jueves, 7 de mayo de 2026

El nacimiento del movimiento pop en Madrid

Una llamativa fachada en la calle Don Ramón de la Cruz. Foto: Pastor. Diario Arriba. 1968.

La palabra Ye-ye se utilizó por primera vez en la prensa en febrero de 1964, cuando se hablaba que el ritmo ye-ye era un adjetivo que se utilizaba para chicos y chicas en París, e incluso para animales de compañía, es decir, era una nueva moda en diversos ámbitos. En la misma página se informaba que el Duo Dinámico triunfaba en Paris, que Elvis Presley se atrevía a pronunciar la palabra amor en castellano en alguna de sus canciones y que la obra de teatro “La España de Federico García Lorca” tenía una gran acogida en París. Además, se anunciaban películas como “West Side Story”, “El apartamento” o “Usted tiene ojos de mujer fatal”. Este mismo mes la prensa informaba que la moda de los Beatles empezaba a verse por Madrid, destacando el pelo largo en los chicos, nuevos cortes de pelo para las chicas, y chaquetas, jerséis… tipo Beatles.

Cuando se estrenó la película “Historias de la televisión”, en abril de 1965, tuvo un éxito meteórico la canción “Una chica ye-ye”, interpretada por Concha Velasco.

El estribillo, que podemos considerar rompedor para entonces, decía así:

“Búscate una chica, una chica ye-yé
Que tenga mucho ritmo y que cante en inglés
El pelo alborotado
Y las medias de color “

Desde entonces la prensa se hizo eco de la moda ye-ye en otras capitales de Europa, en la que describían la línea de la moda como sin complicaciones y muy cómoda, por ejemplo, con una especie de blusones o guardapolvos por encima de la rodilla.

Curioso análisis grafológico de una carta de “una chica Ye-ye”, en un periódico de Falange, que describe muy bien lo que se entendía por una chica Ye-ye (noviembre de 1965).

En junio de 1965 se concedió a los Beatles, la Orden del Imperio Británico, lo que los medios consideraban un premio a la música pop (1) en la que incluían a los Beatles y consideraban que influían mucho en la moda pop desde al menos 1963: el pelo largo, pero bien cuidado, ropa ajustada… En definitiva, la moda pop es anterior a la yeye, y podemos considerar que esta última era una forma de adaptar y hacer más moderada la moda pop para una sociedad tan conservadora como la española de aquellos años.

Foto Joana Biarnes, diario Pueblo. 7 mayo 1966.

El día 7 de mayo de 1966 se habla por primera vez en la prensa de la minifalda en el diario Pueblo, en un brillante artículo de Yale con fotos de Joana Biarnes, en que se asociaba la minifalda con las chicas ye-yes.

Amplio reportaje sobre la presentación de la moda Op Art del diseñador Alberto Arellano. Se realizo en la calle Serrano entre la calle Ayala y Marqués de Villamagna. Una de las primeras líneas en vestidos de la moda pop, y utilizando un mítico automóvil ingles automoóvil Triumph Herald. Año 1966. Agencia Efe.

El año 1967 fue un año con numerosas noticias de las nuevas modas: se anuncia la apertura en Barcelona de "The Drugstore”, un establecimiento que abría las 24 horas, y además de cafetería, vendía objetos que solían ser para regalo y que no se encontraban en otros establecimientos. Fue toda una novedad.

 

Pagina interior del suplemento del diario Pueblo de 1967, en el que aparecen los Pop Tops, Los Beatles y Scott McKenzie, curiosa coincidencia.

En agosto la prensa especializada en música se hace eco de la canción “San Francisco”, de Scott McKenzie, considerada el himno hippie por muchos y que supuso el inicio del movimiento “Flower Power”.

En septiembre de 1967 se hablaba por primera vez de la moda hippie, haciendo una descripción de esta nueva forma de vestir tan llamativa mezclando diversos tipos de ropa, incluso usada. Informaban que Patti Boyd, modelo y esposa de George Harrison de los Beatle, era una de las personas más destacadas de esta nueva moda diseñada principalmente por dos jóvenes holandeses. Además, se informaba de la moda de los tatuajes que se podían borrar y por primera vez se mencionaba el efecto de las drogas que tenía unos efetos “psicadélicos”, escrito así.

Anuncio de la actuación de los Pop Tops en el club Consulado. Septiembre de 1967.

El día 7 de octubre de 1967, se publicó un artículo en el diario Pueblo sobre los niños de papa de Serrano Street (2). Se decía que ya tenía esa forma característica de hablar gangosa, informaban de las modas importadas de Londres y París (minifaldas, traje-pantalón, botas de medía caña...), había varias boutiques con nombre ingleses, se utilizaba el verbo ligar asiduamente, para saludarse se daban besos y estaba de moda pasearse por Serrano, tener un coche sport, tomar whisky colar palabras en inglés en las conversaciones cotidianas. Todo lo anterior se consideraban novedades y era calificado como la moda pop importada de Inglaterra.

También en 1967, se crearon los grupos musicales madrileños “Pop tops” y “Formula V”, y “Los Ángeles” en Granada unos años antes, y en el 68 “Los Diablos” en Barcelona.

Recorte de prensa de Formula V, enero 1968. Moda 100% pop adaptada al estilo español.

De nuevo el diario Pueblo publicó un amplio artículo el día 18 de enero de 1968 sobre “Moncho Street” (3), que era el sobrenombre que pusieron a la calle Don Ramón de la Cruz, en la que abrieron en un corto tramo entre la calle Serrano y Claudio Coello varios establecimientos nuevos en Madrid y que según el artículo era la moda pop, parecido a la famosa calle King’s Road de Londres (4). Allí se abrió el primer Drugstore de Madrid, en el que se vendían cosas aparentemente absurdas y muy caras (por ejemplo: una corbata enlatada, rótulos de calles, billetes de dólares falsos para encender puros, abrigos viejos…). Anexo se encontraba dos boutiques, y dentro del Drugstore había restaurante-cafetería, kiosco de presa y estanco. El horario era de 7 de la tarde a 3 de la madrugada.

El decorador Pirro posando frente a una de las fachadas que diseño. Foto Joana Biarnes. Diario Pueblo. Enero 1968.

Pero lo más llamativo de todo era lo que los vecinos podían ver en la fachada a pie de calle, una gran pintada de una chica con gafas, palabras en inglés y unos colores llamativos, mientras que la salida del Drugstore era la puerta trasera de un camión frigorífico. Toda la decoración corrió a cargo de Pirro, quien afirmaba que la moda pop no hubiera existido sin los Beatles.

Además, un par de clubs (así llamaban a las discotecas), eran los puntos de encuentro para la juventud, contado por primera vez con cabina decorada para pinchadiscos. En ellas se organizaban fiestas temáticas sobre las nuevas modas (hippie, mods…)(5). Además, contaban con doble horario, uno hasta las 9 para los más jóvenes.

Foto publicada en el artículo de Pueblo de Joana Biarnes. Creemos que es Madrid pero puede ser Tusset, de Barcelona.

A finales del mismo mes de enero, se abrió otro local pop para más de 100 personas en el barrio de Las Ventas (no hemos podido averiguar el nombre de este club). El día de la inauguración acudieron los chicos de Serrano y tuvo un lleno total, se informaba que había más de 500 personas.

Fotos de Pastor publicadas en el diario Arriba, donde vemos algunas de las boutiques.

El día 11 de febrero el diario Arriba sacó un artículo haciéndose eco de la noticia dada por Pueblo sobre Moncho Street, y es calificada como “Madrid Hippie” en portada del periódico el trozo de la calle Don Ramón de la Cruz que nos ocupa. En el artículo hacen una mezcla de toda la nueva moda tan colorida, los primeros posters que llegan, las boutiques, las corbatas llamativas, pantalones campana… y llegan a afirmar que han venido los hippies, pero con un claro fin mercantilista.  

Otro detalle de la decoración en una de las fachadas. Foto Pastor, Arriba.

Según un informe del Ayuntamiento en Madrid de mayo de 1968, además de la calle Don Ramón de la Cruz, se habían abierto muchas boutiques en Madrid, algunas de ellas patrocinadas por las grandes marcas y destacaban que tenían bastante éxito también en los barrios de Madrid, como el de la Concepción.

Reportaje del diario Pueblo sobre el triunfo de Massiel en Eurovisión. Massiel aparece en la foto con una minifalda mucho más corta que con la que actuó.

En abril de 1968 ganó Massiel eurovisión y vistió una minifalda (no muy mini), que de alguna forma enganchaba a España a la modernidad.

Dos anuncios de grupos pop españoles de los años 68 y 69.

Por otra parte, las antiguas Salas de Fiestas, se fueron adaptando a la nueva moda, incluso antes de que el pop llegará a la calle Serrano algunas de ellas acogieron actuaciones en directo de grupos pops (Peper en Goya, Imperator en Moncloa, Consulado en Atocha…).  Las actuaciones de las orquestas fueron sustituidas poco a poca por pinchadiscos y se empezaron a introducir las luces de colores. Cuando se quería hacer algún acontecimiento pop siempre se iban a las antiguas Salas de Fiestas por tener mayor capacidad que los locales de Serrano. Esto también supuso la expansión del pop y el rock hacia los barrios de Madrid y, por supuesto, mucho más barato que la calle Serrano.

Otro reportaje de Joana Biarnes también en la esquina de Serrano con Don Ramón de la Cruz, un coche Triumph. El sitio estaba de moda.

Como conclusión, podemos decir que la moda pop era algo no definido totalmente, y muchas veces se confundían con otras modas: hippie, rock, mod… que la moda ye-ye fue anterior y un primer paso hacía las nuevas tendencias, aunque muy adaptada a la todavía sociedad conservadora de entonces. Y lo más llamativo, que la moda y los comercios pop se instalaron por primera vez en la calle Serrano y desde allí se fueron extendiendo a otros barrios, siendo la eclosión definitiva en 1968… lo demás es historia.

-.-.-

Autor: Ricardo Márquez

 

Notas:

1 – En 1965 es la primera vez que se menciona al pop en la prensa.

2 – Articulo de Juan Pintado.

3 – Articulo de Yale y fotos de Joana Biarnes

4 - En Barcelona destacaba “Tuset Street”, donde había viarios establecimientos, clubs, pubs, boutiques… pero sobre todo el Drugstore. La calle Tusset, al igual que la calle Serrano, era de la clase alta.

5 – Los nombres de los establecimientos eran: Pipers Bank Club, Pippermarket y Hoochi-Goochi, todos decorados por Pirro junto a Ponce de León y Carlos Gigante, o boutiques como “Gran Adriano”.

Fuentes consultadas:

Fondo de Joana Biarnés  Joana Biarnés - Archivos - Fundación Photographic Social Vision

Fototeca Agencia Efe.

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jueves, 28 de agosto de 2025

Hortaleza, Canillas y sus aguas

 A raíz de la publicación del libro sobre la ampliación de las líneas del Metro durante los años 2003 a 2007 (1), salió a luz unas galerías de un viaje de agua en la estación de Metro de Pinar del Rey.

Los viajes de agua se trataban de unas galerías que iban a buscar el agua al subsuelo por medio de pozos en los que se hacía galerías normalmente por debajo de donde había manantiales o vías de agua, de esta forma el agua no brotaba a la superficie e iba por la galería canalizada. Para prolongar la galería utilizaban pozos que servían además para mantenerlas. Este sistema de abastecimiento era utilizado por los musulmanes y Madrid recibió durante siglos el agua de los viajes, siendo los más importantes: Alcubilla, Castellana, de la Reina, Bajo Abroñigal y Alto Abroñigal.

 

Dos ejemplos de tipos de galerías de los viajes. El de la izquierda estaba hecho de ladrillo y un tubo por debajo de la grava para llevaba el agua, mientras que el de la derecha esta escarbado directamente sobre la tierra y el agua fluía a través de la grava. Revista Villa de Madrid.

 

Fotografías de los dos tipos de galerías.

 

Ejemplo del corte longitudinal de un viaje de agua. La galería con una ligera inclinación llevaba el agua y cada cierto número de metros se hacía un pozo para prolongar la galería y poder mantenerla. Revista Villa de Madrid.

En el municipio de Canillas nacían los viajes de agua del Bajo Abroñigal (Ventas, barrio de la Concepción), y Alto Abroñigal (zona de San Juan Bautista y parte baja del Pinar Rey). El sistema de galerías permitía hacer diversos ramales para buscar nuevas fuentes de agua, con la única condición de tener siempre la pendiente a favor de donde se llevará el agua. Así, en el Bajo y Alto Abroñigal tan solo en dos lugares se sobrepasaba por muy poco la divisoria de las vertientes del rio Jarama y del arroyo Abroñigal, el viaje de agua del Bajo Abroñigal sobrepasaba la calle Arturo Soria a la altura de la calle José del Hierro, y el Alto Abroñigal a la altura de la calle Bueso Pineda.

 

Los pozos de los viajes de agua eran tapados con grandes “capirotes” de granito como el de la foto. Capirote del viaje de agua del Bajo Abroñigal, Barrio de la Concepción. Foto: Consejería de Transportes, infraestructuras y viviendas de la Comunidad de Madrid.

De formar parte las galerías de Pinar del Rey de algún viaje de agua de los que proveían a Madrid tendría que ser del Alto Abroñigal o del viaje de la Castellana. Recientemente algunos estudios sobre los viajes han supuesto que los viajes de Madrid tendrían algún ramal en Hortaleza, pero personalmente lo dudo. Hay muchos estudios sobre los viajes de agua, pero ninguno definitivo, por lo que animamos a nuestros lectores a leer sobre ellos si están interesados.

Además, el estudio que hicieron de las galerías encontradas era concluyente al confirmar que la pendiente de los viajes era hacía el este, con algunos ramales que venían de norte a sur, por tanto, iban hacía Hortaleza o Canillas.

 

Detalle de la situación de los pozos encontrados durante la construcción de la estación del Metro de Pinar del Rey. Foto: libro “El patrimonio arqueológico y paleontológico en las obras de ampliación de Metro de Madrid 2003 – 2007”

 

 

Detalle de uno de los ramales encontrados durante la construcción de la estación del Metro de Pinar del Rey. Foto: libro “El patrimonio arqueológico y paleontológico en las obras de ampliación de Metro de Madrid 2003 – 2007”

 Detalle de la conducción de agua del viaje de Pinar del Rey. A diferencia de otros que se hacían con tubos, estos fueron hechos con los mismos ladrillos con sección cuadrada, de una forma muy sencilla enterrados en el lecho de la galería. Foto: libro “El patrimonio arqueológico y paleontológico en las obras de ampliación de Metro de Madrid 2003 – 2007”

Vista de la galería principal. Foto: libro “El patrimonio arqueológico y paleontológico en las obras de ampliación de Metro de Madrid 2003 – 2007”

 Vista de la galería secundaria. Foto: libro “El patrimonio arqueológico y paleontológico en las obras de ampliación de Metro de Madrid 2003 – 2007”

El estudio indica que, por el modelo constructivo y los sedimentos hallados, la construcción del viaje puede datarse entre los siglos XVII y XVIII, aunque no identifica de qué viaje se trata.

Lo que sabemos a ciencia cierta es lo mencionado anteriormente, que la dirección del viaje era hacia el este, en dirección a Canillas u Hortaleza, y que estaba justo debajo del arroyo del Quinto, que era la divisoria de los términos municipales de los dos pueblos.

Los cascos urbanos de Hortaleza y Canillas se encontraban mucho más elevado que este viaje, por lo que el agua debía de ir a parar a la parte baja de los pueblos. Canillas nunca tuvo falta de aguas, su casco urbano era muy pequeño y se abastecía de sobra con los manantiales que tenía, además, como hemos dicho en su término municipal nacían los grandes viajes de agua que proveían a la Villa de Madrid, el Bajo y Alto Abroñigal. Es más, en el Abroñigal y en el camino de Barajas había grandes pilones para hacer hielo con el agua sobrante en invierno que después era vendido.

Sin embargo, Hortaleza tenía un casco urbano mucho más grande y su principal actividad económica era lavar la ropa para los vecinos de Madrid, además de contar con dos o tres tejares que también consumían agua, y como podemos ver en el siguiente plano no disponía de mucha agua.

 

Plano de Hortaleza de 1857. En él hemos marcado los arroyos de discurrían cerca del casco urbano. En la parte central se ve el Arroyo del Quinto con otros ramales que se unían a él, que nacía en la parte este del Pinar del Rey y otro en el inicio de la avenida de San Luis. La estación de Pinar del Rey estaría en la parte inferior izquierda del plano.

 

Plano detalle de 1867 de la Quinta del Quinto. Hemos marcado en azul todos los ramales del arroyo del Quinto y con una equis roja el lugar aproximado de la estación del Pinar del Rey.

En vista de los planos anteriores y la dirección del viaje de agua podemos afirmar que el viaje era para el suministro de la Quinta del Quinto, que pertenecía a Canillas, aunque tenía algo más de la mitad de su terreno en Hortaleza.

Para confirmar esto intentamos buscar en los libros de actas de los ayuntamientos y en el registro de contadurías de Canillas y Hortaleza para ver si encontrábamos alguna referencia a este viaje de agua. En Canillas, aparte de los famosos Bajo y Alto Abroñigal, existían dos viajes de agua: uno donde estaba el abrevadero del casco del pueblo de Canillas, en el actual intersección de la calle Ramón Power con la avenida de Machupichu; y otro en el lugar llamado La Granja, que estaba por la parte baja de la actual urbanización Conde de Orgaz, donde había incluso dos grandes charcones en los que se podía pescar (datos del año 1860).

Por su parte en los libros de actas de Hortaleza se trataron sobre los viajes y problemas de la escasez de agua que pasamos a mencionar:

-        -  Julio 1786. Reconocimiento de la mina de la fuente (Los viajes de agua de Hortaleza aparecen con el nombre de minas, no todos los libros de actas).

-        - Abril 1787. Reparación de la mina de la fuente, en total unos 14 menos. El mismo maestro repara también las bodegas.

-        - Abril de 1791. Se ha producido un gran derrumbamiento en la mina de la fuente. Se busca urgentemente solución y por falta de fondos se obtiene un censo (préstamo) del Ayuntamiento de Berninches (Guadalajara), para pagar entre los 5 gremios.

-       - Enero 1850. Aguas y atajea para fuente de la plaza de la Constitución.

-      - Abril 1850. Nueva fuente en el Charca de la Juan y Mina de Juan Martín. Así mismo, se dice que se revisen las minas para que no corten el agua de las fuentes.

-      - Agosto 1851. Joaquín de la Torre pide permiso para limpiar su pozo y la mina debido a la acumulación de cieno (Joaquín de la Torre era el administrador judicial de la finca del Palacio de Buenavista, actual parque Isabel Clara Eugenia).

-       - Agosto 1852. Arreglo cañerías y fuentes.

 

Plano de 1870 en el que hemos subrayado en rojo los lavaderos que había junto al casco urbano de Hortaleza.

 

Trozo del plano parcelario de 1871 en el que hemos subrayado en rojo los pozos del casco de Hortaleza. A la izquierda están los llamados de la Villa, que eran los más grandes, en la actual plaza de Santos de la Humosa.

 


Planos de conjunto del sector del arroyo del Quinto. Años 1870 y 1872 respectivamente.

-       -  Febrero 1913. El suministro de agua del Canal de Isabel II llega a Hortaleza  gracias a la CMU, siendo también los primeros en contratar los conventos. El Ayuntamiento puso una fuente pública con esta agua en mayo de 1914. El agua venia del Canalillo, y era bombeada por la máquina elevadora de agua de la CMU desde el Ventorro del Tío Chaleco a los distintos depósitos colocados a lo largo de la Ciudad Lineal.

-       -  Septiembre 1929, Se pagan 13 años de censo al Ayuntamiento de Berninches. Con este pago se acabó por fin con un largo proceso judicial por el impago del préstamo para el arreglo de la fuente.

-       -  Julio 1930. Se manda la limpieza de la mina del lavadero por la poca agua que sale.

-       - Abril 1931. Se manda la revisión de la mina de la fuente que se encuentra en muy mal estado.

-      -  Mayo 1931. Se construye de nuevo el llamado Pozo de la Villa. Sin duda el terreno era muy cenagoso como se mencionaba en actas anteriores.

-       -  Mayo 1931. Se manda limpiar la Charca de la Juana que está en muy malas condiciones.

-     -  Junio 1931. Se inician los estudios para construir el nuevo lavadero. Para todo el tema del lavadero se puede consultar el blog de Aquiles Obispo El Lavadero Municipal - La Historia del Pueblo de Hortaleza

-     -  Junio 1931. Se amplía la mina del Pozo de la Villa en 4 metros y se profundiza el pozo principal.

-      -  Julio 1931. Se obtiene subvención de la Diputación Provincial para el tema del arreglo de los pozos y las minas.

Para más información sobre la localización de los antiguos lugares de Hortaleza pueden consultar el impresionante plano que hizo nuestro amigo Juan Carlos Aragoneses, que en paz descanse. Historias de Hortaleza - Google My Maps

Por tanto, podemos confirmar que además del viaje de agua del metro de Pinar del Rey, existía en Hortaleza el de la fuente del pueblo y el del Pozo de la Villa, que tenía una mina hasta la quinta del Palacio de Buenavista, actual parque Isabel Clara Eugenia. De hecho, en el embargo que se decretó contra Marco del Pont cuando se habla del Palacio de Buenavista se dice que tenía “agua de a pie de mina”, es decir, agua que se extraía del subsuelo. También es importante la presencia de la gran noria que estaba en el actual barrio de Orisa y que daba el agua tanto a la Huerta de la Salud como al Palacio de Buenavista que sin duda extraían la misma agua nutría al Pozo de la Villa.

No obstante, hay que destacar que en los libros de actas no aparece el viaje de agua que nos ocupa, al igual que no se menciona el viaje que tenía la Huerta de Mena, por lo que podemos confirmar que los propietarios no tenían que informar sobre las minas que hacían a los ayuntamientos o, al menos, no hay constancia en las actas, salvo que afectarán directamente a uno de los pozos del pueblo como es el caso de la mina del Palacio de Buenavista.

Como decíamos antes estamos convencidos que el viaje del Metro de Pinar del Rey iba a la Quinta del Quinto. Aunque estaba muy cerca, sin duda con la mina y la extracción de agua bajo el manantial conseguían un agua mucho más limpia y clara que si lo cogieran de la superficie, además de poder aprovechar hasta la última gota de agua si hubiera sequía.

Lo que sabemos sobre la Quinta del Quinto es lo siguiente:

Entre 1827 y 1828 la habitó el doctor Rivas (según otras fuentes Rius o Rives), un famoso cirujano, miembro del Colegio de Médicos y cirujano de la Casa Real. Este tenía tres hijas llamadas Laura, Silvia y Rosaura, nombres figurados que no eran los de su bautismo. A la finca acudían personajes tan variopintos como Bretón de los Herreros, Ventura Vega y Larra a cortejar a las hijas y que eran sus musas. Ellas eran duchas en poesía y música.

En 1836 mataron al general Quesada en la Finca del Quinto. Este general intentó dar un golpe de estado contra el gobierno liberal. Posteriormente, y hasta el año 1844, se haría un juicio a varios vecinos de Hortaleza (mencionado en los periódicos de la época). Javier de Quinto, Conde de Quinto, fue Alcalde de Madrid, Director de Correos, Senador y diputado entre otros muchos importes cargos. Sin embargo, no podemos asegurar que la quinta fuera propiedad de Javier de Quinto pues no hemos encontrado ningún documento que así lo confirme, pero en buen lógica pensamos que sí debía de ser de él pues dio nombre a la finca y al arroyo (antes llamado de las Huertas).

Hacía 1850 la finca la debió de alquilar María Pereira de Buschental (Buchental, según otros escritos). Era brasileña y se casó muy joven con un rico banquero uruguayo. De inmediato vino a Madrid y se estableció en la corte. Dicen que era una mujer muy bella, casi deslumbrante, inquieta, vivaz y de una memoria prodigiosa. Organizaba reuniones políticas, tenía una ganadería de toros y participaba en muchos actos benéficos. Eran renombradas las fiestas que organizaba en El Quinto (empezaban por la tarde y acaban a la mañana siguiente), donde acudían desde Esparteros hasta Prim, jefes de gobierno, embajadores de las mayores potencias, Zorrilla, Echegaray, Castelar, Narváez, e incluso se comentaba que era muy amiga de Isabel II.

En abril de 1866 la finca ya era de los duques de Híjar, ya que en esta fecha aparece la noticia de la inauguración del teatro (o teatrillo) en El Quinto. A él acudía toda la nobleza y en muchas ocasiones los reyes. Rivalizaba con el teatro de Eugenia de Montijo en su quinta de Carabanchel. Pasaron las más importantes compañías teatrales con las mejores obras de aquel momento. Después daban la cena a sus invitados en los salones. En mayo de 1879 la Princesa de Asturias, doña Isabel, visitó la finca tras la inauguración de la iglesia de San Matías de Hortaleza.

Curiosamente, María de Buschental aparece en muchas noticias junto a los duques de Híjar, por ejemplo, en adquisición de los palcos del Teatro Real, rivalizando siempre por estar junto a la familia Real.

En 1890 la finca es embargada a Fernando Rodriguez Pridall por una deuda, quien fue Registrador de la Propiedad de Madrid, y compró varías fincas en Hortaleza y Canillas.

En 1893 aparecen noticias en las que hablan de “las tierras cuyos propietarios eran los duques de Híjar”, pero no podemos asegurar si las tierras eran las de El Quinto. 

Detalle del plano parcelario conocido como “catastrón”, del Ayuntamiento de Madrid (hacía 1950). Destaca la cantidad de pozos que tenían las fincas de la parte baja de barrio de San Fernando que estaba junto al lecho del arroyo del Quinto.

Una noticia fechada en 1899 habla de un incendio en la quinta y dicen que la propiedad era de Camilo Dublet. Este señor era francés y según otras fuentes su nombre se escribía Camilo Doublé Berchet. En su juventud fue revolucionario y se exiló en Madrid, donde a base de trabajo creo el afamado café, restaurante y hotel de Francia, en la calle de la Victoria, de Madrid. Tuvo mucha relevancia social, de hecho, su única hija se casó con el heredero de la compañía madrileña Plata Meneses.

El día 13 de julio de 1903 tuvo lugar un duelo entre el escrito Blasco Ibáñez y el diputado republicano Rodrigo Soriano. Aunque parece leyendo el relato que se trató más de una pantomima que de un duelo. La finca es mencionada en El Heraldo de Madrid del día 14, sin mencionar el propietario. En otras noticias habla de un joven político amigo como propietario. El juicio por el duelo, ya eran ilegales los duelos en aquel año, fue llevado por el juzgado de Navalcarnero.

En junio de 1906 se habla de la magnífica finca que tenían los duques de Casa Valencia. Puede ser que el joven político del que hablaban en las noticias de 1903 fuera Juan Alcalá Galiano, hijo de los duques de Valencia. En 1912 se comenta las funciones que se daban en el teatro, haciendo la nobleza de actores y con la presencia de los reyes.

Hasta 1922 la finca perteneció a los duques de Valencia, y en 1923 paso a ser el Colegio de Huérfanos de Telégrafos.

En un relato de 1927 se habla de la ermita del Cristo que sobresalía en el paisaje y estaba en una finca junto al camino de Canillas, en donde estaba El Quinto. Se dice que servía de refugio para las inclemencias del tiempo, debía de tener una especie de chamizo.

Durante la guerra civil estableció su sede una de las checas. Después paso a ser la Academia de la Policía Armada.
 

Fotografía de una de las casas con un pozo del barrio de San Fernando junto al arroyo del Quinto. Foto: Memoria de Madrid.

La descripción registral detallada de la finca en el catastro era la siguiente:

“Una finca de utilidad y recreo, denominada "El Quinto", sita entre las villas de Canillas y Hortaleza, compuesta de casa habitación principal y otras accesorias, jardín y huertas, plantaciones, estanque, fuente lavadero, noria, máquinas de vapor, estufa, dos manantiales de agua, palomar, gallinero, etc., y tierras de pan llevar; ocupa una superficie toda la finca de sesenta y una fanegas, dos celemines y medio, equivalentes a veinte hectáreas, noventa y cinco áreas y setenta y cuatro centiáreas, y la huerta y jardín se hallan cerrados de pared de ladrillo y en parte de seto vivo. La parte edificada consiste en: una casa principal, que mide una superficie de cuatrocientos ochenta y cinco metros y consta de planta baja y buhardillas; una casa de labor, cuya superficie es de mil ciento sesenta y cinco metros, de los cuales quinientos sesenta ocupa el corral y los seiscientos cinco metros restantes la parte cubierta, constando de planta baja y cámara; una cochera, lavadero y cuartos de útiles, que, en junto, miden ciento cincuenta metros; un lagar con su bodega y cueva, que mide cincuenta metros; un palomar ochevado, que mide cinco metros. Además, se han efectuado y existen dentro de esta posesión varias obras y mejoras consistentes en plantaciones de arbolado y viñedo y construcción de corrales, gallineros y otras dependencias” SIC.

En una escritura de 1905 dice que la finca tenía "2 manantiales de agua de a pie" (no especifica si de mina), estanques, fuentes, lavadero y una noria con máquina de vapor.

En vista de la historia de la Quinta del Quinto creemos que posiblemente el viaje de agua fue mandado construir por Javier del Quinto en hacia 1836 que es cuando la finca tomó gran importancia.

Foto cenital de 1954. La X marca el metro de Pinar del Rey.

Para finalizar debemos de mencionar que no hemos conseguido ver representado en los planos o en las fotos de mayor resolución los picudos que debían cubrir cada uno de los pozos, por lo que pensamos que este tipo de viajes particulares no tenían estos picudos y posiblemente eran tapados a nivel de superficie por lo que no figuran en los planos o ni se ven en las fotografías.

-.-.-

Autor: Ricardo Márquez Ruiz.

Artículo revisado con fecha 05 de noviembre de 2025.

Agradecimientos: A José Daniel Rivera Rodríguez, que me avisó de un error en los datos de la Quinta del Quinto.

Notas:

1 – El patrimonio arqueológico y paleontológico en las obras de ampliación de Metro de Madrid 2003 - 2007. ISBN 978-84-451-3109-1


Artículos sobre las Quintas de Recreo publicados anteriormente:

Historias matritenses: Canillas y Hortaleza – Las Quintas de Recreo – Cuarta parte.

Historias matritenses: Canillas y Hortaleza – Las Quintas de Recreo – Quinta parte.

Historias matritenses: La real historia de Hortaleza

miércoles, 29 de septiembre de 2021

La plaza del Callao y la fragata Villa de Madrid

 

Hace algún tiempo que leí la novela “La vuelta al mundo en la Numancia”, de don Benito Pérez Galdós, que forma parte de la cuarta serie de los Episodios Nacionales. En ella se cuenta con bastante detalle el ataque de la Armada Española a las plazas de Valparaíso, en Chile, y del Callao, en Perú.

En el relato por lo general se la llama “la plaza del Callao”, no ciudad o puerto. Como puerto la plaza del Callao era el más importante del Pacifico, junto a Valparaíso, de lo que fueron las colonias españolas en la parte del Pacífico del América del Sur.

Un día, en una de mis innumerables búsquedas, encontré en la Biblioteca Nacional de España (Bne) una fotografía de la fragata Villa de Madrid, que fue unos de los buques que intervino en estas batallas navales, junto a la Numancia que se menciona en el título del libro (1).

 

Fotografía de la BNE, de las fragatas Concepción y Villa de Madrid, año 1860. Foto: C.D. Fredricks&Cº

Corría el año 1860 cuando la Corona Española decidió enviar a la Flota del Pacifico a pedir disculpas a las jóvenes repúblicas de Chile y el Perú por unas supuestas ofensas contra España. Después de bombardear desde el mar Valparaíso, la flota de dirigió a la plaza del Callao, ciudad que se había protegido con dos fortificaciones al norte y al sur.

El resto de las potencias (Inglaterra, Francia, Estados Unidos…) no estaban de acuerdo con la reprimenda que España quería dar, y España se encontraba sola en su petición de rectificación con su flota fondeada en la isla de San Lorenzo y apenas sin provisiones.

Así las cosas, el día 2 de mayo se decidió el ataque del Callao. La fragata Villa de Madrid fue destinada a atacar la fortaleza norte, pero por desgracias fue alcanzada al principio de la batalla y tuvo que retirase. El polvorín de las baterías de la fortaleza del sur fue alcanzado por uno de los proyectiles españoles y voló por los aires.

 

Grabado de la batalla. BNE.

Después de varias horas de lucha la flota española se retiró sin munición a la isla de San Lorenzo y desde allí se dividieron los barcos para volver a España, unos por el Cabo de Hornos, y otros en dirección a Filipinas atravesando el Pacífico y bordear después África. Las condiciones eran lamentables pues apenas tenía víveres para las primeras etapas de tan larga travesía.

Galdós hace unas interesantes reflexiones sobre estas batallas, y pone estas palabras en uno de sus personajes:

“Estos países son hijos del nuestro emancipados, harto grandullones ya para vivir arrimados a las faldas de la madre... y aunque sean algo calaveras, no debe la madre ponerse con ellos demasiado fosca. Son republicanos; han roto con la historia vieja, y se traen ellos su historia. España les dio con su sangre la picazón de las rebeldías... debe tratarlos con indulgencia, y no reparar tanto en lo que dicen, que de muchachos no debe esperarse mucho comedimiento en la palabra.”

Además de que con una batalla de apenas 8 horas no se solucionaba nada, España no tenía margen de maniobra con una sola base en el Pacífico, incluso se dudaba sí los mandos de la flota dijeron no recibir a tiempo una orden que de España llegó dando orden de suspender las hostilidades. Nunca mejor dicho que por ganar una batalla no se gana una guerra.

Y ahora veamos la historia de nuestra plaza del Callao, la de Madrid. Es en el Plan Castro de 1861 cuando se contempla la apertura de una pequeña plaza en el abigarrado centro de Madrid. Para ello se propone derribar un edificio entre las calles Preciados y Carmen.

 

Detalle del anteproyecto de Castro de 1861. Marcada con flecha roja la futura situación de la plaza.

 

Detalle del plano de 1866, en el que todavía estaba el edificio que estaba en la plaza del Callao.

En el pleno del Ayuntamiento de Madrid celebrado el día 13 de junio de 1866 se acordó poner el nombre de Callao a la futura plaza “que se tenía que construir al final de la calle del Carmen”, por “el triunfo obtenido en el bombardeo de la plaza del Callao”.

 

Plano de Ibero de 1872, con la plaza del Callao ya hecha.

A continuación, podemos ver algunas imágenes de la pequeña plaza que se creó.

 


Hacía 1910. En las fotografías anteriores podemos ser el kiosco que se encontraba en la plaza. El edificio de la fachada sin ventanas era el que estaba pegado al que se derribó, entre Preciados y Carmen.

 

En esta imagen de 1915 vemos al fondo de la plaza uno de los más afamados cines de la época, el Gran Vía.

La construcción de la Gran Vía iba a suponer agrandar la plaza del Callao más del doble, como podemos observar en el siguiente plano.

 


En 1920 ya habían empezado los derribos y la plaza iba creciendo.

Con la construcción del tercer tramo de la Gran Vía, la plaza del Callao tomó la fisonomía actual.

 


Obras del tercer tramo de la Gran Vía. Hacia 1928.

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Autor: Ricardo Márquez

En el blog Historias Matritenses también colabora José Manuel Seseña

 

Notas:

1 – Las naves que intervinieron en la batalla de la plaza del Callao fueron: Numancia, Blanca, Resolución, Almansa, Vencedora, Villa de Madrid y Berenguela.