La Casa de la Cruzada y la calle de la Cruzada

jueves, 17 de septiembre de 2020

En la parte más antigua de Madrid, casi frente al Palacio Real, se encuentra la calle de la Cruzada, que va desde la Plaza de Santiago a la calle de San Nicolás.



El nombre de la calle viene porque allí se encontraba la sede del Consejo de la Santa Cruzada (o Comisaría de Cruzada), una especie de tribunal que gestionaba los ingresos concedidos por la Santa Sede y dictaba la última palabra en las sentencias en las que intervenía el clero y había discrepancias. Fue creado por los Reyes Católicos en el año 1509 bajo el papado de Julio II.



El motivo de hacer este artículo fue que en el grupo de Facebook de Historias Matritenses, en especial con Jerónimo García, comentamos los clásicos azulejos que el Ayuntamiento de Madrid pone en los rótulos de las calles, donde se refleja una puerta de entrada a uno de los caserones que se encuentran en la calle de la Cruzada, concretamente el de la Casa de Domingo Trespalacios que todavía hoy existe. La duda era si el dibujo de los azulejos era de la entrada de la Casa de la Cruzada, sede del Consejo de la Cruzada. Las diversas fuentes consultadas, incluso municipales, dicen que la Casa de Domingo Trespalacios fue la Casa de la Cruzada, pero después de una investigación a fondo podemos afirmar que no.



Para demostrarlo vamos a buscar toda la historia de la calle y algunas de las casas que formaban el barrio de San Nicolás. El escrito más importante que encontramos, y en el que pensamos que están basados los documentos que hasta ahora se han hecho sobre la calle, es el libro de Mesonero Romanos “El antiguo Madrid : paseos histórico-anecdóticos por las calles y casas de esta villa" del año 1861. En él nos cuenta lo siguiente sobre la calle de la Cruzada:



Casas de Herrera y de la Cruzada. 


La familia de los Herreras, fundada en Madrid por Alonso Gómez de Herrera, a principios del siglo XV, y en que su nieto D. Melchor tuvo el título de primer marqués de Auñón, regidor y alférez de Madrid en 1583, poseía varias otras casas en esta demarcación y capilla propia en esta parroquia; las principales de aquéllas eran las que estaban a la esquina, frente a la iglesia de San Juan, por la puerta que miraba a Palacio, y otras en la plazuela de Santiago y detrás de Santa Clara; ninguna de ellas existe, y sí sólo las de enfrente, que fueron de Pedro de Herrera el Viejo, del Marqués de Auñón y Conde de Olivares, que reedificó después el consejo de la Santa Cruzada, para establecerse en ella, y hoy poseen los Condes de Campo Alange, por el mayorazgo de Negrete. Dichas casas son suntuosas y de buena fábrica, con frentes a la calle de la Cruzada y de San Nicolás.



Casas de los Lodeñas y otras.


Formando la esquina de dicha calle, frente a la iglesia de Santiago, existe otra casa notable, que fue de la ilustre familia de los Lodeñas, y labró de nuevo, a principios del siglo XVII, D. Sancho de la Cerda, marqués de la Laguna, cuyos escudos de armas se ven en la fachada, y a la esquina de ella se alza una torrecilla como las que solían tener todas estas casas principales de la nobleza madrileña, y un ancho zaguán de dos puertas. La inmediata, que forma con ella la manzana 428 y tiene su entrada por la calle de la Cruzada con vuelta a la de Santiago, perteneció a la familia de los Guzmanes.



Entrada actual a la Casa de Domingo Trespalacios, calle de la Cruzada nº 4, y que es la que se muestra en los azulejos de los rótulos de la calle. Foto: Google.

Por tanto sabemos que la Casa de la Cruzada y la de los Guzmanes daban a las calles de la Cruzada y San Nicolás, y que las Casas de Lodeñas junto con las Casas de los Guzmanes formaban  la manzana 428, mientras que la de la Cruzada era la manzana 427 como veremos más adelante. Consultando los planos podemos afirmar que las Casas de Herrera y la Cruzada eran el actual número 3 de la calle de la Cruzada, y la de Lodeñas y Guzmanes era los actuales números 2 y 4.



En el plano de Texeira de 1656, podemos ver con bastante detalle la Casa de la Cruzada, marcada con una equis roja. 



Con relación a la manzana 428 tenemos que el número 4 de la calle Cruzada es la casa llamada actualmente de Domingo Trespalacios (la que aparece en la placa de la calle) y que en realidad esta casa fue la de los Guzmanes que estaba comunicada directamente con la iglesia de San Juan –hoy desparecida- por un pasadizo como se ve en el plano. La propiedad de la casa de los Guzmanes pasó a la casa de Alba y después a Trespalacios, quien en 1768 compró un terreno aledaño, posiblemente junto a la iglesia de San Juan, para reconstruir o ampliar el palacio tal y como lo conocemos hoy. Por eso la casa de los Guzmanes que vemos en el plano de Teixeira no es la actual pues ocupaba menos superficie y si nos fijamos en los planos posteriores la fachada a San Nicolás estaba más retranqueada, resultando una manzana más pequeña.



El palacio de Lodeñas era el que hacía esquina a la plaza de Santiago (actual nº 2 de la calle de la Cruzada), con su torre en la esquina como se ve en el plano de Teixeira y que luego fue sede de la Diputación Provincial.




Es hacia 1750 cuando la Cruzada compró el edificio y tras una reforma, que como veremos más adelante consistió en levantar una planta más, trasladó allí su sede (1). Debió de ser en este momento cuando la calle tomó el nombre de la Cruzada.



En este curioso plano francés de 1761, grabado por Chalmandrier, vemos por primera vez el nombre de la calle, aunque están intercambiados algunos nombres de las calles y según el plano la calle de la Cruzada era la calle de San Juan, pero debemos de ponerlo en entredicho por los errores que aparecen en el mismo.




Sin embargo estos errores ya fueron corregidos en el plano topográfico de 1769, en el que además podemos ver la numeración de las manzanas.




El clásico anuncio en el Diario de Madrid con una de las convocatorias del Tribunal. Octubre 1817.

Ya que la Casa de la Cruzada era bastante grande, en algunos escritos hablan que en realidad eran dos palacetes separados con un solo portalón, diversas autoridades tuvieron allí su residencia. Así en 1825 hay noticias que la Capitanía General tuvo allí su sede, siendo domicilio del Capitán General y de su Secretaría. Tengamos en cuenta que había bastantes cuarteles cercanos y ante todo era un sitio estratégico debido a su proximidad al Palacio Real, por lo que en tiempos tan convulsos era fundamental estar lo más cerca posible del Rey.



En 1851 el Consejo y Comisaría de Cruzada fue disuelto, pasando la propiedad de la Casa de la Cruzada a los Condes de Campo Alange. El conde, don Luis Salamanca y Martínez de Pisón, falleció en mayo de 1868, y la condesa, doña Manuela Negrete, se hizo cargo de la administración de numerosas fincas -sobre todo en Segovia, Andalucía y Extremadura-, teniendo en la Casa de la Cruzada la contaduría desde donde administraba todos sus bienes. La condesa se codeaba con lo más selecto de la sociedad  madrileña y palaciega, no en vano era Grande de España. 


En el detallado plano de Íbero de 1872 podemos observar los edificios más importantes que había junto a la Casa de la Cruzada, con el 89 el Cuartel de Alabarderos y con el número 75 la sede de la Diputación Provincial de Madrid.





Manuela Negrete falleció en abril de 1883, a la edad de 73 años, en la Casa de la Cruzada. La prensa destacaba su carácter jovial y que se mantuvo activa hasta última hora. Siguió el quehacer bibliográfico que empezó su madre y contaba con una importante biblioteca que fue vendida simbólicamente a la Universidad Central y a la Biblioteca Nacional de España. A su entierro asistieron personalidades tan importantes como Cánovas del Castillo, Castelar, Alonso Martínez, Manuel Silvela, ... y numerosos nobles: duques de Ahumada, marqueses de Villadarias, Orovio, Aranda, Villamagna, Sotomayor, Villaviciosa,...





En el año 1886 se puso en venta la Casa de la Cruzada y creemos, dando crédito a algunos artículos periodísticos, que la compró el Marqués de Sotomayor. En octubre del año 1887, se trasladó a la casa el Cuartel de Inválidos debido al estado ruinoso de su anterior cuartel que estaba en el convento benedictino de Atocha. 



En diciembre del mismo año 1887, La Ilustración Española Americana publicó unos interesantísimos grabados sobre el Cuartel de Inválidos en el que, además de la fachada, mostraba como era la casa por dentro.







Desde un principio fue motivo de polémica el elevado alquiler que debía de pagar el ejército, en 1890 ya eran 27.500 pesetas anuales, por lo que fueron ocupadas todas las dependencias de la casa, incluso se instaló en ella la Biblioteca del Ejército y la Comandancia General. Se criticaba que el cuartel apenas podía llegar a acoger a veinte soldados cuando las necesidades se cifraban en al menos 400 plazas y el estado calamitoso del edificio. Como curiosidad citar que en 1894 se publicaron algunos anuncios sobre la subasta de una parte de la Casa de la Cruzada, aunque por el precio de salida debía de tratarse de un trozo muy pequeño, quizás de la parte interior colindante que daba a las fincas de la Plaza del Biombo.



En la siguiente foto podemos ver el aspecto que tenía la Casa de la Cruzada en 1927 (marcada con flecha amarilla). Comparando esta foto con el plano de Teixeira se observa como el edificio ganó una planta más entre las torrecillas, reforma que como nos contaba Mesonero Romanos fue a cargo de la Cruzada allá por el año 1750.




Fachada del Cuartel de Inválidos en la Casa de la Cruzada. Julio 1927. Foto: Contreras y Vilaseca, revista Estampa (BNE).


En diciembre de 1933 casi toda la prensa se hacía eco del derribo de la Casa de la Cruzada. Desde 1880 existieron varios proyectos para reformar la zona y dar más amplitud a las calles y hacer una conexión directa desde la Plaza de la Armería a la Plaza Mayor.


De frente la calle San Nicolás, a la derecha la calle de la Cruzada. Fotos del diario Ahora. Diciembre 1933.


De frente a la derecha la calle San Nicolás, a la izquierda la calle de la Cruzada.


Calle de la Cruzada vista desde la calle San Nicolás, a la derecha la Casa de la Cruzada a medio derribar.


Fachada y entrada principal de la Casa de la Cruzada.


Sirva pues este artículo para que nuestro Ayuntamiento de la Villa y Corte conserve, aunque sea visualmente, el antiguo Madrid ya desaparecido, y que el grabado de la Ilustración Española Americana de la Casa de la Cruzada sea también reproducido en las cerámicas del nombre de la calle junto a la de entrada de la Casa de Domingo Trespalacios que existe actualmente.



-.-.-



Autor: Ricardo Márquez



En el blog Historias-Matritenses también colabora José Manuel Seseña.



Agradecimientos: A Jerónimo García del grupo Historias Matritenses de Facebook por ayudarnos a buscar y contrastar los datos.



Notas:

1 – Anteriormente la sede del tribunal estaba en la plaza del Conde de Barajas.

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Los kioscos de la Ciudad Lineal – Revisión

miércoles, 29 de julio de 2020

El sueño de Arturo Soria, del libro Acerca de la Ciudad Lineal, 1894. El kiosco imaginado en la esquina inferior derecha.

En octubre de 2008 hicimos un artículo sobre los kioscos de la Ciudad Lineal en el que encontramos varias contradicciones según las fuentes consultadas. Hoy volvemos a presentar una nueva investigación, en la que partiendo de cero exponemos todos los datos recopilados de los archivos y hemerotecas sobre los kioscos de la Ciudad Lineal.

El esbozo de las manzanas presentado en 1892. Las flechas rojas indican los kioscos.

Don Arturo Soria hablaba por primera vez de los kioscos en su libro “Ferrocarril-Tranvía de Circunvalación de Madrid a Canillas, Hortaleza, Fuencarral, Vicálvaro, Vallecas, Villaverde, Carabanchel y Pozuelo”, impreso en 1892. Así en el apartado de Red telefónica se mencionaba lo siguiente:

“Red telefónica. Las casetas ó kioscos, situados de 300 en 300 metros, estarán en comunicación telefónica con las demás por medio de varios hilos. Cada 10 kilómetros habrá una estación central telefónica. La instalación de los hilos será subterránea. Los vecinos usarán el teléfono ó desde su casa, pagando la cuota más alta, pidiendo la comunicación al kiosco-estación más próxima, ó desde cualquier kiosco. Los que no tuvieren instalado en su domicilio aparato telefónico pueden comunicar desde cualquier kiosco, bien pagando 5 céntimos cada vez que usen el teléfono, bien por abono anticipado de la cuota anual de 5 pesetas. La comunicación telefónica, barata y bien establecida, permitirá obtener de esta maravillosa invención el máximum de ventajas de que es susceptible, no el mínimum como ahora sucede.” Sic.

Destacar la importancia que dio Arturo Soria a la telefonía, no obstante fue el primero en presentar la instancia para poner una red telefónica en Madrid, aunque como otros muchos proyectos no llegaron a buen puerto y la concesión fue otorgada a otra compañía.

El proyecto del Metro para la Ciudad Lineal, con su kiosco o templete en el Paseo del Prado. 1892.

En este libro, primera idea de la Ciudad Lineal, Arturo Soria nos muestra como él soñaba que sería su ciudad. Los kioscos aparecen como puntos de enlace fundamental para una urbanización tan larga y extendida como la suya. Además, esbozaba junto a don Manuel Becerra otro sueño, la unión de la Ciudad Lineal con el Paseo del Prado mediante un ferrocarril subterráneo, es decir, el predecesor del Metro de Madrid, casi 25 años antes de que el invento llegará a nuestra ciudad (1). Para el acceso al Metro en el Paseo del Prado pensaron en un kiosco para llegar al subsuelo, tal y como se hizo después con el templete del metro de la Puerta del Sol o el de la Gran Vía.

En 1894 se presentó un ejemplo de cómo podía ser una manzana de la futura ciudad.

Cuando don Arturo Soria y Mata hizo la presentación de su idea acerca de la nueva arquitectura de las ciudades, es decir la Ciudad Lineal, en el Ateneo de Madrid el día 14 de mayo de 1894, habló así sobre los kioscos:

“De trecho en trecho se dispondrán en la calle principal, cerca de los carriles, unas casetas ó kioscos, que prestarán multitud de servicios, como estaciones y locutorios del servicio telefónico; como salones de espera para los viajeros; centros de vigilancia para los agentes de la autoridad, para los demanderos y para los serenos; refugio de los operarios encargados de la recomposición y vigilancia de la vía; casa de socorro provisional en caso de accidentes; depósito y mercado de artículos de poco volumen; en suma, todos los servicios municipales ó de pública conveniencia, de carácter urgente.” Sic.

Detalle de la sección transversal soñada. Los kioscos debían de ser una parte fundamental. Año 1894.

Apenas se había iniciado la singladura de la Ciudad Lineal, cuando en julio de 1896 la Compañía Madrileña de Urbanización (CMU) encargó a su arquitecto, don Manuel Ortiz de Villajos, los planos de “casas económicas y kioscos" para la Ciudad Lineal. En noviembre de 1898 la revista de la Ciudad Lineal informaba que Villajos estaba haciendo los planos de un kiosco para los viajeros de su línea de tranvías, pero no especificaba donde estaba previsto ponerlo. Nunca se volvió a tener noticias de los kioscos diseñados por Villajos.

Plano de un kiosco presentado en 1894. Curiosamente es bastante más pequeño que el representado en el mismo escrito en la sección transversal anterior.

En agosto de 1900 el joven arquitecto Ramón Lucini presentó los planos de un kiosco que contaba con una habitación para el guarda, dos grandes comedores y dos terrazas, todo ellos sobre una planta de 70 metros cuadrados. Además la azotea era accesible para el publico, contando con un toldo para resguardarse del sol. Era intención de la CMU construir varios merenderos a lo largo de la Ciudad Lineal para que fueran explotados por particulares. También admitía la compañía que los primeros kioscos proyectados eran demasiados pequeños para la función que debían de desempeñar.

Bosquejo que aparecía en la revista de La Ciudad Lineal en el año 1904. El Kiosco el Fortín se pareció mucho al que vemos en el grabado.

El día 9 de diciembre de 1900, con motivo de la Fiesta del Árbol, se colocó la primera piedra del kiosco de Lucini en la calle principal, a la altura de la manzana 89, aproximadamente en el cruce con la calle Hernández Rubín. Este sería después conocido como Kiosco Principal.

En febrero del 1901 el propio Lucini hizo sobre el terreno el replanteo de sus planos del Kiosco Principal, iniciándose en mayo de este mismo año su construcción. Para este fin la CMU encargó 150.000 ladrillos a sus propios tejares.

El Kiosco Árabe. Postal de la Ciudad Lineal.

Sin ninguna noticia previa, a primeros de septiembre de 1901, la CMU anunció que el kiosco de la manzana 77 avanzaba mucho en su construcción (justo a la altura de la calle Rodríguez Illanes).  Este kiosco sería conocido como el Kiosco Árabe, por su tipo de construcción. No tenemos ningún dato de qué arquitecto lo diseñó, tan solo que Adolfo González hizo el replanteo sobre el terreno y cobró varias minutas sobre su trabajo en dicho kiosco. Sin ninguna otra referencia y por todos los pagos de factura a dicho señor desde 1900 nos inclinamos a pensar que don Adolfo González fuera un Maestro Albañil.

A principios de octubre se informaba que el Kiosco-Estación Árabe estaba casi concluido. En el sótano estaba la cocina, un locutorio telefónico, una habitación para el guarda y un trastero; el comedor y la sala de espera para el tranvía estaba en la planta baja que era toda diáfana, y además tenía una azotea accesible para el público mediante una escalera de caracol. Se ofrecía el kiosco a los accionistas para alquilarlo para algún acontecimiento, bautizo, comunión, o similar. Don Pedro Rodríguez Illanes, Presidente de la CMU, fue el principal promotor de este kiosco y, aunque no se llegó a reflejar en las cuentas de la CMU, creemos que anticipó el dinero para su construcción.

Se trabajó activamente para la instalación del servicio telegráfico y telefónico en los dos kioscos, el Árabe y el Principal, destacando la CMU que la vigilancia nocturna sería mucho mejor al tener los kioscos y que los tranvías de mercancías pasaban de hora en hora en horario nocturno.

El Kiosco Árabe fue abierto al público a principios del mes de junio de 1902. En de agosto de 1902 se comenzaron a poner los postes (2) para el tendido telegráfico y telefónico desde las Oficinas, calle Alcalá, hasta el Kiosco Árabe, siendo inaugurado el servicio telefónico en la primera semana de septiembre, cuando se dio el primer aviso porque había reventado una tubería de agua en la finca La Ría.

Desde su revista la CMU animaba a todos los proveedores de la Ciudad Lineal para que ofrecieran sus productos en los kioscos, y que por medio del teléfono podían atender los pedidos para que fueran suministrados al día siguiente, de hecho muchos comerciantes lo hicieron así.

El día de la inauguración del Kiosco Principal. Diario ABC, foto Asenjo.

En marzo de 1903 el Kiosco Principal estaba casi acabado, se trabajaba mucho en su entorno haciendo explanaciones y nuevas acometidas en las vías del tranvía pues estaba llamado a ser uno de los puntos principales de la Ciudad Lineal. A principios de abril la CMU ofrecía un puesto de cocinero o cocinera para el kiosco e incluían una habitación para que se hospedara. De inmediato la Sociedad de Espectáculos de la Ciudad Lineal tomó la explotación del restaurante del Kiosco Principal y el día 23 de mayo abrió al publico con una gran concurrencia de público. En los anuncios de la Sociedad de Espectáculos decía: "Se admiten encargos para bodas, bautizos, banquetes, saraos, etc.", pero sobre todo se insistía en que era muy fácil llegar desde la Puerta del Sol en tranvías y era un lugar muy saludable e higiénico, a diferencia de otros merenderos y ventorros de alrededor de Madrid.

El Kiosco Principal en sus primeros días. Es llamativo la falta de arbolado.

Pasada la temporada alta de verano, en octubre de 1903, el Kiosco Principal fue arrendado a “Los Andaluces”, un famoso ventorro del barrio de la Ventas. El motivo esgrimido para este traspaso era que la Sociedad de Espectáculos abrió un nuevo local en la manzana 96, en la esquina de la calle Arturo Soria con López Aranda, donde años después esta misma Sociedad inauguró la plaza de toros de la Ciudad Lineal. Este local hizo las veces de kiosco, desarrollando casi la misma actividad que estos. Después el negocio fue regentado por Remigio Casado, que tenía mas tiendas de comestibles y bares a lo largo de la Ciudad Lineal. Como decíamos “La Taurina" (el bar) y la tienda de ultramarinos “La Esfera" hacían las veces de sala de espera para el tranvía como cualquier otro kiosco.

Anuncio en la prensa del Kiosco Principal, año 1904.

En este mismo mes de octubre la CMU pidió ofertas para el mantenimiento de la línea telefónica de sus kioscos pues sufrían numerosos cortes.


A mediados de abril de 1904 se iniciaron las obras del tercer kiosco que estaba situado en el cruce con la calle López de Hoyos, único punto de la línea del tranvía de la Ciudad Lineal donde había un paso a nivel. Este kiosco fue conocido como El Fortín en honor a los muchos militares que compraron fincas en la Ciudad Lineal.

El Kiosco Árabe en el momento de pasar un tranvía tirado por mulas.

Entretanto, en octubre de 1904 se empieza a estudiar la construcción de otro kiosco en la manzana 71, en la esquina de la calle Arturo Soria con la Cuesta de Sagrado Corazón.

El Fortín se puso en funcionamiento en la primera quincena de noviembre de 1904.



Tres imágenes de la celebración dada en el Kiosco Árabe.

Con motivo de la inauguración de la tracción a vapor de los tranvías (las famosas maquinillas) en marzo de 1905 se dio un banquete en el Kiosco Árabe, tras unas pequeñas obras de reformas en el mismo. Asistieron todas las autoridades municipales de Chamartín y de su distrito del barrio de Tetuán.

El Kiosco Principal el día de la Fiesta del Árbol de 1905. Obsérvese la cantidad de personas que estaban en la azotea. Para la construcción del techo se empleó hormigón armado, una técnica puntera en aquellos años.

Precioso dibujo del Kiosco Principal hecho por nuestro amigo David Sánchez.

En este mismo año encontramos la noticia sobre el primer kiosco-merendero particular llamado “El Pinar” y que estaba a la altura de la calle de La Prensa, junto al Pinar de Chamartín, que por entonces conservaba toda su naturaleza intacta.

El kiosco del pueblo de Chamartín.

En octubre de 1905 se presentó al Ayuntamiento de Chamartín el proyecto para la instalación de un kiosco en la plaza del pueblo (actual plaza del Duque de Pastrana), junto a las vías del tranvía, pero el Ayuntamiento denegó su construcción y empezó un pleito que finalizó en febrero de 1906 a favor de la CMU, aunque el kiosco finalmente fue más pequeño que el proyectado inicialmente para contentar al Ayuntamiento.

En mayo de 1906 en los tres kioscos de la Ciudad Lineal se adosaron los transformadores para distribuir la electricidad que producía la CMU en su fábrica de la manzana del velódromo.

Desde enero de 1907 el Parque de Diversiones y el Kiosco Principal pasaron a ser explotados por los hermanos Arévalo, quienes, además de tener varias parcelas en la Ciudad Lineal, eran unos destacados comerciantes en el sector del textil y a los que posteriormente se les asignó su nombre a una calle en el barrio.

En octubre de 1907 se volvió a retomar el proyecto del kiosco al final de la Cuesta de Sagrado Corazón. Aquel punto tan elevado de la Ciudad Lineal no dejaba de sufrir las inclemencias climáticas, y en invierno muchos tranvías no podían bajar a Chamartín por lo que los pasajeros se tenían que quedar allí a la espera de que pasara el temporal.

El kiosco-estación de Ventas. 

Con la misma función la CMU construyó y termino a principios de 1908 un kiosco-estación en Ventas, entre sus vías y la de la Compañía de Tranvías del Este que venían desde la Puerta del Sol, para que los pasajeros se protegieran de las inclemencias del tiempo.

Kiosco El Ruedo o de Sagrado Corazón. Año 1911.

Por fin la CMU da el visto bueno a la construcción del kiosco de Sagrado Corazón, según los planos elaborados por el arquitecto Emilio Vargas en mayo de 1908, llevando de inmediato al lugar una tubería desde el Pinar de Chamartín para surtir de agua fresca al pilón que se instaló pegado al kiosco.

Este kiosco que fue conocido al principio como el de Sagrado Corazón, después como el del Pilón, y mas adelante hasta el final de sus días como El Ruedo. Su nombre pudo ser asignado por la rotonda que había para que los tranvías giraran 90 grados, o por los motivos taurinos que embellecían las paredes de su sótano que era diáfano.

El Kiosco Principal en 1909. Al fondo se ve Villa Rubín, la casa de la familia Soria.

La Sociedad de Cultura dividió la Ciudad Lineal según los kioscos para crear sus escuelas. Incluso durante el curso 1913-14 el Kiosco Principal sirvió de aula para impartir bachillerato a los chicos de la barriada.

Uno de los muchos anuncios de los comercios que tomaban nota en los kioscos. Año 1912.

Tranvía eléctrico pasando junto al Kiosco Principal (a la derecha). A la izquierda el Teatro de la Ciudad Lineal. Se ven bastante bien los bancos de piedra que tenían en sus laterales unos huecos para que corriera el agua por debajo de ellos. Los kioscos desempeñaban una labor muy importante para los tranvías. Año 1913.

Con el correr de los años el sueño de la Ciudad Lineal se fue cumpliendo y se comprobó en qué fallaba la teoría. Así don Hilarión González del Castillo en la conferencia que dio el día 20 de junio de 1913 sobre las Ciudades Jardines y Ciudades Lineales, dijo sobre los kioscos:

“Cada 300 metros en calle principal esquina á calle transversal, habrá kioscos de dos pisos y sótano, destinados á diferentes servicios urbanos de uso público, pues serán á la vez kioscos higiénicos—retretes y lavabos públicos—, puestos de policía y vigilancia, locutorio de teléfonos de que pueda hacer uso el público pagando una cuota ínfima por cada servicio, casetas de espera y estaciones para viajeros del tranvía. Servirán también para avisos en caso de incendio ó de accidentes y desgracias, asistencia á enfermos en los primeros
momentos, etc.” Sic

Plano del tramo comprendido entre López de Hoyos y la Cuesta de Sagrado Corazón. Año 1913. La distancias entre los kioscos era: De Chamartín al Ruedo 987 metros, del Ruedo al Árabe 519 metros, del Árabe al Principal 1.990 metros, del Principal a la Concepción/Oficinas 1.529 metros.

La CMU propuso al Ministerio de Obras Públicas la construcción de una centralita telefónica en El Ruedo en 1916. La idea era utilizar los postes del tranvía para el tendido de cable y unir Chamartín, la Ciudad Lineal, Hortaleza y Canillas a la red telefónica existente. El monopolio telefónico no consintió este proyecto.

Cruce de tranvías junto al Kiosco Árabe, a la derecha. Año 1914.

El Kiosco Principal. Año 1914. Obsérvese como ha crecido la vegetación con relación a las primeras fotos de este kiosco. 

Fotografía aérea de El Ruedo. Hacía 1929

Fotografía aérea del Principal. En la parte inferior el

Fotograma junto al Kiosco Principal de

El final de los kioscos
De mayo de 1917 es la última noticia que encontramos sobre el Fortín, no volviendo a mencionarlo ni a aparecer en ningún plano.

Vista aérea de 1935. Comprada con la foto aérea anterior vemos el ala perdida.



Planos parcelarios de 1929 y 1965. En 1929 los dos sentidos de la vías del tranvía iban por un lado del kiosco. En el segundo cada uno de los sentidos de las vías pasan por lados opuestos y se aprecia el ala desaparecida.

Entre 1929 y 1935 el Kiosco Principal perdió el ala que daba al este. Sin duda fue debido a que se varió el trazado de las vías del tranvía, hasta 1929 los dos sentidos pasaban por un lado del kiosco, y desde 1935 se puso un sentido a cada lado del kiosco, lo que obligó a demoler el ala este. Creemos que los Estudios Cinematográficos CEA debieron de hacer una solicitud para que se separará de su entrada la vía en 1932.

Vista de la plaza del Duque de Pastrana, en Chamartín de la Rosa, con su kiosco todavía en buen estado. Años cincuenta. Colección Anmogon, Archivo AGA.

El Kiosco Principal en el año 1958. Todos los kioscos contaban con un reloj, un termómetro y asiento para la espera.

Una escena de la serie “Se vende un tranvía”, del año 1959, con el kiosco del campo del Plus Ultra, a la altura de la calle Duque de Tamames. Los kioscos pasaron a ser bares/merenderos, ya sin ninguna función tranviaria.

En 1929 el Kiosco Árabe dejó de ser sala de espera para los tranvías, quedando para el control tranviario el Ruedo y el Principal. El Kiosco Árabe no apareció en los planos y fotos aéreas desde el año 1943.


El Kiosco Peñalara estaba entre la calle López de Hoyos y Navarro Amandi. Foto de la familia Leonor Arduña, cedida por Carlos Rodríguez Zapata. Hacía 1960.

Un poco más hacía López de Hoyos que el anterior había un gran kiosco, casi en el mismo lugar donde estuvo el Fortín. Foto diario ABC, año 1966.

El tráfico de vehículos iba ganando cada vez más terreno. Kiosco Principal, año 1966. Fondo Santos Yubero (ARCM).

Foto tomada aproximadamente desde la calle Ramonet, al fondo El Ruedo. Foto Enrique Ballester, grupo de Facebook de Historias Matritenses.

Un tranvía de la línea 70 tuerce para tomar la calle Arturo Soria. El Ruedo ya estaba cerrado. Aproximadamente hacía 1970. Museo Vasco del Ferrocarril 



Tres fotos del Ruedo tomadas por Enrique Amado Moya, hacia 1970. El estado de abandono del kiosco era evidente.

Un tranvía proveniente de San Blas de la línea 75 tuerce hacia la calle José de Hierro. Detrás del tranvía se ve La Esfera, que junto al bar La Taurina hizo las veces de kiosco en esta zona. Foto: John F. Bromley. Entre 1965-1968. 

Fotogramas de la película "Un, dos, tres al escondite ingles” del año 1970 que nos muestran las puertas de entrada al Kiosco Principal. Foto: Rafa Muñoz, grupo Facebook de Historias Matritenses.

El Kiosco Principal hacía 1970.



Tres fotografía de Enrique Amado Moya del Kiosco Principal, hacia 1970.

El Kiosco Principal el día 1 de noviembre de 1970. Como se ve, otro nuevo kiosco estaba a su lado, el Kiosco Avenida. Ambos convivieron juntos más durante más de 30 años (información de Ernesto Fernández, ver en comentarios). Foto: J.A. Tartajo

El Kiosco Principal y El Ruedo cerraron hacía 1967, quedando abandonados a la espera de que la piqueta les demolería para hacer la reforma de la calle Arturo Soria, hacía 1972.

Kiosco Principal, año 1971, Fondo Santos Yubero (ARCM). La vida de los kioscos estuvo ligada desde siempre a los tranvías, y la desaparición de los dos elementos se produjo a la vez.

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Autor: Ricardo Márquez.
En este blog también colabora José Manuel Seseña.

Agradecimientos:
- Enrique Amado Moya, por la cesión de fotos.
- José Antonio Tartajo, por la cesión de fotos.
- David Sánchez, por su ayuda para resolver dudas.

Notas:
1 – Durante años la CMU, la constructora de la Ciudad Lineal, intentó construir “su Metro", que partiendo del Paseo del Prado, o la Puerta del Sol, según los proyectos de distintos años, saldría a la superficie en Ventas y llegaría hasta la Ciudad Lineal. En 1901 el proyecto presentado al Ayuntamiento de Madrid contemplaba una línea que partiendo de la Puerta del Sol contaría con los siguientes "kioscos/estaciones”: Cibeles, Colón, Goya, Príncipe de Vergara y Torrijos.
Siempre les pusieron impedimentos, o no les daban la información necesaria, por lo que no se pudo llevar a cabo. 
2 - Sin duda, por ser muy cara la obra los cables telefónicos nos se pudieron soterrar como se contemplaba en los primeros proyectos de la Ciudad Lineal.

Fuentes consultadas:
- Revista de la Ciudad Lineal, Biblioteca Nacional de España.
- Revista La Dictadura, Archivo Regional Comunidad de Madrid.
- Documentos de las conferencias dadas en el Ateneo de Madrid.
- Página web del Ateneo de Madrid.
- Fondo fotográfico Santos Yubero (ARCM).

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