marchaba tuvieron que invertir 250.000 pesetas (mezclador, emisor, medidor de frecuencia…) y además tenían un gasto mensual fijo de 15.000 pesetas.

Publicidad del año 1984.

Desde el primer momento tuvieron el apoyo de las asociaciones de vecinos del distrito, entidades deportivas…  y cuatro personas formaban el consejo de redacción con el que intentaban no salirse del camino para mantener la idea inicial con la que crearon la emisora.

 


El estudio del piso de Santa Susana. Fotos: José Luis López

Como decíamos, la primera sede de Radio Fhortaleza estaba en un piso en la parte alta de la calle Santa Susana, aunque recuerdo que en la primavera del 84 hicimos algún programa en la calle Alfacar, en un local que según me ha informado José Luis López era de la asociación de vecinos.

Al principio emitían 16 horas a la semana, pasando en marzo de 1984 a 25 horas a la semana. En este mismo año la emisora colaboraba en la Semana de la Juventud que organizaba la Junta de Distrito de Hortaleza, y en 1985 reciben una pequeña subvención de la Junta de Distrito de 15.000 pesetas, que venía a ser el gasto fijo mensual de la emisora.

 

El logo de Radio Fhortaleza en 1985

 

Es también en 1985 cuando se trasladan a un local de la Asociación de Vecinos de San Miguel, en la calle Costa del Sol. Cuando cerró Radio Fhortaleza este local pasó a Radio Enlace y en él siguen hoy en día.

 

Noviembre de 1985, creemos que es el local de la calle Costa del Sol.

Radio Fhortaleza cerró entre septiembre y diciembre de 1987. Todo nos hace pensar, que además del gasto fijo, debían de temer la implantación del reglamento para ordenar el dial que finalmente sucedió en 1989, con lo que cerraron muchas radios libres.

 

Logo de Radio Enlace en 1992

 Es en febrero de 1988 cuando desde la vocalía juventud del Ayuntamiento se planteaba volver abrir la radio para que pudieran participar los jóvenes del barrio. Así mismo, la vocalía proponía la creación de una revista hecha por los jóvenes de tirada bimensual, lo curioso es que se proponía como nombre de la revista “Enlace”, igual que después se llamó la nueva radio.

 

Parrilla de programas de Radio Enlace. 1992-93

Radio Enlace empezó a emitir el día 12 de octubre de 1989. En un principio tenían solo dos horas de programación diaria, y en apenas 5 años pasaron a 6 horas diarias durante 6 días a la semana, y contaban con 130 colaboradores. Era una radio abierta para el barrio.

En septiembre de 1992 Radio Enlace comenzó los cursillos prácticos y teóricos para los vecinos con el fin de enseñarles la radio por dentro, desde manejar la mesa de mezclas a modular la voz. Estos cursillos todavía los siguen impartiendo.

 

Otras publicaciones del distrito. Enero 1994

Entre muchos otros tuvieron programas en las radios de Hortaleza: Luis Illana Bengoa, José Luis López, Pepe Hernández, Ricardo Hernández, Marimar Jiménez, Fernando Sanz, Sánchez de Rojas, Ricardo de Querol, José Alcaraz, Iker Jiménez, Emilio Silvia, Agustín Jiménez, Pilar Sambria Cañete, Esperanza de la Encarnación, Paco Aragón … y como dato curioso encontramos que Javier Robles ya estaba en Radio Enlace en 1993, toda una institución del barrio que sigue al pie del cañón.

Sirva este pequeño artículo para reivindicar los medios de comunicación del distrito como lugares de formación e instrumentos para ayudar a los vecinos dándoles voz. Esperamos que desde el Ayuntamiento colaboren a su supervivencia, o al menos, que nos les pongan piedras en el camino…. Ah, y feliz 37 cumpleaños a Radio Enlace.

-.-.-

Autor: Ricardo Máquez

Mi agradecimiento a 

José Luis López por su ayuda a aclarar algunas dudas que tenía.

Fuentes consultadas: La Unión de Hortaleza – Boletín informativo de la Asociación de Vecinos; Informativo Villa de Madrid; Diario ABC; Revista Strasse; Magazine Madriz; Diario Pueblo; La Voz de Villa-Rosa y Hoja del lunes.