El asfalto de Madrid y otros pavimentos

sábado, 2 de enero de 2016

Es el asfalto un elemento tan común en todas las ciudades occidentales que prácticamente es parte del paisaje y pasa desapercibido. En Madrid tuvo que luchar mucho el asfalto para imponerse a otros pavimentos.

Puerta del Sol con los adoquines de granito. Año 1862. Foto: Laurent. (BNE).

Nos tenemos que remontar a 1838 para tener las primeras noticias sobre la utilización del asfalto en París, Berlín, Londres, Viena, .. para ello utilizaban breas o betún que se mezclaba con arenisca y se extendían después de haberlas aplicado calor.

Los asfaltadores en plena faena con los hornillos. Dibujo: Pedrero. Revista Nuevo Mundo. (BNE).

El pavimento que se utilizaba en Madrid entonces era de dos tipos de granitos, uno que se descomponían con el paso del tiempo por el efecto del agua y se partía, y otro que con el agua perdía su dureza y se hacía poroso deshaciéndose parte de los adoquines que formaban lodos. Para mantener los granitos había que levantarlos y dar la vuelta a las adoquines y si el trabajo de ajuste no era preciso después los adoquines bailaban por el desgaste de la parte usada. Además existía la tierra batida, los de guijarros o pedernal y las escorias (1). En cualquiera de estos casos con lluvia se producía bastante barro, incluso con los granitos debido a las argamasas que se utilizaban en las juntas de los adoquines.

En junio de 1846 un empresario portugués propuso al Ayuntamiento de Madrid asfaltar gratis una calle, proponía la calle del Carmen. Si la cosa iba mal se comprometía a restaurar el pavimento tal y como estaba antes, pero si salía bien pedía la contrata del  asfaltado durante dos años. Tan seguro estaba de la dureza de su producto que decía que no se podía aplicar sobre cañerías de agua pues era irrompible. El Ayuntamiento no aceptó su propuesta.

Patio de la Bolsa de Madrid recién asfaltado. Diciembre de 1850. Revista La Ilustración. (BNE).

El día 1 de febrero de 1847 se utilizó por primera vez el asfalto en Madrid en un portal de una casa de la calle Amor de Dios. Al decir de las crónicas el éxito fue rotundo y "el golpe de un martillo dado por brazo robusto no dejaba huella" SIC. Además se aseguraba que resistiría el calor tórrido del verano de la capital.

Casi de inmediato el asfalto se contempló como negocio en el que invertir para proveer de él a Madrid. Así a finales de febrero de 1847 se daba la noticia de que se estaba construyendo una fábrica de asfalto en el Paseo de Santa María de la Cabeza, junto al embarcadero del río Manzanares.

La Bolsa de Madrid, calle Ruiz de Alarcón. Hacía 1893. Se ve la clásica pavimentación de guijarros o pedernal junto a la de adoquines de granito. Foto: Juanjo -Urbanity-. 

A primeros de septiembre de 1847 se habían asfaltado las salas y quirófanos del Hospital General -para evitar el polvo que producían las baldosas-. A finales de octubre se había iniciado el asfaltado entre la verja y la escalera del Palacio de Buena-Vista, el actual Cuartel General del Ejercito en la calle Alcalá con Cibeles, acabando los trabajos un mes después. y en un tramo de la calle San Ricardo.

En marzo de 1848 el Ayuntamiento autorizó el asfaltado de la explanada que se encontraba frente a la iglesia del Buen Suceso (2), un pequeño trozo de la Puerta del Sol, mientras que una empresa rival asfaltaba con el método Macadam uno de los costados del Palacio de Oriente para ponerlo a prueba (3).

Carrera de San Jerónimo hacia 1880 con su pavimentación en granito. Foto: Juanjo -Urbanity-

En 1849 la empresa Asfaltos del Volcán consiguió la exclusiva para aplicar el asfalto sobre las calles madrileñas durante un año, lo que desanimó a otras empresas a invertir en el negocio y supuso un parón en la implantación del asfalto.

En diciembre de 1850 se asfaltó el patio de la Bolsa de Madrid, recibiendo la obra grandes elogios. La empresa llamada: "El verdadero asfalto español", representante de Asfaltos del Volcán, hizo pruebas de asfaltado en la Universidad y en un portal de la calle Vergara.

Julio de 1851 fue un mes muy caluroso en Madrid y el asfalto de pruebas del Palacio de Oriente y el de la calle San Ricardo se deformaba al pisarlo. Según las empresas de la competencia se debía a su mala calidad, siendo los únicos que aguantaron bien los importados o los naturales 100%.

"El verdadero asfalto español" consiguió el beneplácito de Ayuntamiento para asfaltar gratuitamente el Paseo del Prado y la subida de coches al Retiro en diciembre de 1851. Este fue el primer tramo en soportar realmente el transito de carruajes, ciertamente pesados y en gran cantidad -el Paseo del Prado era conocido como "el de los trajineros" debido a los muchos carros que pasaban por allí-. También es significativo que se asfaltara la subida al Retiro pues la primera calle que se empedró en Madrid -en tiempo de Carlos III- fue la Carrera de San Jerónimo y su prolongación hasta el Retiro por ser la comunicación más directa que los reyes utilizaban desde la Corte al Real Sitio.

Finalmente Volcán absorbió a la empresa antes citada y durante 1852 realizó pequeñas obras de asfaltado en la capital: calles Cañizares, Juan de Herrera, Calderón de la Barca, y diversos tejados. A primeros de 1853 empezó una discusión agria entre las compañías de Asfalto, pidiendo la competencia de Volcán hacer el asfaltado del resto del Paseo del Prado y la Puerta del Sol (en la que estaba a punto de comenzar la gran reforma); y en todo caso que salieran a corcuso público las obras que se realizaran en la capital.

Ante tantas presiones el Ayuntamiento sacó a subasta las obras por 3 y 5 años del "adoquinado y enlosado" de la Villa de Madrid en julio de 1853, pero con la sorpresa que fueron excluidos los asfaltos y se dio mayor cobertura a otros materiales como el pedernal -el material más antiguo utilizado como pavimento en Madrid-.

Así durante seis años en Madrid el asfalto se utilizó solo a nivel particular, en viviendas, graneros, almacenes,.... y se hicieron algunas pruebas con pequeñas franjas en la calle Atocha, calle Sevilla, Paseo del Prado y en la Puerta de Sol que estaba en plena remodelación. En el verano de 1859 saltó de nuevo la polémica pues según el Volcán el Ayuntamiento adjudicó a dedo a la empresa Torrelapaja obras en detrimento del propio Volcán y Capblanco, la tercera asfaltadora.

Estas riñas entre las empresas, el alto precio del asfalto y que el resultado no era el esperado (posiblemente debido a la mala calidad del material), produjo la parálisis en la utilización del asfalto y se disolvieron la mayoría de las asfaltadoras hacía 1875.

En un informe de 1884 se aseguraba que Madrid tenía la peor pavimentación de todas las capitales europeas, siendo de tierra la calle Alcalá desde Cibeles, el Paseo de Recoletos y la calle Serrano. Además el pedernal suponía todo un peligro por ser sumamente resbaladizo y al quebrase quedaban esquirlas muy peligrosas para los viandantes y los carruajes.

El entarugado
El entarugado, es decir la utilización de madera como pavimento, se hacía sobre una solera de hormigón en la que se ponían las maderas pegadas con brea y unidas mediante cuñas, algo parecido a la tarima flotante de hoy en día pero con madera sin tratar. Este pavimento de madera se había utilizado con bastante éxito en París y Londres. Ofrecía varias ventajas: el ruido mínimo que hacían las ruedas de los carros y los cascos de los caballos en comparación con el adoquinado, y la nivelación que era muy superior comparada con el resto de pavimentos.

En mayo de 1888 el Ayuntamiento dio luz verde al entarugado de la calle Arenal. Durante el verano de ese mismo año se entarugaron la calle del Príncipe, y tramos de la carrera de San Jerónimo y la calle Barquillo.

Recorte de "La España Artística" sobre el entarugado. 1 julio 1888. BNE.

La prensa fue bastante crítica con este método, y desde el primer momento fue motivo de mofa. Por eso hoy podemos entender el dicho "qué tarugo eres".

La orografía de Madrid con sus cuestas evidenció el problema de la madera en noviembre de 1888, unos meses después de instalada, ya que con la lluvia los carros se resbalaban y se tuvo que echar arena sobre el entarugado para evitar el caos circulatorio.

Calle Arenal, hacía 1900.

Las maderas absorbían la humedad y las porquerías que caían en ellas, siendo verdaderas esponjas de gérmenes llenas de manchas, y en un país tan caluroso como el nuestro desprendían muy malos olores en verano. Además las temperaturas extremas hacían astillarse las maderas (4).

Casi a los 10 años (en marzo de 1898), se mandó quitar el entarugado de la calle Arenal, no sin cierta polémica, pues hacía tres meses que había sido reparado.

Puerta del Sol, hacía 1895. Fondo Moreno. Ministerio de Cultura.

Por su parte el asfalto encontró un aliado en el alumbrado a gas. Resultaba que de los desechos de los materiales empleados quedaban unas breas que, debidamente destiladas en alambiques, daban una brea seca, y ésta mezclada con piedra machacada dio lugar al primer asfalto artificial (5). Así en Agosto de 1896 se hizo la primera prueba con el nuevo asfalto en un pequeño tramo de la calle Arenal y la Carrera de San Jerónimo, aprovechando la misma solera de hormigón que tenía el entarugado.

El Canal de Isabel II hizo saber sus quejas contra las soleras de hormigón pues en caso de filtraciones de agua se hacían grandes bolsas que no daban la cara hasta que un gran trozo se hundía de golpe (este problema lo seguimos teniendo hoy en día).

Pavimentación de la Puerta del Sol en la primera década del siglo XX. Foto: Memoria Visual de Madrid.

Así las cosas, y como decíamos antes, en marzo de 1898 la Alcaldía sacó a subasta publica el asfaltado de las calles: Arenal, Mayor, Preciados y Carmen; siendo el primer concurso en el que se daban instrucciones muy precisas sobre los trabajos a realizar y el material que se debía de emplear.

Obras en la Puerta del Sol durante octubre de 1900. Obsérvese como apilaban los adoquines en grandes pirámides. Foto: Baena. Revista Nuevo Mundo. (BNE).

En octubre de 1900 Madrid estaba "patas arribas". Se levantó el adoquinado de la plaza de Santo Domingo,  calle Hortaleza, calle Sevilla, Montera,... pero el lugar crucial era la Puerta del Sol donde más de 400 obreros -de las compañías de gas, teléfonos, tranvías,..- se afanaban en quitar adoquines, hacer zanjas, y recolocar todo para que los asfaltadores dieran lustre al lugar. Las obras fueron promovidas por Eduardo Dato cuando ocupaba la cartera de Gobernación quien instó al consistorio municipal a emprender tan ingente labor.

Hornillos utilizados en el asfaltado. Año 1902. Foto Baglietto. Revista Nuevo Mundo. (BNE).

Asfaltado de la Puerta del Sol. Año 1900. Foto: Juanjo -Urbanity-.

Bajo la alcaldía de Alberto Aguilera, en la primavera de 1902, se comenzó la remodelación de zonas más periféricas, como las calles de los bulevares: calle Sagasta, Carranza,... y además del asfaltado se llevaron a cabo todas las acometidas de gas, electricidad,...

Pavimentación de la calle de Alcalá casi esquina con Barquillo. Hacia 1900. Museo Municipal de Madrid.

A principio de 1909 se seguían analizando los distintos métodos de pavimentación dado que estaban a punto de cumplirse los 12 años desde el anterior contrato. Se proponía como mejor alternativa el asfalto comprimido, en lugar del asfalto fundido. Por otra parte se hicieron pruebas con otros materiales: adoquines unidos con asfalto en la calle Marqués de la Ensenada, escoria de hierro en la calle Echegaray, la aplita utilizada en la calle Lista -actual Ortega y Gasset- y el basalto en la calle de Alcalá. Estos dos últimos eran los más caros (más de un 150% que los anteriores y un 30% respecto al asfalto) y se proponían para las vías por las que transitaran los vehículos más pesados, como los laterales de los paseos del Prado, Recoletos y Castellana.

En el álbum fotográfico que se hizo con motivo de la boda del rey Alfonso XIII a finales de mayo de 1906 podemos ver el estado en el que se encontraban las calles de Madrid. Carrera de San Jerónimo asfaltada.

Un poco más adelante, a la altura de las Cortes, la Carrera de San Jerónimo estaba adoquinada. Mayo 1906. Boda Alfonso XIII.

El final de la Carrera de San Jerónimo. Obsérvese como los adoquines estaban muy desgastados con sus bordes redondeados.

Neptuno. Mayo 1906. Boda Alfonso XIII.

El Paseo del Prado adoquinado.  Mayo 1906. Boda Alfonso XIII.

Puerta de Alcalá adoquinada. Mayo 1906. Boda Alfonso XIII.

La calle Preciados perfectamente asfaltada. Mayo 1906. Boda Alfonso XIII.

Plaza de Oriente asfaltada. Mayo 1906. Boda Alfonso XIII.

El Ayuntamiento pidió al Gobierno en noviembre de 1912 dos millones de pesetas anuales durante 10 años para acometer un plan especial de la pavimentación de la ciudad. Se trataba de pavimentar todas las calles de la urbe en un radio de un kilómetro desde la Puerta del Sol, y utilizar los adoquines que se quitaran en el resto de la zona exterior. Los materiales que se sopesaban eran el asfalto, la aplita y el basalto.

Obras de asfaltado de la plaza de Olavide, Noviembre 1913. Foto: Memoria de Madrid.

Máquina asfaltadora en las calles de Paris. Año 1916. Revista Nuevo Mundo. (BNE).
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En enero de 1916 se adjudicó a la Compañía de Construcciones Hidráulica y Civiles la mejora de la pavimentación del asfalto de la Corte, por un importe superior a los 15 millones de pesetas. Casi al mismo tiempo se ponía en funcionamiento la primera máquina asfaltadora en París que tenía una gran tolva donde se calentaban todos los materiales y esparcía el asfalto de forma homogénea sobre el suelo.

Inicio de las obras del Metro en la Puerta del Sol. Año 1917. Como se ve, esta parte estaba adoquinada lo que nos hace pensar que no todo se asfaltó o bien se quitó posteriormente. Foto: Juanjo -Urbanity-

Debido a la Primera Guerra Mundial los trabajos avanzaban muy lentamente, así a finales de 1917 se habían terminado de adoquinar: la plaza de Santa Bárbara, calles Fomento, Prado, Santa Engracia; y estaban en obras la plaza de la Lealtad, calles de Alfonso XII, Claudio Moyano, Orellana y Santa Catalina. Las calles asfaltadas eran: una parte de la calle Orellana, García Gutiérrez, Alarcón y el paseo de Rosales, y estaban en pleno proceso: Felipe IV, Valenzuela, Cid, Montalbán, Moreto, López de Hoyos y parte de Alcalá. Por una vez tanto los ediles como los técnicos y la prensa estaban de acuerdo en que se estaba haciendo un buen trabajo.

El lamentable estado en el que se encontraba el asfalto de la calle Sevilla. Año 1917. Foto: Diario ABC.
Durante los años veinte se fueron haciendo innovaciones en el método de asfaltado como las planchas de asfalto de la Peninsular de Asfaltos, incluso se añadió algodón para que fuera menos ruidoso. Asimismo el empleo de las apisonadoras facilitó mucho el trabajo, aportando calidad y rapidez. En Madrid se adoptó el método Múgica de asfalto por bandas comprimido que era el que mejor se adaptaba a la climatología madrileña. Entre otras calles se asfaltaron con el sistema Múgica parte de la calle de Alcalá, Cruz y Colón.

La Puerta del Sol perfectamente asfaltada. Mayo 1928. Foto: Juanjo -Urbanity-.

El asfalto de la Puerta del Sol tenía bastantes grietas en mayo de 1933. Foto: Alfonso (AGA). Colección Anmogon. 

En esta foto vemos como estaban sin asfaltar los tramos entre las vías de los tranvías. Precisamente estos trozos sin asfaltar y las propias vías ocasionaban numerosas caídas. Puerta del Sol. Año 1939. Foto: Hermes Pato.

Tras la Guerra Civil y el aislamiento al que fue sometido nuestra nación fue muy difícil la utilización del  asfalto, conservándose lo que existía.

Adoquinado de la calle Alcalá y la calle Barquillo. Hacía 1942. Foto: Juanjo -Urbanity-.

Obras de asfalto en el paseo de Recoletos. Año 1945. Foto: Hermes Pato.

Asfalto del paseo de la Castellana, por donde transitaban los tranvías. Hacía 1970. Fondo Portillo (ARCM). 


Fotos del asfaltado de la calle López de Hoyos, Barrio de Prosperidad. 30 de marzo de 1967. Fondo Santos Yubero (ARCM).

Carrera de San Jerónimo frente a las Cortes, el día 22 de febrero de 1966. Todavía este tramo estaba adoquinado. Foto: Juanjo -Urbanity-.

Asfaltado de la avenida del Carmen, barrio de Hortaleza, hacía 1980. Foto: Hortalezamigra.

En agosto de 1967 se puso en marcha la llamada "operación asfalto", siendo el Barrio de la Concepción el primer barrio periférico en el que se hizo. Se ha realizado la operación asfalto casi todos los veranos, a excepción de los últimos años debido a la crisis, lo que permitió que poco a poco la ciudad de Madrid viera todas sus calles asfaltadas.

Como se puede comprobar la Carrera de San Jerónimo ha sido casi siempre protagonista por su pavimentación, bien por ser la primera en algunos métodos o bien por ser la última. Curiosamente en la última remodelación que se ha realizado frente a las Cortes se han hecho las aceras con grandes losas de granitos y se han levantado dos franjas de viejos adoquines en la calzada para los vehículos, posiblemente para las paradas militares y actos oficiales que se celebran allí, viéndose de nuevos los viejos adoquines de Madrid.

-.-.-

Autor: Ricardo Márquez
En este blog también colabora José Manuel Seseña.


Notas:
1 - Cuando era pequeño recuerdo que se tiraban las escorias de las cocinas de carbón a las calles de arena. Aunque no quitaba del todo el barro sí que aislaba los zapatos del contacto directo con este.
2 - Incrustado sobre el asfaltado de la iglesia del Buen Suceso la empresa asfaltadora puso como agradecimiento en letras de bronce el nombre del alcalde en aquel momento -Vistahermosa-, lo que fue motivo de mofa para muchos madrileños "al ver por el suelo el nombre del señor corregidor".
3 - Las dos empresas españolas tenían sus minas y fábricas en Fuentetoba y Cidones  en el pico de Frentes (Soria). Eran La Volcán y la Asfaltadora de Cidones.
4 - Al menos por dos veces el entarugado del Paseo de Larios de Málaga se lo llevó el mar debido a la humedad que absorbía.
5 - Al igual que con el hormigón existía la patente Portland, con el asfalto colado estaba el sistema Macadam para la correcta mezcla de la brea y la piedra molida.

8 comentarios :

Anónimo ,  2 de enero de 2016, 22:35  

Un trabajo excelente. Mis felicitaciones.

Anónimo ,  3 de enero de 2016, 1:27  

Que trabajo tan estupendo Ricardo, como siempre. No sabia lo del entarugado, mira por donde ya sé de donde viene la expresión de ser un tarugo. Fenomenales las fotos. Muchas gracias. Nieves.

Ricardo Márquez 3 de enero de 2016, 13:46  

Muchas gracias a l@s dos. La labor más tediosa de este artículo es la consulta de la hemeroteca e ir tirando de los distintos hilos que van saliendo. El tema daría para un libro entero pues hay cientos de trabajos de reparaciones que harían esta entrada sumamente pesada. Hemos descartado una foto, quizás la más famosa de los asfaltadores, pues aunque las fuentes que la han datado son sumamente fiables hay detalles que no cuadran del todo.
Un saludo.

rafael alcorta 3 de enero de 2016, 16:19  

Pues sí, hemos aprendido de dónde viene eso de ser un tarugo.
La verdad es que da un poco de nostalgia cuando alguna vez por obras sobre todo, queda levantada en algún sitio una parte del asfalto, y deja ver el adoquinado que quedó debajo.
Felicitaciones, excelente post como siempre.

Grijan 5 de enero de 2016, 5:54  

Excelente artículo. Coincido con Anónimo: me ha llamado mucho la atención el uso del entarugado en Madrid. Había leído que se había intentado su uso en Londres como solución al ruido del adoquín, pero se había descartado por motivos sanitarios: aún en esas latitudes, la madera absorbía las excreciones de los caballos, y daba malos olores y se pudría rápidamente. Pero nunca pensé que se hubiera intentado su uso en un clima tan cálido como el de Madrid.

Ernesto Fernández 5 de enero de 2016, 9:10  



En 1947, cada vez que iba con un pariente mío a visitar a una Sra. conocida , en la Calle Rafael Calvo, lo primero que hacía, nada más llegar, era rogarle que me permitiera montar en su bicicleta - una bici de mujer, muy pesada, de la marca Orbea, que sin embargo para mí era un regalo del cielo. Así que, poco después, allá iba yo, sacudido por los desniveles del adoquinado, en dirección a la Castellana. Era la hora de la siesta, en verano y con un sol de justicia; pero para mí, como si tal cosa. Con mis doce años -que aparentaban ocho- volaba calle abajo, en pantalones cortos y de pié sobre los pedales, pues no alcanzaba al sillín. Al llegar a la Castellana, perfectamente asfaltada, ¡qué delicia!, aunque por poco tiempo, ya que en la Calle Alcalá comenzaba otra vez el traqueteo del adoquinado, hasta Sol. Una vez en la Plaza, quizás impulsado por el delirio de tanto coche y el asfalto del suelo, pasé como una exhalación, de pié sobre los pedales y casi rozándole, a un "Guardia de la porra", quien en tono paternal me gritó un ¡eh, chaval!, que se me quedó grabado para siempre.
La vuelta era algo más penosa, por lo de las cuestas. Pero una vez en ese barrio tan burgués, me desquitaba paseando lentamente por la bien asfaltada Calle Zurbano, con sus frondosos árboles a ambos lados de la calzada. En una esquina, protegido por altas tapias, un colegio de niñas burguesas en uniforme y dirigido por monjas, dejaba escuchar en la calina de la tarde tranquila, el griterio turbador de las voces femeninas.
Para mí, aquellos paseos en bicicleta fueron uno de los momentos más felices de mi infancia

Ricardo Márquez 5 de enero de 2016, 18:56  

Gracias Grijan por tu comentario. Al empezar a investigar leí lo del uso de la madera y al igual que tu no creí que se hubiera utilizado, sin embargo encontré una referencia en 1910 que hablaba del entarugado de la calle Arenal y ese fue el hilo que descubrió el resto.

Ricardo Márquez 5 de enero de 2016, 18:58  

Como siempre Ernesto tu excelente redacción nos hace pasearnos casi contigo subido a esa bicicleta y a la vez nos haces un repaso de los pavimentos.... mil gracias Ernesto y un abrazo.

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