El Ventorro del Chaleco

jueves, 31 de julio de 2008

“El siglo XIX y el siglo XXI. Los bandidos madrileños. El Ventorro del Chaleco, y la revolución del 99, el mus, la noche de invierno y la fantasía popular. Sed de Oro. ¿La cueva de Luis Candelas?. Los excavadores y sus ilusiones.”

Así empieza un artículo de 2 páginas publicado en Mayo de 1927. Es un articulo referido al Ventorro del Chaleco, o Ventorro del Tío Chaleco. Este barrio estaba situado en López de Hoyos, y fue barrido del mapa por la construcción de la M-30 a principio de la década de 1970. Se consideraba parte del barrio de Prosperidad por aquello de la prolongación de López de Hoyos, aunque administrativamente estaba en el barrio del Progreso, junto a la Ciudad Jardín y algunas colonias más de la zona, y perteneció al Ayuntamiento de Chamartín hasta los años 50.

El barrio creció en torno a López de Hoyos, que era en realidad el camino de Hortaleza, y transcurría durante aproximadamente un kilómetro paralelo al arroyo Abroñigal y al canalillo (el canalillo era una acequia a cielo abierto que llevaba agua a las fincas de los exteriores de Madrid, de aproximadamente un metro de ancho por uno de fondo, construido en ladrillo).

Plano de situación aproximado del Ventorro


Los ventorros son según la RAE(Real Academia Española de la Lengua): Venta de hospedaje pequeña o mala, y había varios en todos los caminos de entrada a Madrid, así en el arroyo Abroñigal había 3 que yo sepa, el del presente artículo, el de las Ventas del Espíritu Santo (había varios), el del Vallecas, y otros por Madrid, como en Getafe y Puerta/Puente de Toledo. En este último transcurre una de las novelas de Benito Pérez Galdós.

Imagino que debieron de ser las paradas que hacían para descansar y comer la numerosa gente que entraba y salía de Madrid. En las fotos antiguas se ve como reclamo muchas sartenes colgadas de las paredes exteriores para llamar la atención de los posibles clientes.

Apuntar por último, que durante todo el siglo XIX, el Ventorro del Chaleco salía en diversas reseñas de prensa, siempre relacionado con altercados y brotes infecciosos, como casi todos los aledaños del arroyo Abroñigal.

Foto de la loma donde estaban las Cuevas, sacada del artículo.

Volviendo al artículo que nos ocupa, dice así:
"... La ciudad mata, poco a poco, la leyenda; en su fuerte lucha con el campo triunfó. El urbanismo democratiza los paisajes, pues les arrebata ese poso feudal que son las historias de ladrones. Madrid ganó el atrio de la Mancha. Los hotelitos de su periferia es la ola inicial de la urbe inminente, pregoneros, asimismo, de una íntegra modificación de costumbres. Ya no podrá haber bandidos como los que canta el romance,.....

Pisando nos Madrid el terreno, en la Prosperidad, una cueva insignificante y unos mozos ilusos juegan a revivir unos lugares comunes. Y es el anacronismo tan patente que no hay forma de huir la literatura fácil de un título: Madrid – Prosperidad Luis Candelas. Mañana, ese título, con la misma excelencia, campeará sobre un libro o denominará una nueva red de tranvías......
(Nota de Ricardo: o quizás casi 100 años después en un medio llamado internet).

En la canción de zarzuela española que parece el reinado de Isabel II, Candelas, junto a los conspiradores, a los poetas, a los majos y a los toreros, es, justamente, una fuerte especia indispensable al guiso. La psicología de “los buenos bandidos andaluces”, hasta la actuación de éste no consiguió cruzar “Despeñaperros”. Candelas incorpora a Castilla el bandolero típicamente español, ladrón de ricos para socorrer a pobres, mixtura pintoresca de valor y de literatura. Según las coplas del pueblo, era guapo, bueno y liberal. No extrañe que se le amara y popularizas, pues tan paradójico Don Quijote tuvo altas y nobles amistades: la de Borrow, la de Espronceda, la de Ford, por citar sólo las más espirituales.

Y es que fue el deportista del robo; su rudo menester de burlador de códigos exige sangre y violencia; pero él reemplaza, casi siempre, esos bárbaros tributos con ingenio. Cuando la brutalidad se yergue inevitable, Candelas se esfuma y Balseiro o Paco el Sastre u otro lugarteniente la perpetran. Por esto, la historia de la llanura no guarda esas páginas repugnantes que Pablo Santos, señor de la Sierras, vivió en el Guadarrama.

De tantos siniestros personajes como reúne la galería del bandolerismo castellano en el siglo anterior –Pablo Santos, Manuel Balseiro, El Tuerto Pisón, Paco Villena, Malote, Alberto, Isidro de Torrelodones-, sólo Candelas ha conseguido una memoria presente, a su bondad la debe. Y tan actual es su recuerdo, que anima el encanto de películas, de novelas, de comedias, y, por si no bastase, ahora, en nuestro prosaísmo, ilusiona la fantasía de unos mozos, quienes con fe ingenua y con tesón antiguo, excavan las simas de un monte persiguiendo hiperbólicos tesoros y reliquias del bandolero.

UN CELEBRE VENTORRO

Circuía esta llanura un juncal extenso y abundante; el arroyo de Abronigal, entonces de más noble y nutrida corriente, dábale verdor y fuerza, y así el varillaje de los juncos, en muchos sitios, cogía la holgada altura de un hombre. Cerca de los caminos de Chamartín y de Hortaleza, paso frecuente de ordinarios y trajineros, aquel casón alargado y sucio, aquel ventorrillo de la junquera atraíalos por su sombrajo y por el aliciente de sus mostos, pues se barajaban desde el áspero de la tierra, al valdepeñas claro, al pardillo y a los más alegres y pastueños de Andalucía. El horno tenía su nota de buen brumador de pollos y carnes, y aunque el lugar inquietaba el ánimo de los arrieros prudentes, el ventorro vivía con parroquia y con bullicio. Varios crímenes y robos con otras ocurrencias desagradables sucedidas en su alrededor, acabaron con la edad de oro. Languidecía el ventorrillo con el sol, y únicamente a la noche, cuatreros y contrabandistas llegaban con sus alijos en busca de pan y de reposo. Un día el dueño y la criada del ventorrillo marcharon; unos trajinantes adquirieron a la administración del Duque de Pastrana, propietario de las tierras, los enseres. El ventorro se cerró. Ante el desamparo del paraje, gente sospechosa se familiarizó estrechamente con el juncal -¿acaso Luis Candelas?- y fue algún tiempo oficina donde se fraguaron innumeras tropelías. Para cortarlas, D. Alejo Burgos, alcalde de Chamartín y administrador del duque, púsose en contacto con el gobernador civil de la Corte y acordaron que un bravucón de empuje y de antecedentes dudosos, un tal Aquilino Tinajas, fuese a habitar el ventorro con el compromiso de que no se reprodujeran los anteriores sucesos. En Mayo de 1849 se instaló allí Tinajas, y a su gran colección de chalecos, algunos de fantásticas coloraciones, se debió el que la gente nombrara al ventorro el del Tío Chaleco.

¿Fue Aquilino encubridor de Candelas? El Chaleco era muy amigo de Paco Villena, y éste amigo y lazo de unión a su vez de Candelas y de Pablo Santos. Abiertas noche y día para el Villena estuvieron siempre las puertas del ventorro. Si Candelas se guareció de sus persecuciones en el Ventorro del Chaleco, nada se sabe; en cambio, quedan testimonios de que fue escenario de conspiraciones y aun depósito de armas.... Testimonios escritos, porque del antiguo cubil sólo se advierten unas paredes encaladas y la mugre de un letrero que debió anunciar su menester de taberna; espacio ahora dividido en tres patinillos con humilde vivienda que benefician unos jornaleros, sin duda, más necesitados de higiene que de folletines.


Fotos de los excavadores incluida en el artículo.


HISTORIA ACTUAL

Y, sin embargo, como esta gente vive mal, es preciso que sueñe. La miseria constante se endulza con ventanitas a la ilusión. Madrid avanza impetuoso contra los barrios sin urbanizar: en breve una formación de rascacielos copará estos lugares. ¿Y entonces? Cuando llegue, en nada confía esta gente. Pero todavía si: la tierra llana tiene sus historias de algo extraordinario. Unos pozos se abren en la comba de un monte vecino; por allí hubo bandidos y guaridas; ¿por qué no ha de quedar también botín? España es la patria del timo del entierro; cuentos de tesoros subterráneos envenenan la calma de los humildes, y la fantasía, en mezcla con hallazgos ciertos, espolean ese afán de topo que los pobres de castilla sienten hacia el subsuelo. Se transmite de padres a hijos el afán, y de pronto, una vez se aúnan varias voluntades y surge la acción.

El final de una mano de mus, una noche de invierno en una taberna, inició la hazaña.

Hablaron y discutieron la posibilidad del pozo, y para convencerse, a la mañana, los seis hombres, con picos y azadones, fueron al punto determinado. Allí, efectivamente, se advertía la cueva cegada setenta y cinco años antes. Cavaron con ahínco, y a poco el agujero se agrandaba en una galería, y esta galería en varias naves de ramificación extraña. La noticia enardeció al vecindario de la Prosperidad. ¿Iba el barrio a justificar su nombre? Francisco Quixal, Arturo Sevillano, Faustino Pérez, Hilario Plaza, Vicente Nuño y Nicolás Gómez, vieronse asediados por amigos y conocidos; pero los seis excavadores se juramentaron para no admitir ayudas; lo que la tierra guarde será para ellos. Más los amos de la tierra, los actuales, Manuel y Juan Carnicero, al enterarse, priven el posible expolio. Por unas horas pareció que el tesoro quedaría para siempre en poder de las tinieblas. Ruegos, conversaciones, y al fin los seis se convierten en ocho, mediante contrato, y los ocho siguen.

Y ahí está, lector, muy cerca de Madrid, frente al que fue Ventorro del Chaleco, esa mina de misterio como un milagro de la leyenda sobre el alma popular. ¿Encontrarán lo buscado? ¿Fracasará su quimera de oro? La obra avanza lenta; el plazo de un mes que los dueños de la cueva concedieron acaba pronto. Ved si no hay un dramatismo muy particular en este asunto.

Aún hay fe: Cadelas, muerto, como el Cid, bien puede, por la fuerza simpática de su historia, favorecer a los desfavorecidos. Este pozo de veinte metros bien podríamos decir que es un ejemplario de la raza.........

Francisco LUCIENTES. "


Las casas de los excavadores en el Ventorro


Y hasta aquí tan brillante artículo. Fue para mi una sorpresa encontrarlo. Creo que nunca se llegó a encontrar nada en las cuevas. Recuerdo las cuevas en mi niñez. Estaban en el campo verde, entre Ramón y Cajal (Parque de la Colina), la M-30, y la iglesia de San Juan Bautista. Creo recordar que había tres cuevas y estuvieron hasta 1973, año en que se empezó a construir IVIASA, unos edificios blancos frente al Parque de la Colina. También recuerdo la fábrica abandonada de Lasical, que estaba al otro lado de la calle Normas. Estos son recuerdos muy vagos, ya que en aquel entonces yo tenía unos 10 años, y espero que alguien pueda aportar algún dato más.

Esta foto esta tirada en el campo verde, cerca de las cuevas. Se ve la iglesia de San Juan Bautista, y la portería del campo de fútbol que estaba frente a ella. Años 60.


Respecto a los chalecos leí en: Madrid, Primera década del siglo XX, 1901-1910, de D. José Alfaro López, que era una prenda muy usada, tanto en verano como en invierno, en todo tipo de tejidos, colores y estampados, y que efectivamente, había gente que los coleccionaba. Recuerdo perfectamente como mi abuelo lo utilizaba siempre, hasta en verano. Si hacía mucho calor se remangaba la camisa, pero su chaleco siempre lo llevaba puesto, junto con su inseparable reloj de cadena que lo llevaba en el bolsillo exterior del mismo con una cadena que enganchaba a un botón del chaleco.

El Ventorro año 1969.


Mi familia vivía en la Calle Tritón, e íbamos a comprar al ventorro la fruta, legumbre y la alfalfa para los animales. También había una vaquería en López de Hoyos que nos llevaba la leche fresca diariamente a casa, y una chatarrería junto a esta.

Calle del Ventorro, año 1953. Foto retocada para quitar a unas personas.


Después de construir la M-30, quedó un trozo en el margen de la Ciudad Jardín de la antigua López de Hoyos cortada. Allí estuvo algunos años neumáticos Javi y una chuletera, que se llamaba la Curva o el Jardín (no lo recuerdo bien) -Confirmado: Chuletera el Jardín (Infrd: Vicky y mi hermana)-, y se podía ver todavía alguno de los ojos del puente sobre el arroyo Abroñigal.

El abandono de las casas y edificios (había en López de Hoyos algunos de 4 plantas) se produjo entre 1969 y 1972, quedando muchos hogares abandonados durante todos esos años. Fueron extraidos toda tubería de plomo o cable de cobre por los chatarreros. Recuerdo que después de demoler los edificios cuando ya estaban reducidos a escobros, los chatarreros buscaban la chatarra que estaban incrustados en los ladrillos.
Al ver la serie de televisión "Cuéntame como pasó", siempre asocié el barrio de San Genaro con el Ventorro del Chaleco, claro está, no con un final tan feliz. Reseñar que el realojo de los vecinos se harían en el barrio de Moratalaz, al menos el de la familia que eran amigos de mi madre (Confirmado: mi hermana).

La última casa del Ventorro, que ya no existe, tomada en López de Hoyos 292.

Los restos del naufragio: dos fotos del cartel de Neumáticos Javi que todavía hoy (08/mar/2012) existe en la esquina de Alfonso XIII con Pinto Ribera. Foto de: Félix Aguirregaviria


-.-.-
Autor: Ricardo Márquez.
En este blog también colaboran: Angel Caldito y José Manuel Seseña.

53 comentarios :

Vicky ,  4 de agosto de 2008, 10:42  

El nombre de la chuletera era: Chuletera el Jardín.
Saludos.

Enrique Fidel 6 de agosto de 2008, 21:33  

Hola Ricardo,
Muy interesante este asunto que has traido al blog del Ventorro del Chaleco, es muy interesante. La pena es que no haya más material gráfico. Sería demasiado pedir. Creo, que de todos modos el texto ilustra suficiéntemente bien de qué se trataba y donde estaba.
No estoy muy atento últimamante a los blogs porque ando fuera de casa y utilizo un portatil con una tarjeta de datos de orange para internet que es una "caca" y va muy lenta (tecnología de prehistoria con precios del futuro).
Un saludo,
Enrique

El ángel de Olavide 12 de septiembre de 2008, 2:09  

Hola Ricardo
Fenomenal recreación de todo un barrio desaparecido.
Entro para recordar la chuletera El Jardin, magnifico oasis en los cálidos meses de verano y refugio nocturno y algo recóndito para aquellos que lo podiamos disfrutar. Tenía todo el encanto de lo popular y yo creo que fue el último representante de un género de establecimientos ya desaparecido. Puede que quede alguno por El Pardo, como Casa jaime, pero poco mas.
Creo que estuvo abierto hasta mediados de los 80 o posiblemente algo mas. Deje de ir cuando me vine a vivir desde la Prospe a Chamberí.
Lo que si recuerdo es que muy cercano existió la última fábrica de hielo de Madrid. Aquellas barras y aquellos "capitanes garfio" que se la echaban sobre la arpillera del hombro.
Muy interesante todas tus crónicas.
Un abrazo.
He conocido tu blog a través de mi buen amigo Enrique Fidel.

Angel Alda- Olavide-

Ricardo Márquez 12 de septiembre de 2008, 8:34  

Bienvenido Angel,

Un placer contar con tus comentarios. Fue un detonante para mi memoria el comentario que hiciste de la vaquería de López de Hoyos, de Mariano el Pastor,... en el blog de Enrique. Espero que entre todos podamos aportar aquellos recuerdos que nos ayuden a revivir tiempos pasados.

Como tu indicas, chuleteras con sus sarmientos, sus parras, su frescor, quedan pocas en Madrid. Hay una en el barrio de las Carcavas (Hortaleza), pero la última vez que estuve a finales de los noventa había bajado mucho su calidad y encanto de antaño(observación personal).

Juan José Millas, en su libro el Mundo, cuenta perfectamente el reparto de las barras de hielo por la Prospe en los años 50.

Mi abuelo, que tenía una taberna en la Colonia el Mahou, hacía el reparto por Madrid con un carro de mulas de gaseosas y bebidas refrescantes desde la década de los 30. Creo que mi padre me contó alguna vez que también repartía hielo, pero ni mis hermanos, ni mis tías me lo han confirmado. Según me contó mi tía, antes de existir la fábrica de hielo tenían que ir los cuatro hermanos, entorno a los 10 años, hasta la calle Arenal a por hielo, y mediante unos refajos de mimbre, ocultar el hielo para poder subir al autobús o el tranvía. Era el hielo en aquel tiempo la única forma de enfriar la bebida.

Mi hermano me ha comentado que también había en el Ventorro un almacén de piensos para los animales y yo recuerdo una casa que tenia una pequeña nave en la que almacenaban vinagres. Sé que era vinagre por los olores que emitía en los tórridos veranos.

En fin, mil historias que recordar.
Ricardo Márquez.

El ángel de Olavide 12 de septiembre de 2008, 12:42  

Gracias Ricardo.
Parece que entre unos y otros vamos alimentando la memoria común. Yo creo que los de la Prospe contamos con la fortuna que Millas haya contado, en clave literaria, sus memorias infantiles. Toda la historia de Millas sobre sus visitas al barrio de los muertos y las descripciones del barrio, de sus comercios, etc es una pura delicia.
Que suerte tan grande.
Si que comenté algo sobre la vaqueria de Lopez de Hoyos, mas bien de los campos entre Francisco Silvela y Lopez de Hoyos, lo que es ahora Principe de Vergara en ese tramo, pero no recuerdo haber escrito sobre Mariano el Pastor...
Un saludo

Angel

Ricardo Márquez 12 de septiembre de 2008, 17:58  

Despiste mío. Esta visto que no se puede escribir tan temprano. Te confundí con Eloy, otro asiduo al blog en Enrique. Su comentario esta en:
http://urbancidades.wordpress.com/2007/04/13/22/
Confiemos que entre todas logremos conservar tan preciados recuerdos.
Saludos.
Ricardo

Anónimo ,  14 de septiembre de 2008, 0:22  

Hola Cani, felicidades por tu blog desde León y un besito.

Migueli ,  18 de enero de 2009, 21:57  

Muy interesante este blog, pero me parece que hay algunos pequeños errores, por ejemplo:

- La parroquia de Canillas está bajo la advocación de San Juan Bautista, no de San Matías (que es el patrono y el nombre de la parroquia de Hortaleza).

- La fábrica de ladrillos se llamaba LASICAL (todo junto) y no "La Sical".

- La iglesia del pueblo de Canillas (S. Juan Bautista) estaba en el casco viejo. Después fue parroquia de Santa Paula y, actualmente, funciona como ermita de San Blas, que está ubicada en la calle de Los Montalbos. Su construcción es del siglo XVII. La actual parroquia de San Juan Bautista se construyó entre 1928-1930, costeada por la marquesa de Amboage (Doña Faustina Peñalver), que creó además 24 viviendas unifamiliares pareadas, embrión del "Barrio Obrero Nuestra Señora del Carmen", que no llegó a ver finalizado. Las primitivas casas fueron demolidas y en su lugar se construyó en los años 80 un nuevo barrio con bloques de viviendas en altura, aprovechando el terreno de las antiguas casas y el que estuvo ocupado por el campo de fútbol "San Juan Bautista - Cerro de la Cabaña", terreno del que también era dueña.

- La zona próxima al arroyo Abroñigal, más que abandonada, fue expropiada para la construcción de la M-30. Los edificios se sustituyeron por otros de viviendas de más calidad.

Saludos.

Ricardo Márquez 18 de enero de 2009, 22:18  

Gracias Migueli por tus puntualizaciones. Lo de las parroquias lo sé, aunque posiblemente me lié al ponerlo. Buscaré donde lo menciono en el blog y lo corrijo.

Efectivamente la fábrica es LASICAL,... muy buena tu observación, eres el primero que menciona el error. Todavía ando buscando un plano de la fábrica para ponerlo.

Ya sé que la zona fue expropiada. Me refería más que nada a mi recuerdo de la niñez, las casas estuvieron al menos un par de años deshabitadas, abandonadas,.. la gente entraba a buscar chatarra y a ver que habían dejado.

Cuando quieras tienes abierto el blog para poner lo que tu desees, este es un sitio abierto y siempre son bienvenidas cualquier corrección o puntualización como las tuyas.

Ricardo Márquez 18 de enero de 2009, 23:28  

Migueli, he buscado lo que decías de San Matías y Santa Paula, pero no lo encuentro en el blog. Solo recuerdo un comentario que hice en Urban Idade para una persona que quería localizar la parroquia, y creo que me confundí con los nombres, aunque las señas se las dí bien.

Sobre las Casitas (así las llamabamos), y la marquesa de Amboage tenemos pensado publicar algo, pero todavía estamos buscando datos.

Un saludos y gracias por tus comentarios.

Guillermo Pérez ,  17 de junio de 2009, 6:40  

Solo por curiosidad, ¿la vaquería de la que se está hablando es un edificio de ladrillo que aún sigue en pie en la esquina de López de Hoyos con Padre Claret, que tiene un rótulo antiguo y casi borrado que pone GRANJA CASTILLA?

Ricardo Márquez 17 de junio de 2009, 8:11  

Hola Guiellermo. La vaquería de la que hablo es la de Lopez de Hoyos 310 (aproximadamente). Estaba junto a una chatarrería. La Granja Castilla, que también pertenecía al Ventorro, tiene su historia. Arancetano, un amigo del blog, conoce a los actuales propietarios. Por lo visto tuvo más de un expediente por aguar la leche, lo que no sé si fue positivo o negativo.

Además existían otras muchas vaquerías por la zona, que proveían leche a la Ciudad Lineal. Así en Agastía, 114 había otra. El reparto de leche fresca lo hacían las propias vaquerías, y creo que si hizo hasta finales de los 60. Fue una decreto municipal de esta época la que prohibió el tener ganado dentro del casco urbano de Madrid (entre los vaqueros decían la Ley del Casco,... yo imaginaba algo sobre los envases de vidrio que entonces lo llamábamos cascos), aunque recuerdo que se mantuvieron varios años, al menos hasta 1973.

Se da la curiosa circunstancia que la vaquería de López de Hoyos 310 , seguía repartiendo la leche a domicilio, pero eran las bolsas de plástico de Lauki, pero a su vez tenían una pocas vacas. Cuando cerraron la vaquería teníamos que ir a comprarla al mercado o a las panaderías, que algunas tenían leche.

Un saludo
Ricardo.

Anónimo ,  19 de junio de 2009, 9:59  

Una curiosidad que he visto en la hemeroteca de la Vanguardia del año 1961 sobre el tenista Manolo Santana y el Ventorro del Chaleco:

UN POCO DE HISTORIA
"Nació Santana en Madrid, calle de López de
Rueda, número 18. Su padre, electricista entonces
de la Compañía Madrileña de Urbanismo,
trabajaba sobre una torre rodante, empalmando
cables y haciendo conjeturas eléctricas; era un
modesto electricista que ingresaba en casa un
escueto jornal. Poco después de nuestra guerra
de liberación se trasladó con su familia —mujor
y tres hijos—, a lo que hoy es calle de López
de Hoyos, al tramo golfo del «Ventorro del Chaleco
», donde «paraba» Luis Candelas a tomar
una copa, muy cerca del Arroyo del Abroñigal.
En este barrio, durante la infancia de Manolo
Santana, marcan la pauta «El Cojo», «El Mostru
» y «El Loliro». Es, desde luego, un barrio
golfo. Ocurren, como en todas partes, piraterías
y, de noche, se apagan a veces a pedradas las
escasas bombillas. Pero el alba pone remedio,
mientras Manolin —cuatro años—, duerme, muy
ligero de cena, sueños inverosímiles.
Conocí a Manolo Santana cuando, hace muy
pocos días eliminó, con la entusiasta ayuda de
Alberto Arilla, a Nueva Zelanda de la Copa
Davis. La hazaña, comparada con otras, carece
de excesiva importancia en la historia deportiva
del campeón. Cuando me lo presentaron no
llevaba Santana ni el traje azul marino, ni los
zapatos de ante marrón, ni los calcetines blancos
que constituyen el uniforme del triunfador
de barrio en tarde de domingo.
Empezó .diciendo:
—Mis primeros estudios los realicé en el colegio
de «La escalerilla». Lo llamábamos asi.
aunque ese no era su nombre, porque teníamos
que subir unas escaleras empinadas. Allí --gratis,
naturalmente—, aprendí a leer, a escribir
y las cuatro reglas.
Titubea y aclara:
--Bueno, a dividir no consiguieron enseñarme.
iFui a este colegio de los siete hasta los doce
años.
«Somos cuatro hermanos. Cuando tenía doce
años nació el cuarto y me creí en la obligación
de empezar a ganarme un jornal."

Saludos,

Jose Angel

Ricardo Márquez 19 de junio de 2009, 10:39  

Muchisimas gracias José Angel. Efectivamente, Manolo Santana era todo un mitó para los mayores del barrio, todos decían: "Yo le conocí de niño, pero ahora ya no le vemos el pelo". Muy cerca de mi casa había un bar que se llamaba Santana, en la calle Agastia 126 o 128. El dueño, una bella persona, creo que era primo de Manolo Santana. Tenia un bonito patio con mucha sombra donde se jugaba a la rana.

Un saludo.
Ricardo.

Anónimo ,  27 de septiembre de 2009, 1:41  

hola a todos,por casualidad encontre este blog y me quede alucinado,no me lo puedo creer estais hablando de mi barrio,yo soy un afortunado que nacio y vivio en las casitas hasta el mismo dia que las derribaron y creedme si os digo que me acuerdo de ellas muy a menudo,me crie por esos barrios fuy al colegio san juan bautista,jugue al futbol en ese campo y disfrute mucho en ese barrio.
por cierto nadie recuerda el TERAN un bar en la calle agastia.
bueno seguire atento a este blog,un saludo para todos y hasta pronto.

David

Ricardo Márquez 27 de septiembre de 2009, 2:01  

Hola David, pues claro que recuedo el bar Teran, aquel era el punto de reunión de los equipos de fútbol del barrio. Recuerdo con nostalgia la tienda de ultramarinos que tenían junto a la taberna, que la regentaba la señora Carmen. Conozco a todos sus hijos, ya que yo vivía junto al Teran, estaba casi enfrente del bar Santana. Hoy en día sigue abierto como una administración de loterias, y conversaba perfectamente la arquitectura original, tan clásica de la Ciudad Lineal.
Un saludo.

Anónimo ,  28 de septiembre de 2009, 20:26  

hola ricardo,me pica la curiosidad,que edad tienes,porque raro sera que no nos conozcamos yo he parado a diario por el teran hasta que se cerro,cuando murio el señor pepe,al final de se deterioro mucho aquello por el asunto de las drogas.
por cierto son tres hermanos y una hermana.jose,andres,manolo y carmina y yo me he criado con ellos.
seguremos comentando cosillas del barrio.

un saludo

Ricardo Márquez 28 de septiembre de 2009, 22:14  

Hola David,

Yo estoy entre Manolo y Carmina, más tirando a Manolo (me refiero a la edad ;-). Yo me fui un poco antes del barrio, en 1978, aunque volvía amenudo. Por lo que me dices si que podemos haber coincidido. Tengo pendiente artículos sobre El Cerro de la Cabaña, que ese es su nombre, con alguna foto antigua y muy curiosa.
Mi e-mail lo tienes arriba a la derecha en ver mi perfil. A ver si hablando entre los dos conseguimos contar como eran antes las cosas.

Te recomiendo también que veas los artículos de la Quinta de la Paloma, de la iglesia de San Juan Bautista y de Lasical, que seguro que te suenan.

Un abrazo

david ,  29 de septiembre de 2009, 21:38  

ok gracias,ricardo echare un vistazo,por supuesto que me suenan tenia amigos en la quinta y mi primera novia era de alli.

estaremos en contacto

Migueli. ,  6 de febrero de 2012, 22:14  

Al otro lado del Arroyo Abroñigal, en lo que antes fue término de Canillas, frente a la fábrica Perlofil- Enkalon, hubo una nave en la que se fabricaban aquellas sillas de hiero que llenaron las terrazas de los bares, por los primeros años sesenta. Como la pintura era muy toxica se pintaban fuera, al aire libre, y aveces por arrimarlas a las paredes de la nave, aunque esta estaba blanqueada, había señales de pintura roja, amarilla y sobre todo verde, que era el color más usado.
En López de Hoyos, pasado el arroyo, y antes de llegar a la cuesta, antes de la residencia de San Juan de Dios, pero en la acera de los pares había una farmacia, tenía un cristal, no transparente, y al lado una tienda de comestibles, que entre sus delicias tenían "lenguas de gato" de chocolate negro.
Sobre el puente sobre el abroñigal, tenía un solo arco.
La pajería y tienda de piensos, que era como se llamaba, estaba entre el Arroyo y López de Hoyos, y más o menos en frente estaba el control de consumos. Tenía una marquesina que cubría toda la acera, para hacer los controles resguardados de la lluvia.
En la calle Queremón Castelló, a media cuesta había unas casitas, detrás de ellas había un alfar familiar de los Laguna, que hacían todo tipo de cacharros. Dbió funcionar hasta mediados de los años sesenta.
Saludos.
Migueli.

Ricardo Márquez 7 de febrero de 2012, 10:36  

Hola Migueli, encantados de verte por aquí. Muchas gracias por todos los apuntes. A ver si Pedro o algún otro vecino te pueden responder más con más precisión que yo.
De la fábrica de sillas no recuerdo nada, y mira que pasaba por allí para ir a las casas de mis tías y mis abuelos.
Lo que dices de la farmacia no sé si será lo mismo que hemos hablado Pedro, mi hermano y yo; pero creo que era la consulta de un médico.
Sería muy interesante tener alguna foto del control de consumos, lo hemos mencionado varias veces en el blog.
El alfar de la cuesta de Queremón si que lo recuerdo, pero no funcionando, aunque mi hermano me dijo que echaba un humo negro como el tizón.
Un abrazo.

Ignacio ,  6 de marzo de 2012, 14:19  

¡Genial artículo! Vivo en la calle Acebo y rebusco la historia de mi barrio. Me parece todo muy interesante.

Hay varios aspectos de esa zona que los vecinos me van contando y que me encantaría que quedaran reflejados en una entrada como ésta.

En particular, la historia del Casinillo de la Asociación de Vecinos Colonia Obrera, en la calle Celindas, o las salas y terrazas de bailes o merenderos que había en Alfonso XIII, yo sólo conocí la Airiños, pero había bastantes, un merendero en la esquina de Alfonso XIII con Áster, enfrente del Chigre, y una con pista de bolos y todo en el callejón del 111 de Alfonso XIII.

También conocí la chuletera El Jardín y los vulcanizados Javi, del que queda un cartel en un poste.

También había un cuartel donde está actualmente la gasolinera de Costa Rica, cuyos soldados podaban las moreras de las Colonias y daban la leña a los vecinos para el invierno.

Estoy hablando de una época posterior a la del Ventorro del Chaleco, cuando ya se habían construido las Colonias, pero para mi es igual de apasionante.

Muchas gracias por todo, Ignacio

Ignacio ,  6 de marzo de 2012, 14:26  

Y en referencia a la taberna de la Colonia Mahou, no sé si era del abuelo de Ricardo Márquez o de Juan José Millás, pero el otro día recordábamos un bar que había nada más cruzar la pasarela desde el Parque de las Avenidas, donde está la IBM y la residencia de ancianos.

El bar tenía un emparrado, bebíamos litronas de cerveza y jugábamos a las cartas. No sé si será la taberna que mencionáis pero si fuera así me gustaría recordar su nombre y ver alguna foto si la hubiera.
Gracias otra vez, Ignacio

Ricardo Márquez 6 de marzo de 2012, 18:03  

Hola Ignacio. Dejo a Pedro que te responda sobre el Ventorro y la Ciudad Jardín, él lo conoce mucho mejor que yo. Tienes otro artículo más del Ventorro donde se describe con mayor detalle el barrio:
http://historias-matritenses.blogspot.com/2009/12/el-ventorro-del-tio-chaleco.html

Respecto a la colonia del Mahou tienes información en:
http://historias-matritenses.blogspot.com/2011/12/colonia-mahou-barrio-desaparecido.html

Ya sabes, copiar y pegar. Puedes buscar mucho más en la columna izquierda, donde pone BUSCAR EN ESTE BLOG.

Efectivamente, mi abuelo fue el dueño de la taberna de la colonia del Mahou, después mis tios. No recuerdo que tuviera nombre. De las litronas tampoco te puedo decir, yo conoci los botellines de Mahou que eran mucho más grusos que los de ahora y que las letras venían en tinta blando. Exactamente no era un emparrado, se trataba de una planta trepadora que estaba dispuesta de tal forma que daba mucha sombra.

Esperamos verte más por aquí
Saludos

Ignacio ,  6 de marzo de 2012, 20:40  

En efecto, se bebían botellines de Mahou (jejeje), pero mis amigos me dicen que al final se bebían también litronas. Fue una especie de refugio de gente un poco libertaria en los últimos tiempos y yo lo recuerdo con gran alegría y nostalgia. Yo tengo 48 años y me interesa mucho también la historia desde que se construyeron las colonias durante la II República y un poco antes hasta mi juventud, los años 80. En fin, según vayan saliendo cosas las iré comentando.
Muchas gracias otra vez, es un verdadero placer leer estas cosas.

Ricardo Márquez 6 de marzo de 2012, 22:20  

Estimado Ignacio. Seguiremos el camino, casi ni hemos pasado el arroyo Abroñigal, pero todo se andará. Hay muchas cosas empezadas, mucha información recopilada y archivada, pero antes hay que verificar todo. Tengo 2 años más que tu, con lo que hemos vivido lo mismo, una ciudad creciente que a mi modo de ver lo ha hecho sobre las grandes circunvalaciones, M-30 y M-40, que en muchos casos ahogaron los barrios. No obstante quedan grandes avenidas, como es el caso de Alfonso XIII, Ramón y Cajal, López de Hoyos y la Ciudad Lineal, que son las vertebradotas de nuestra historia,.... lo dicho "todo se andará”. Un favor: si puedes envianos una foto del cartel que queda de “Neumáticos Javi”.
Un abrazo.

Felix Aguirre ,  7 de marzo de 2012, 10:49  

Ricardo, yo soy una gran seguidor de este blog y como ya os conté en alguna otra entrada, sin haber nacido en este barrio, gran parte de mi vida se ha desarrollado entre la colonia Ibarrondo y la zona del Ventorro.
He visto que has pedido una foto del cartele de Neumaticos Javi que esta en la confluencia de Alfonso XIII y Pintor Ribera en un antiguo poste de la luz o telefónico. Dame un correo electrónico y te la mando sin ningún problema.
Un abrazo y gracias por deleitarnos con este maravillosos blog.

Pedro Gómez ,  7 de marzo de 2012, 13:34  

Que hay Ignacio, encantando de saludarte.

Al decir en tu comentario que vives en la c/. Acebo, no tengo por menos que preguntarte lo siguiente, entre tu y yo, existe una gran diferencia de edad, tu dices que tienes 48 y yo tengo 64, la pregunta que quiero hacerte es la siguiente.

En esa calle en la que vives, no recuerdo ahora el nº, era en la acera de la izquierda segun entrabas por la c/. Lirios, a partir del año 53 y hasta el 65 mas o menos, tube una gran amistad con dos hermanos que vivian ahí, vivian con sus abuelos y su madre, (no tenian padre) estos chicos se llamaban Carlos y Francisco Díaz Sanz, eran como es de suponer de mi edad, no sé si te suenan, o puede que los hayas conocido, o pudieras preguntar a tu familia que han sido de ellos, te estaria muy agradecido si me pudieras dar alguna pista.

Ignacio, ya seguiremos hablando del tema, y recordando algunos episodios de ese barrio, un saludo.

Pedro.

Ricardo Márquez 7 de marzo de 2012, 13:34  

Hola Felix. Por supuesto que te recordamos y cualquier ayuda es siempre bienvenida, ya sea en esto o en cualquier otro tema.

El correo del blog es: matritenses@yahoo.es

Insertaremos la foto lo antes posible, nos podemos retrasar un poco, pero para artículos ya publicados es relativamente sencillo.

Un abrazo.

Ricardo Márquez 8 de marzo de 2012, 12:24  

Los restos del naufragio: dos fotos del cartel de Neumáticos Javi que todavía hoy (08/mar/2012) existe en la esquina de Alfonso XIII con Pintor Ribera. Foto de: Felix Aguirregaviria

Ignacio ,  8 de marzo de 2012, 17:27  

Muchas gracias Félix por las fotos. Yo pensaba sacarlas este fin de semana pero no lo hubiera hecho tan bien.

Pedro, yo soy relativamente nuevo en Acebo, aunque llevo muchos años viviendo por el barrio, aunque mis orígenes son de Ciudad Pegaso. En cualquier caso, me encanta hablar con los vecinos mayores e indagaré por los Díaz Sanz.

Saludos, Ignacio

Ricardo Márquez 8 de marzo de 2012, 18:06  

Hola Ignacio. Ya que eres de la Ciudad Pegaso, te dejo un vídeo, por si te suena

http://www.youtube.com/watch?v=luDEFXHVQpQ

Sobre los establecimientos de Alfonso XIII se comentó bastante en la segunda parte del barrio de San Pascual

http://historias-matritenses.blogspot.com/2009/01/san-pascual-barrio-segunda-parte.html

Ignacio ,  12 de marzo de 2012, 12:57  

Lo había visto ya, gracias. El principio de línea en Ciudad Pegaso, que justo no sale, estaba en la misma puerta de mi casa. Lo recuerdo con emoción y mi madre de casi 84 años más.
Saludos, Ignacio

Enrique Serrano ,  12 de julio de 2012, 12:37  

Ayer estuve viendo la película Cerca de la Ciudad de Luis Lucia del año 1952 con Adolfo Marsillach como párroco, recrea como era la vida en esos suburbios de Madrid de la época. En principio creí que la ambientación estaba realizada en el Barrio de San Pascual, pero me has sacado de dudas al ver la foto de la iglesia de San Juan Bautista, aunque creo que el argumento de la misma, recordaba la labor que desde ese centro se realizó desde sus inicios con la creación de un dispensario, el comedor social y la escuela de artes y oficios ya que yo estudié en la Casita de la Virgen y conozco su labor desde sus inicios desde 1928. Gracias por el blog. Saludos Enrique

Ricardo Márquez 15 de julio de 2012, 0:22  

Muchas gracias Enrique. Puede ser perfectamente la Casita de la Virgen, aunque creo que la iglesia en todos los barrios periféricos de Madrid hizo una gran labor. Al principio de la película se ve al cura andando por un lugar de cuevas que corresponden a la calle Ricardo Ortíz, frente a las cocheras del Metro de las Ventas. Y otra imagén donde el cura pregunta a alguien creo que es el barrio de la Bomba. Si que hay algo de decorados cuando se ve la iglesia de San Juan Bautista, aunque había cuevas no estaban tan cerca como salen en la peli.
Saludos

Joan ,  16 de mayo de 2013, 13:02  

Hola Ricardo,
He llegado a este post buscando información sobre el crecimiento urbanístico de Madrid y encuentro muy interesante el artículo que mencionas de Francisco Lucientes. ¿Podrías facilitarme los datos de la revista o diario dónde se encuentra dicho artículo? Gracias.
Joan

Ricardo Márquez 16 de mayo de 2013, 20:13  

Hola Joan. Lo tienes en la revista Nuevo Mundo, de 13 mayo 1927. Te dejo el enlace a la BNE:
http://hemerotecadigital.bne.es/issue.vm?id=0002109739&page=13&search=ventorro+luis+candelas&lang=es

Saludos

Joan ,  29 de mayo de 2013, 11:10  

Gracias Ricardo,
Utilicé la misma hemeroteca (BNE) pero no tuve suerte en la búsqueda.

Saludos,
Joan

pepe 17 de abril de 2014, 22:17  

Hola, me llamo Jose, yo viví el la calle López de hoyos 219, al lado de la chuletera el jardín más de veinte años, desde que nací hasta que nos tiraron la casa, lo recuerdo como la etapa de mi vida más feliz. Vivía en un patio de casitas bajas con muchos vecinos y éramos todos una gran familia (el señor Apolinar y la señora Maria, la señora Carmen, etc). Yo conocí los vulcanizados Javi, cuando lo trabajaba su padre Jesús (una bella persona), la carbonería de Regina, la panadería de Juanito, la cacharrera del señor andres etc. También recuerdo la fábrica de hielo y las ruinas de la vaquería donde vivía su antiguo dueño venido a menos (se llamaba Algimiro). Allí pasé mi infancia con los colegas de mi pandilla (José, Carlos, Isi, Virgilio, javi mi hermano Luis y yo). También conocí elc asimilo y jugué muchas veces al frontón, la calle del cerezo y su fuente, el puente del arroyo de un solo ojo, los rebaños de ovejas

Pedro Gómez ,  18 de abril de 2014, 10:44  

Hola Jose.

Encantado de que hayas entrado en el blog, haber si contamos contigo en lo sucesivo.

Por las cosas que resumes, presumo que no tienes que ser muy joven, yo tampoco lo soy, asique me gustaría que me dijeras la edad, para comentarte algo sobre las personas que nombras.

Un saludo.
Pedro.

Pipe 22 de abril de 2014, 13:39  

Hola Jose.

Creo que nos hemos conocido pero no éramos de la misma pandilla. Yo a Virgilio, Isi, Carlos(creo que es el mismo), les he conocido. Y si hablas de tu hermano, no vivíais enfrente de la fábrica de hielo, en lo que conocíamos como la V? Isi vivía en el paseo de los Jacintos, a la altura de Santolinas, creo recordar.

pepe 15 de diciembre de 2014, 20:15  

Hola, soy José, perdonar por tardar tanto en contestar, tengo 45 años. El que vivía enfrente de la fábrica del hielo era carlos, yo vivía en lopez de hoyos en el callejón que estaba al lado de la chuletera el jardin, en el número 219. Nuestra pandilla estaba formada por Carlos, Isi, virgilio, josé, mi hermano luis y yo, luego se unió javi que vivía enfrente del kiosco de juan. Jugábamos mucho en el casinillo al frontón. Bueno un saludo y estamos en contacto.

Anónimo ,  28 de diciembre de 2014, 16:10  

Hola: he conocido esta página a través de mi hijo, y me ha gustado mucho.Yo vivi hasta el año 70 en la calle Escabiosa y después como bien decís al hacer la M-30 nos realojaron en Moratalaz, La casa de mi abuela tenía dos entradas una por Escabiosa y la otra por Lopez de Hoyos, recuerdo la fábrica de hielo, porque una tía mía vivía al lado, también recuerdo Perlofil, la taberna del Maño, un vivero que había muy cerca de mi casa y que la hija de los guardeses era amiga mía, yo fui durante un tiempo al colegio que había en la parroquia de San Juan Bautista, que por cierto en aquella época tenía la veleta o cruz o lo que fuera que tuviera en el campanario torcida, y recuerdo que en el campo de futbol que había en frente de la iglesia se hacía la verbena de San Juan, también recuerdo el campo del Plus Ultra y los estudios de cine CEA,
Mi padre al igual que Santana hablaba de las escuelas de La escalerilla, pero no se donde estaban.
Un poco mas lejos de casa en López de Hoyos estaba la fábrica de Danone, ¿Os acordais?.
Han pasado muchos años, pero los recuerdos de la infancia son los que más perduran.

Pedro Gómez ,  29 de diciembre de 2014, 17:46  

Hola anónimo, pues no te identificas.

En primer lugar, encantado de que hayas entrado a formar parte de esta familia que componemos el blog, dices que nos has conocido a traves de tu hijo, pero no se quien es tu hijo, haber si también se identifica.

Quiero decirte (igual que le dije a José) que no debes de ser muy joven, por lo que supongo que si has nacido en el Ventorro, debes de conocer a personas que quizá conozca yo, dices algo que me ha dejado sorprendido, que en la casa que vivía tu abuela tenía entrada por López de Hoyos y Escabiosa, para ser así tenía que vivir frente a Hilario, y es que no recuerdo que hubiera ninguna casa en ese esquinazo, así que tendrás que refrescarme la memoria.

Si decides continuar comentando, tendremos ocasión de recordar a personas y lugares, quiero también recordarte otra entrada del blog, en la que hacemos un repaso de lo que era el barrio, se titula EL VENTORRO DEL TIO CHALECO, entra en ella y dale un repaso, seguro que te gustará.

Para finalizar te diré, que claro que sabes donde estaba el colegio de las "escalerillas" que este no era su nombre, sino un sobrenombre, lo que ocurre es que no te acuerdas, ya te lo diré en otra ocasión.

Un saludo.
Pedro.

El Chato de Ventas. 13 de enero de 2015, 18:44  

Hola Ricardo y compaña. Una pregunta sugerencia:
El restaurante Santana en la calle Agastia 126 o así es "descendiente" del Bar Santana en la calle Agastia que citan en 1953 en un anuncio de venta de un solar:

http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1953/10/13/042.html

4º columna encima de Urbanas.

Saludo.

Ricardo Márquez 14 de enero de 2015, 22:15  

Efectivamente Chato, son los descendientes. Familias del Ventorro y el Cerro de siempre.
Un saludo

Anónimo ,  1 de mayo de 2015, 18:23  

Hola. Me llamo Rosa y tengo 54 años. Os conocí a través de mi hijo al q le gusta mucho indagar sobre la historia de Madrid. No recuerdoa ningún Hilario. Ten en cuenta q me fui a Moratalaz cuando tenía 9 años y mis recuerdos están un poco difusos. Recuerdo muchas cosas,

Pedro Gómez ,  1 de mayo de 2015, 21:15  

Hola Rosa.

En el anterior comentario, te decía que no deberias de ser muy joven, pero veo que me he equivocado, te llevo la friolera de 14 años, demasiados para que puedas recordar lo que yo recuerdo, máxime cuando dices que te fuiste del Ventorro con 9 años, quiero decir con esto, que si te hablo de cuando yo era un chaval, o un adolescente, tu ni siquiera habías nacido, otra cosa sería que si viven tus padres les pudieras preguntar.

Rosa el tal Hilario, era el dueño de una peluquería de caballeros que había enfrente de donde dices que vivía tu abuela, en el anterior comentario, te recomendaba que leyeras el artículo El Ventorro del Tio Chaleco, pues en el verías reflejado lo que fué el Ventorro, estoy seguro que habrás jugado con las hijas de este tal Hilario, solo que no te acuerdas, pues de las dos que tenía, una sería mas o menos de tu edad, otra que sería de tu edad, era la hija de Pedro Guerra, el que tenía el almacen de carbones pegado al colector del arroyo.

Rosa, dices que tu abuela vivía esquina a López de Hoyos, a que altura viviais vosotros, hacía la mitad de la calle, mas o menos por detras de la casa negra, conocia a un tal Luis y a Jose, compañeros de colegio, pero seguro que no sabrás quien digo, quizá tu padre si vive lo sepa, otra cosa que te voy a preguntar, recuerdas tu cuando desviaron la circulación por tu calle, desde la tienda de los consumos, hasta López de Hoyos.

Bueno, espero que sigas manteniendo contacto con el blog, y nos cuentes tus recuerdos, recibe un saludo.

Pedro.

Anónimo ,  24 de julio de 2015, 14:41  

joder ver ese barrio, yo soy de la prospe y bajaba al casinillo , conoci a una chica de la calle celindas iba con sus amigas pili y otras que no me acuerdo, que tiempos

Anónimo ,  4 de octubre de 2015, 14:16  

Ya haciendo memoria me acuerdo de Mamen de Diego creo recordar, Oscar,Miguuel y ya me ire acordando de mas nombres

Pipe 5 de octubre de 2015, 12:13  

Hola Anónimo. Puedes decir como te llamas? esa chica que mencionas es mi hermana.

Anónimo ,  20 de octubre de 2015, 12:56  

Hola pipe, mi nombre es Vicente y soy de la prospe casi la guindalera conoci y estuve saliendo con una chica de celindas ,Maribel y era amiga de Mamen , luego me fui a vivir a Navarra y ya perdi el contacto, me encantaba ese barrio

Juan Antonio Díaz ,  21 de octubre de 2015, 10:03  

Buenos días: Siempre que hay un comentario nuevo, sea de la zona que sea, lo leo primero y luego me entran ganas de escribir. A veces lo hago y otras no. En este caso, aunque el Ventorro del Tío Chaleco no sea precisamente un barrio que conozca mucho, porque no fue mi barrio de nacimiento y primeros años de vida (que lo es la Quinta de la Paloma), su lectura me ha llevado a recordar algunas cosas de las que se escriben en el artículo. Lamentablemente nuestros mayores van desapareciendo y ya no es posible preguntarles. Mi padre falleció hace veinte años y mi madre, aunque todavía vive, tiene la memoria absolutamente descarriada. Pero de aquellas cosas que en su momento me contaron quiero recordar que unos grandes amigos de mis padres vivieron en una de las cuevas que había en la zona que aquí se cuenta. Lo que no puedo asegurar es si sería una de esas o alguna otra que había en la Quinta, pero el caso es que estoy completamente seguro de que así fue y así lo recuerdo. Esos amigos de mis padres tiempo después vivieron en Peña Chica, en una casita que construyeron, ladrillo a ladrillo, mi padre y su amigo, pero años más tarde se fueron a la emigración, primero a Suiza y luego a Francia, donde acabaron sus días. Hoy viven sus hijos, que a su vez son grandes amigos nuestros, pero no sé si recordarán que algún día vivieron en una cueva. Tal vez deba preguntárselo. En fin, que el artículo, como muchos de los que aquí se escriben, me ha traído sentimientos encontrados, mitad alegres, mitad tristes, seguro que entenderéis por qué. Ah, por cierto, también recuerdo la fábrica Lasical y Perlofil, donde trabajó una prima mía. Un cordial saludo para todos.

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