Los estudios de cine y sus jardines I

martes, 13 de marzo de 2012

En los estudios CEA, de Madrid, papá contaba que...


Pasaban muchas cosas, y las más peregrinas, posiblemente por ser  lejanas en el tiempo eran las más curiosas, como cuando...

En los albores del cine español, allá por el año 36, en los estudios CEA se rodaba “Morena Clara” dirigía Florian Rey y su mujer, Imperio Argentina, era la protagonista. Entonces había problemas con la electricidad; la luz se iba y venía a su antojo y muchas veces había que rodar por las noches  cuando el suministro eléctrico era más estable. Una de esas noches que estaban trabajando, en el decorado había colgados unos cuantos jamones y chorizos como parte de la ambientación y ocurrió que estando en medio de la preparación de un plano,  la luz se fue. Al cabo de  unos diez minutos volvió la electricidad, pero la decoración ya no era la misma y no tenía continuidad de escenas con lo rodado anteriormente. Los jamones y los chorizos habían desaparecido y no los localizaron nunca mas...

Imperio Argentina en “Morena Clara”

Era una época en la que había bastante necesidad y la vista de las viandas fue  una tentación imposible de evitar. Aquella noche hubo que suspender el rodaje hasta el día siguiente, que se reanudó después de comprar nuevamente los embutidos.

Este inconveniente con  la electricidad se alargó en el tiempo ya que siguió así, después de la guerra, durante años, porque había restricciones. Por ello, era perfectamente normal que además de los rodajes, también los equipos de montadores, que no tenían por qué hacer los mismos horarios, también trabajaran durante la noche, especialmente cuando había que terminar con prisas, el montaje y la sonorización de cualquier película. Esto de las prisas siempre ha sido, es y será  inherente al mundo cinematográfico, ya que cuando se finaliza una película, el productor deja de tener empleados y por tanto, no hay más sueldos que pagar...

Volviendo a aquellos tiempos...El Sr. Pino contaba que en 1948, vino Jorge Negrete a rodar “ Jalisco canta en Sevilla”. El revuelo que se organizó en las inmediaciones de los Estudios CEA, de lo que hoy día llamaríamos “fenómeno fan” fue tremendo. Las mujeres enloquecidas lo medio desnudaron en Arturo Soria, justo antes de entrar a los estudios, los cuales tuvieron que cerrar a cal y canto para que no lo ¿violaran?. Aparentemente, en su paroxismo, llegaron a  arrancarle  los botones de la (con perdón) bragueta.

En esta película tenía un papel Carmen Sevilla, que era entonces una joven actriz  de la cual mi padre estaba enamorado, o al menos eso es lo que parecía, pues siempre estaba hablando de ella...Con el tiempo, y siendo yo una niñita, me la  presentó en los jardines de los estudios CEA. Yo la miré embobada desde mi pequeñez, y empujada por mi padre, aproveché para pedirle una foto, que ella me dió  con su autógrafo. La foto la perdí hace tiempo, pero recuerdo perfectamente que estaba  ¡tan guapa! envuelta solamente en un mantón de Manila... Era una foto sexy en aquella época.

Carmen Sevilla y Jorge Negrete en  “Jalisco canta en Sevilla”

Curiosamente, hace unos años, cuando Carmen presentaba “El cuponcito” estuve charlando con ella. Estábamos en Tele 5, los antiguos Estudios Roma, en la sala de maquillaje, ella estaba esperando a que la llamaran al plató; yo, que entonces trabajaba en efectos especiales, había terminado la caracterización de algún famoso. A Carmen le interesó nuestro trabajo, insinuó que le encantaría que le hicieran alguna vez una trasformación y preguntó sobre las dificultades, etc...Se lo expliqué, un poco por encima, pero me quedé con  ganas de decirle también, que ella había sido el amor platónico de mi padre, y que muchos años atrás, a la salida del colegio, me había dado una foto y un beso, y que en aquel entonces estaba   rodando en la  CEA “El sueño de Andalucía”...

En el año 56 llegó a Madrid, Brigitte Bardot . En los estudios rodaban los interiores de “Los joyeros del claro de luna”, los exteriores los harían más tarde en Torremolinos. El impacto de su presencia, entre los españolitos de entonces, fue total. A pesar de ser gente de cine (a los que se suponía “más modernos”), quienes tuvieron la suerte de conocerla en vivo y en directo, papá contaba y no paraba, de la impresión que causó a todos ellos. Y no era para menos.

Fotograma de “Los joyeros del claro de luna” con  B.B. y Stephen Boyd

En la CEA había una piscina para uso exclusivo de las películas que por cualquier circunstancia tuvieran que utilizarla; estaba pensada para rodar planos bajo el agua y para ello contaba con un cuartito anexo   a dos metros de profundidad y al que se bajaba por una escalerita; un vidrio dividía el pequeño recinto de la piscina y desde aquí se rodaba lo que ocurría bajo el agua. Pero en este caso no se utilizó  para este fin.  Era verano, hacía calor y a B.B. se le antojó bañarse en la piscina.

Nadie se lo podía negar y hubo que limpiar y cambiar el agua para dejarla en condiciones de uso. Cuando todo estuvo más o menos en orden, “Ella”, llegó  envuelta en un albornoz, y decidió tomar el sol español, que era radiante, y perfecto. Se quitó el albornoz  y se tumbó en las baldosas, ¡ TOTALMENTE DESNUDA!.

Y de esta guisa siguió tomando el sol  diariamente. Solo había un pequeño detalle que no debo omitir. Parece ser que llevaba una especie de triangulo de “esparadrapo” (así lo definía papá) puesto “ahí” y nada más.

La piscina de los estudios CEA

Sin duda, fue una precursora de lo que más tarde sería llamado “tanga”. Pero para aquel entonces, aquello fue muy fuerte y los días o semanas que duró, fueron los de más movimiento que se recuerda de personas (hombres) yendo de un lado al otro de los jardines del estudio sin motivo aparente, y en sus pasadas por la orilla de la piscina, ocurría que a alguno se le torcía un pie, al otro se le caía lo que llevaba en las manos, los carpinteros perdían las herramientas entre las plantas y otros esperaban a alguien que nunca llegaba, mirando el reloj...Y todos, absolutamente todos, marchaban despaaaaaacio hacia ningún lugar. 

Mitad derecha de los estudios. Al fondo el restaurante, a la derecha: entrada a recepción; siguiente puerta: botiquín de urgencias; últimas dos puertas; sala y cabina de proyección. Segundo piso: salas de decoración que anteriormente fueron montajes. Al otro lado (izquierda) estaban los despachos del estudio. Justo esta foto recoge la mitad de los edificios de CEA.

Los que hemos conocido los Estudios CEA, (en mi caso desde que nací)  nos podemos dar perfecta cuenta del trasiego extra que por motivo de B.B. había en aquel jardín y todo ello sin que despertara muchas sospechas, puesto que para  ir a los platós se pasaba por el jardín, también para ir al restaurante y a las salas de proyección, a decoración, oficinas, etc. Y la piscina, estaba allí, en medio de todo...para gozo ( en este caso) de los españolitos de aquellos años.

Pino (decoración) L. de la Peña (dirección) Eustaquio y Arnall (sonido)

En esta piscina, y en un invierno de los de antes, que cuando nevaba lo hacía durante días y días, una tarde noche alguien tomó un buen baño muy  a su pesar. Era un extranjero que junto con otros cuantos, habían visitado los estudios para decidir si les convenía alquilarlos, para el rodaje de la película que tenían en preparación. La luz ya era escasa y este hombre (según contaba mas tarde) pensó que aquello era una pista de patinaje y quiso probarla. A los pocos pasos el hielo que cubría la superficie se abrió tragándose al inconsciente. Lo “pescaron” entre varios después de pasar grandes apuros...

A un lado de los jardines, en el margen derecho, había un edificio de dos plantas. En la de arriba estuvieron ubicados las salas de montaje hasta finales de los cincuenta,  justo encima de una sala de proyección, de la enfermería y de una de las tres entradas a los estudios, más tarde, y por motivo del ultimo incendio (la película era altamente inflamable) decidieron trasladarlos detrás de los edificios principales, a una zona alejada  lindando con el campo. En este ultimo fuego hubo heridos  y mas de una pierna rota, de las montadoras que no tuvieron más opción que la de  arrojarse a los jardines para huir del violento incendio.

No recuerdo aquel acontecimiento, solo lo conozco  a través de lo que contaban mis padres, y también por una prima mía montadora que estaba allí, con lo cual, a mí este jardín siempre me ha producido buenas vibraciones y preciosos recuerdos, puesto que desde que tenía dos o tres años  robé las flores de sus macizos para ponérmelas en el pelo, he correteado por allí y hasta me he bañado en la piscina algún domingo que otro, cuando el estudio estaba cerrado al trabajo diario.

Mamá y sus niñas en los jardines de CEA      
Los Pinos vestidos de salmantinos. En la entrada del restaurante de los estudios

Aprovechando un decorado bonito

Luego estaba lo de mi primera comunión, las fotos me las hizo en estos jardines el Sr. Novoa, fotógrafo de CEA, y allí estoy, tan modosita, con carita de niña buena...y con mi vestido blanco de tercer uso, ya que primero había sido de mi hermana, luego de una prima y por último, lo llevé yo, con unas flores que fueron añadidas a la falda para que pareciera otro. Solo así, dejé de protestar por aquellas herencias que teníamos las pequeñas...También me hicieron fotos de aquel “evento” en un decorado interior, un salón fastuoso de no se qué película...Y las de toda la familia vestidos con trajes regionales, que nos prestaban del guardarropa del Estudio y que Novoa de nuevo nos hacía buscando el mejor lugar del jardín.

Aquí además, los empleados de la CEA, se ponían de acuerdo, sobre cuando hacer la  próxima excursión por la sierra y alrededores de Madrid y cuantos íbamos a ser. Se esperaba a que el autobús del Estudio no tuviera ningún rodaje de exteriores y si estaba libre, la dirección lo prestaba a sus trabajadores y familiares los días festivos.  Desde este lugar salían los padres “currantes” con toda la chiquillería (entre las que estábamos mi hermana y yo) a la excursión prevista. Eran unos tiempos, los cincuenta, en los que estas cosas eran muy valoradas, ya que nadie o casi nadie disponía de coche propio y no era usual tener este tipo de privilegios.

De excursión  en algún lugar de la sierra madrileña                                                                                   

Jugando a la gallinita ciega

             La hora de la tortilla y los filetes empanados y por supuesto la bota de vino

También en estos jardines, los técnicos y artistas se topaban unos con otros, pues ocurría que se podían estar rodando dos o tres películas al mismo tiempo, y se hacían corrillos y se hablaba de cómo iban los rodajes  etc. En aquel entonces, los que pertenecían al mundo peliculero, eran como una gran familia y cuando se encontraban, solían cambiar impresiones, e información de cuando comenzaba a rodarse tal o cual película, quien era la productora, etc y así se enlazaban los trabajos actuales con los siguientes.

Con los años, este jardín siguió estando presente en mi vida.  Allí papá me presentó al montador que aceptaba tenerme de aprendiz de montaje. Y también allí, aquella mañana, justo antes de conocer al que sería mi jefe, el director del estudio, Lucas de la
Peña, me susurró al oído que se me caían las medias, y que me las debía estirar antes de que me presentaran a nadie. ¡Yo acababa de dejar los calcetines en casa y me estrenaba con esto de las medias!...

Mas tarde, mi primer contrato real como auxiliar de montaje, me lo ofrecieron allí también. Yo estaba trabajando para Julio Peña, montador, sin contrato, cosa normal en aquellos tiempos, y pasaba por los jardines cargada de cajas de película que llevaba a la sala de montaje, un jefe de producción  me paró y preguntó cuanto estaba ganando a la semana en aquel momento, y me dijo que él, me daría cien pesetas mas, si me incorporaba a su película. Buscaba alguien para ayudar al equipo italiano de “El coloso de Rodas”. Lo consulté con mi actual montador y este me dejó marchar sin mayor problema, era amigo de Manolo Pérez y todos se ayudaban. Como dije anteriormente, en estos jardines  se encontraba trabajo sin buscarlo.

Rafael Gil (director) dando instrucciones a un romano en la película “El beso de Judas”

Plantel de figuración de “Lola Montes”.  Año 1944. Foto del libro: "Los estudios cinematográficos españoles”, de Jesús García de Dueñas y Jorge Gorostiza. 
Ha habido otros jardines de Estudios de cine en mi vida, pero ninguno con el sabor y el bullicio de los de la CEA. Si acaso, los segundos que recuerdo con cariño eran los de Sevilla Films.

Pero eso ... Será la historia siguiente.
-.-.-

Autora: Maria Luisa Pino 
En este artículo han colaborado: Angel Caldito, José Manuel Seseña y Ricardo Márquez.

Notas:
-Los joyeros del claro de luna, cuyo título original francés es Les Bijoutiers du clair de lune, 1958
Dirigida por Roger Vadim, marido de Brigitte Bardot y posteriormente de Jane Fonda.
Algunos actores españoles aparecen en papeles secundarios como Fernando Rey, José Nieto, Maruchi Fresno, Xan Das Bolas y José María Tasso.
Argumento:
Ursula, (Brigitte Bardot)  viaja desde el convento  francés donde había sido educada para iniciar una nueva vida en el sur de España, con su tío el Conde Ribera y su tía Florentina. A su llegada se topa con una tragedia: Lamberto, (Stephen Boyd),  un joven del pueblo, convencido de la responsabilidad del conde en la muerte de su hermana, se debate con  él y finalmente lo mata en una pelea, viéndose obligado a huir del pueblo. Ursula, cautivada por la belleza y la fuerza de Lamberto le sigue en su huida.
Paradójicamente la censura permitió el rodaje del film en Torremolinos y otros lugares, pero prohibió su exhibición en España, donde permanece inédita.
-Morena Clara, 1936
Dirigida por Florian Rey- cuyo verdadero nombre era Antonio Martínez del Castillo-.
Argumento:
Tras ser sospechosos del robo de un jamón, los hermanos Trini y Regalito, gitanos, son llevados ante la audiencia de Sevilla. Allí serán acusados por un severo fiscal que, sin embargo, no podrá evitar enamorarse de la guapa joven.
Es curiosa la coincidencia que nos relata Maria Luisa con el argumento del film.
En esta producción, en los títulos de crédito, aparecen el fotográfo-foto fija Manuel Novoa y el dibujante-rotulista José Pino.

18 comentarios :

David Sanchez 14 de marzo de 2012, 9:33  

Como siempre no puedo más que añadir bravo, bravo.

Magnífica historia y evocador recuerdo de un lugar tan especial. Enhorabuena a María Luisa y a todos los que haceis posible que estas historias tan matritenses y tan "Ciudadlinieras" nos lleguen.

Un abrazo.

Anónimo ,  14 de marzo de 2012, 10:45  

Interesante,como siempre las descripciones,como la vida de aquellos tiempos que nos tocó vivir.
Lo del traje de comunión era normal,el mio hecho por mi madre también sirvió para mis hermanas,también para mis primas,con pequeños arreglos que hacia mi madre ya que mis tias no eran muy habilidosas con la aguja.
Con respecto a las costumbres eran muy distintas de otras naciones y así nos iba.Menos mal que nuestra generación se sublevó contra las "normas " impuestas anteriormente.
Gracias por el relato,un saludo de G.M.P.

Felix Aguirre ,  14 de marzo de 2012, 11:27  

Que maravilla saber de aquella época, de aquellas vivencias, de aquella manera de hacer las cosas por labios de los auténticos protagonistas.

Muchas gracias, Maria Luisa.

Pedro Gómez ,  14 de marzo de 2012, 15:39  

Hola María Luisa.

Me has hecho recordar las excursiones que hacian los empleados de los estudios a la sierra con el " autobus " de los estudios, mi padre trabajo ahí, era carpintero de decorados, y alguna vez siendo mas mayores nos conto que en alguna acasión pudimos haber ido, pero que mi madre no estuvo por la labor.

María Luisa me ha gustado mucho tu relato, sobre todo por que estan contados por la propia protagonista de los mismos, espero nos sigas contando mas anecdotas.

Un abrazo.

Pedro.

Maria Luisa Pino ,  14 de marzo de 2012, 18:28  

Gracias, seguidores de este blog. La verdad es que me gusta que seaís tan participativos, ya que me anima a seguir hurgando en mis recuerdos. A Pedro le digo que seguramente he conocido a su padre, y él al mío, lastima no vinieras a las excursiones. Tengo a punto la segunda parte de "Los jardines..." En este caso los de Sevilla Films. Y luego hay muchos otros...Pero las vivencias que no tienen su base en Madrid , las colgamos en Historias cinematograficas, y en este blog hermano no entraís tanto.Así que ¡Os las perdeís!

Pedro Gómez ,  14 de marzo de 2012, 22:29  

Que hay María Luisa.

Unicamente decirte que mi padre entraría en la C.E.A sobre el año 43, siempre le he oido decir que entró cuando vino de la mili, el se marchó (le llevaron) a la guerra con 20 años, cuando vino tuvo que hacer la mili, y estuvo tres años en Africa.

Nada más, un abrazo.

Pedro.

Uno 14 de marzo de 2012, 23:23  

Que maravilla vivir ese ambiente en la infancia. Yo tuve la oportunidad de niño de acompañar a mi tío recién llegado de América a los estudios de Chamartin a visitar un amigo. Fué solo un día pero no lo olvidé nunca. Ver decorados, cuádrigas, cámaras, grúas y el ambiente del estudio era como un sueño. Hollywood.
Estupenda entrada.

Un saludo

Anónimo ,  17 de marzo de 2012, 21:15  

Hola Maria Luisa:

Muchas cosas que comentar, lo primero me maravilla lo privilegiada que fuiste por crecer en ese entorno tan inspirador... ´¡¡¡Qué bonita tu madre en la primera foto sobre todo¡¡¡ Creo intuir que se parece a tí. Buenísimas las historias de la piscina... y buenísimo el comentario de Ricardo sobre la similitud de argumentos entre la película y la vida real.
¿Has estado alguna vez en el actual restaurante de la CEA? Yo varias veces y siempre estoy a punto de preguntarles por qué no ponen alguna foto o publicitab lo que fue... Para mí que no tienen la menor idea... Habrá que llevarles tus historias...
Irene

Ernesto Fernández (Alemania) ,  18 de marzo de 2012, 16:27  

Ave, Maria Luisa,
Ese jardín que tan bien describes lo he estado viendo diariamente durante años, así que todo lo que cuentas me resulta familiar: La piscina con el tabique transparente para las tomas bajo el agua; el edificio a la entrada, que ardió una tarde de agosto del 47; a la derecha, el café-bar, con toda la pared llena de fotos de artistas en blanco y negro (nada de cafetería, que todavía no habían llegado), etc., todo muy bien relatado. Ahora permíteme ampliarlo un poco: Sobre todo los sábados, después del trabajo, esa pequeña zona compuesta de la verja de los jardines de la CEA, de la parada 6, del Economato y del "kiosco Avenida", se animaban que daba gloria, y allí, en la calle sin asfaltar, los técnicos, los actores -uno se llamaba Rojo-, los tramoyistas y los obreros, se permitían más de una caña de vino blanco que pagaban con las pesetas "rubias" recién acuñadas. Aquello era un jolgorio, y además con la llegada de cada tranvía el escenario se volvía a animar.
Nunca llegué a ver una película de Imperio Argentina, aunque creo que era una gran artista. El título ese de "Morena Clara" es maravilloso; nombre de pura cepa española, rebosante de sonoridad y gracia.
Fin del comentario 1°. (Continuará)

Ernesto Fernández (Alemania) ,  18 de marzo de 2012, 17:15  

(Segunda jornada)
La historia de los embutidos es una auténtica picaresca; seguro que yo también hubiera sido actor en esa comedia.
Lo de Jorge Negrete, hay quien dice que esa historieta ocurrió en la Estación del Mediodía. Por lo visto al bajar del tren que le traía las hembras se avalanzaron sobre él y le arrancaron hasta los botones, aunque no creo llegaran a echar mano de la bragueta, que eso era "pecata mundi" y además se iba al infierno.Se cuenta también, que ante la exclamación de Negrete "¿pero es que no hay hombres en España?, un falangista de los que tanto abundaban, le dió una bofetada revindicando así el honor del "macho celtíbero".
Oye, me hubiera gustado haber hecho el papel de practicante para haberle cambiado el "esparadrapo" que dices a Brigit Bardot. Aunque bien mirado, para el español medio de entonces, la dama tenía poca chicha.
La foto de tu madre con las dos niñas es encantadora. Y la del autobús con la puerta trasera típica, de lo más simpático; no veas la de niños que iban ahí. Aprovechado como iba al máximo y con tanta alegría, da una idea del enorme valor de las cosas de entonces, dada la escasez existente. Me ha gustado mucho tu artículo y las fotos también. Un abrazo

Anónimo ,  19 de marzo de 2012, 9:05  

Debieron de perseguir mucho a Jorge Negrete,os voy a contar lo que le ocurrió a mi madre en la salida del metro de Callao,subía ella por las escaleras cuando un señor bajaba corriendo hacía la estación y al verla la pidió por favor que le ayudara porque le estaban persiguiendo unas muchachas,al verle tan apurado y oyendo la voces de sus perseguidoras,mi madre le dijo que se pusiera detrás de ella,paso la "marabunta"y él se presento como Jorge Negrete para dar las gracias a mi madre,el pobre se llevó un gran chasco cuando ella le dijo que mucho gusto y que tuviera más cuidado,no hubo alaridos ni sorpresa,ante el descubrimiento.
Un saludo de G.M.P.

Maria luisa Pino ,  19 de marzo de 2012, 12:06  

Ernesto:A pesar de esar "delgadita " B.B.
A los hombres de aquella época, les ponía un montón, y lo de estar desnuda tomando el sol...Lo del esparadrapo,¡Hubiera sido cosa de mi padre!. Ya he contado en "Hablamos de papá" que él, en su pluriempleo, llevaba el botiquin del estudio. Yo también recuerdo el restaurante del estudio, muy serio,"vetusto" es la palabra para definirlo y con muchas fotos en blanco y negro.
Gloria :Divertido lo del encuentro con J. Negrete y que nadie se desmallara al verle!!!!
Esto prueba , que sin publicidad, no se es nadie.
No, nunca he estado en el restaurante actual de donde estaba CEA. ¿Es bueno? Será cosa de quedar un día y cenar allí, ahora que viene buen tiempo. ¡Cita a ciegas! Eso si Ricardo no nos presenta antes...¿Alguien mas quiere venir????????? Quizas Esnesto...
Me gusta que os guste la foto de mamá con las niñas...Yo soy la zeporrito.
M. Luisa

grumpy 19 de marzo de 2012, 14:54  

Horror!!!!!! En mi paseo por el parque, me acaba de venir un "flash" de que había cometido en mi anterior comentario, un terrible desacato a la RAE . Perdón, perdón. Desmayarse, que no "desmallarse". Sorry, por el desliz...
M. Luisa

Anónimo ,  19 de marzo de 2012, 19:30  

Maria Luisa, el restaurante no está mal...la decoración realmente horrorosa pero por lo menos para mí tiene el encanto de estar en el sitio que tú tan gentilmente nos vas describiendo. Estaría bien conocernos allí...lo dejo en manos de R. He vuelto a mirar la foto con tu madre y se la ve realmente preciosa... ¿Nunca la propusieron participar en alguna película?

Irene

M. L Pino ,  21 de marzo de 2012, 19:00  

Ja-Ja. Supongo que nó. En aquella epoca, cada cual se dedicaba a lo suyo. Ella se ocupaba de sus niñas, del marido. Nos ponía lacitos en el pelo, en los vestidos, y nos llevaba ¡derechitas como una vela!. Quiero decir que nos educaba, que no lo dejaba para el colegio como hacen ahora. En fin, que no se la hubiera ocurrido hacer otra cosa fuera de lo de llevar la casa.
Cuando despierte R. haremos por vernos.
Un saludo
Maria Luisa

Ricardo Márquez 21 de marzo de 2012, 19:12  

Que despierto estoy, y os leo con toda la atención, .... y vernos, pues claro, ya lo tengo en cuenta.....habrá que preparar la logística.....

Ricardo Márquez 29 de mayo de 2012, 23:11  

Nueva foto añadida: Mitad derecha de los estudios. Al fondo el restaurante, a la derecha: entrada a recepción; siguiente puerta: botiquín de urgencias; últimas dos puertas; sala y cabina de proyección. Segundo piso: salas de decoración que anteriormente fueron montajes. Al otro lado (izquierda) estaban los despachos del estudio. Justo esta foto recoge la mitad de los edificios de CEA.

Anónimo ,  15 de febrero de 2016, 1:26  

Hola Soy Paco Luna nada solo decir que los recuedo perfetamente los estudios mi padre estuvo hay de carpimtero yo entraba algunos días a llevarle la comida hay vi yo hacer a los escultores el Caballo que sale en la película Doctor Ziwago

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