jueves, 28 de agosto de 2025

Hortaleza, Canillas y sus aguas

 A raíz de la publicación del libro sobre la ampliación de las líneas del Metro durante los años 2003 a 2007 (1), salió a luz unas galerías de un viaje de agua en la estación de Metro de Pinar del Rey.

Los viajes de agua se trataban de unas galerías que iban a buscar el agua al subsuelo por medio de pozos en los que se hacía galerías normalmente por debajo de donde había manantiales o vías de agua, de esta forma el agua no brotaba a la superficie e iba por la galería canalizada. Para prolongar la galería utilizaban pozos que servían además para mantenerlas. Este sistema de abastecimiento era utilizado por los musulmanes y Madrid recibió durante siglos el agua de los viajes, siendo los más importantes: Alcubilla, Castellana, de la Reina, Bajo Abroñigal y Alto Abroñigal.

 

Dos ejemplos de tipos de galerías de los viajes. El de la izquierda estaba hecho de ladrillo y un tubo por debajo de la grava para llevaba el agua, mientras que el de la derecha esta escarbado directamente sobre la tierra y el agua fluía a través de la grava. Revista Villa de Madrid.

 

Fotografías de los dos tipos de galerías.

 

Ejemplo del corte longitudinal de un viaje de agua. La galería con una ligera inclinación llevaba el agua y cada cierto número de metros se hacía un pozo para prolongar la galería y poder mantenerla. Revista Villa de Madrid.

En el municipio de Canillas nacían los viajes de agua del Bajo Abroñigal (Ventas, barrio de la Concepción), y Alto Abroñigal (zona de San Juan Bautista y parte baja del Pinar Rey). El sistema de galerías permitía hacer diversos ramales para buscar nuevas fuentes de agua, con la única condición de tener siempre la pendiente a favor de donde se llevará el agua. Así, en el Bajo y Alto Abroñigal tan solo en dos lugares se sobrepasaba por muy poco la divisoria de las vertientes del rio Jarama y del arroyo Abroñigal, el viaje de agua del Bajo Abroñigal sobrepasaba la calle Arturo Soria a la altura de la calle José del Hierro, y el Alto Abroñigal a la altura de la calle Bueso Pineda.

 

Los pozos de los viajes de agua eran tapados con grandes “capirotes” de granito como el de la foto. Capirote del viaje de agua del Bajo Abroñigal, Barrio de la Concepción. Foto: Consejería de Transportes, infraestructuras y viviendas de la Comunidad de Madrid.

De formar parte las galerías de Pinar del Rey de algún viaje de agua de los que proveían a Madrid tendría que ser del Alto Abroñigal o del viaje de la Castellana. Recientemente algunos estudios sobre los viajes han supuesto que los viajes de Madrid tendrían algún ramal en Hortaleza, pero personalmente lo dudo. Hay muchos estudios sobre los viajes de agua, pero ninguno definitivo, por lo que animamos a nuestros lectores a leer sobre ellos si están interesados.

Además, el estudio que hicieron de las galerías encontradas era concluyente al confirmar que la pendiente de los viajes era hacía el este, con algunos ramales que venían de norte a sur, por tanto, iban hacía Hortaleza o Canillas.

 

Detalle de la situación de los pozos encontrados durante la construcción de la estación del Metro de Pinar del Rey. Foto: libro “El patrimonio arqueológico y paleontológico en las obras de ampliación de Metro de Madrid 2003 – 2007”

 

 

Detalle de uno de los ramales encontrados durante la construcción de la estación del Metro de Pinar del Rey. Foto: libro “El patrimonio arqueológico y paleontológico en las obras de ampliación de Metro de Madrid 2003 – 2007”

 Detalle de la conducción de agua del viaje de Pinar del Rey. A diferencia de otros que se hacían con tubos, estos fueron hechos con los mismos ladrillos con sección cuadrada, de una forma muy sencilla enterrados en el lecho de la galería. Foto: libro “El patrimonio arqueológico y paleontológico en las obras de ampliación de Metro de Madrid 2003 – 2007”

Vista de la galería principal. Foto: libro “El patrimonio arqueológico y paleontológico en las obras de ampliación de Metro de Madrid 2003 – 2007”

 Vista de la galería secundaria. Foto: libro “El patrimonio arqueológico y paleontológico en las obras de ampliación de Metro de Madrid 2003 – 2007”

El estudio indica que, por el modelo constructivo y los sedimentos hallados, la construcción del viaje puede datarse entre los siglos XVII y XVIII, aunque no identifica de qué viaje se trata.

Lo que sabemos a ciencia cierta es lo mencionado anteriormente, que la dirección del viaje era hacia el este, en dirección a Canillas u Hortaleza, y que estaba justo debajo del arroyo del Quinto, que era la divisoria de los términos municipales de los dos pueblos.

Los cascos urbanos de Hortaleza y Canillas se encontraban mucho más elevado que este viaje, por lo que el agua debía de ir a parar a la parte baja de los pueblos. Canillas nunca tuvo falta de aguas, su casco urbano era muy pequeño y se abastecía de sobra con los manantiales que tenía, además, como hemos dicho en su término municipal nacían los grandes viajes de agua que proveían a la Villa de Madrid, el Bajo y Alto Abroñigal. Es más, en el Abroñigal y en el camino de Barajas había grandes pilones para hacer hielo con el agua sobrante en invierno que después era vendido.

Sin embargo, Hortaleza tenía un casco urbano mucho más grande y su principal actividad económica era lavar la ropa para los vecinos de Madrid, además de contar con dos o tres tejares que también consumían agua, y como podemos ver en el siguiente plano no disponía de mucha agua.

 

Plano de Hortaleza de 1857. En él hemos marcado los arroyos de discurrían cerca del casco urbano. En la parte central se ve el Arroyo del Quinto con otros ramales que se unían a él, que nacía en la parte este del Pinar del Rey y otro en el inicio de la avenida de San Luis. La estación de Pinar del Rey estaría en la parte inferior izquierda del plano.

 

Plano detalle de 1867 de la Quinta del Quinto. Hemos marcado en azul todos los ramales del arroyo del Quinto y con una equis roja el lugar aproximado de la estación del Pinar del Rey.

En vista de los planos anteriores y la dirección del viaje de agua podemos afirmar que el viaje era para el suministro de la Quinta del Quinto, que pertenecía a Canillas, aunque tenía algo más de la mitad de su terreno en Hortaleza.

Para confirmar esto intentamos buscar en los libros de actas de los ayuntamientos de Canillas y Hortaleza para ver si encontrábamos alguna referencia a este viaje de agua. En Canillas no hay ninguna referencia a viaje alguno, aparte de los famosos Bajo y Alto Abroñigal, pero en Hortaleza sí que se trataron en las actas sobre los viajes y problemas de la escasez de agua que pasamos a mencionar:

-        -  Julio 1786. Reconocimiento de la mina de la fuente (Los viajes de agua de Hortaleza aparecen con el nombre de minas, no todos los libros de actas).

-        - Abril 1787. Reparación de la mina de la fuente, en total unos 14 menos. El mismo maestro repara también las bodegas.

-        - Abril de 1791. Se ha producido un gran derrumbamiento en la mina de la fuente. Se busca urgentemente solución y por falta de fondos se obtiene un censo (préstamo) del Ayuntamiento de Berninches (Guadalajara), para pagar entre los 5 gremios.

-       - Enero 1850. Aguas y atajea para fuente de la plaza de la Constitución.

-      - Abril 1850. Nueva fuente en el Charca de la Juan y Mina de Juan Martín. Así mismo, se dice que se revisen las minas para que no corten el agua de las fuentes.

-      - Agosto 1851. Joaquín de la Torre pide permiso para limpiar su pozo y la mina debido a la acumulación de cieno (Joaquín de la Torre era el administrador judicial de la finca del Palacio de Buenavista, actual parque Clara Eugenia).

-       - Agosto 1852. Arreglo cañerías y fuentes.

 

Plano de 1870 en el que hemos subrayado en rojo los lavaderos que había junto al casco urbano de Hortaleza.

 

Trozo del plano parcelario de 1871 en el que hemos subrayado en rojo los pozos del casco de Hortaleza. A la izquierda están los llamados de la Villa, que eran los más grandes, en la actual plaza de Santos de la Humosa.

 


Planos de conjunto del sector del arroyo del Quinto. Años 1870 y 1872 respectivamente.

-       -  Febrero 1913. El suministro de agua del Canal de Isabel II llega a Hortaleza  gracias a la CMU, siendo también los primeros en contratar los conventos. El Ayuntamiento puso una fuente pública con esta agua en mayo de 1914. El agua venia del Canalillo, y era bombeada por la máquina elevadora de agua de la CMU desde el Ventorro del Tío Chaleco a los distintos depósitos colocados a lo largo de la Ciudad Lineal.

-         -  Septiembre 1929, Se pagan 13 años de censo al Ayuntamiento de Berninches. Con este pago se acabó por fin con un largo proceso judicial por el impago del préstamo para el arreglo de la fuente.

-       --  Julio 1930. Se manda la limpieza de la mina del lavadero por la poca agua que sale.

-        -  Abril 1931. Se manda la revisión de la mina de la fuente que se encuentra en muy mal estado.

-      -  Mayo 1931. Se construye de nuevo el llamado Pozo de la Villa. Sin duda el terreno era muy cenagoso como se mencionaba en actas anteriores.

-       -  Mayo 1931. Se manda limpiar la Charca de la Juana que está en muy malas condiciones.

-     -  Junio 1931. Se inician los estudios para construir el nuevo lavadero. Para todo el tema del lavadero se puede consultar el blog de Aquiles Obispo El Lavadero Municipal - La Historia del Pueblo de Hortaleza

-     - Junio 1931. Se amplía la mina del Pozo de la Villa en 4 metros y se profundiza el pozo principal.

-      - Julio 1931. Se obtiene subvención de la Diputación Provincial para el tema del arreglo de los pozos y las minas.

Para más información sobre la localización de los antiguos lugares de Hortaleza pueden consultar el impresionante plano que hizo nuestro amigo Juan Carlos Aragoneses, que en paz descanse. Historias de Hortaleza - Google My Maps

Por tanto, podemos confirmar que además del viaje de agua del metro de Pinar del Rey, existía en Hortaleza el de la fuente del pueblo y el del Pozo de la Villa, que tenía una mina hasta la quinta del Palacio de Buenavista, actual parque Clara Eugenia. De hecho, en el embargo que se decretó contra Marco del Pont cuando se habla del Palacio de Buenavista se dice que tenía “agua de a pie de mina”, es decir, agua que se extraía del subsuelo. También es importante la presencia de la gran noria que estaba en el actual barrio de Orisa y que daba el agua tanto a la Huerta de la Salud como al Palacio de Buenavista que sin duda extraían la misma agua nutría al Pozo de la Villa.

No obstante, hay que destacar que en los libros de actas no aparece el viaje de agua que nos ocupa, al igual que no se menciona el viaje que tenía la Huerta de Mena, por lo que podemos confirmar que los propietarios no tenían que informar sobre las minas que hacían a los ayuntamientos o, al menos, no hay constancia en las actas, salvo que afectarán directamente a uno de los pozos del pueblo como es el caso de la mina del Palacio de Buenavista.

Como decíamos antes estamos convencidos que el viaje del Metro de Pinar del Rey iba a la Quinta del Quinto. Aunque estaba muy cerca, sin duda con la mina y la extracción de agua bajo el manantial conseguían un agua mucho más limpia y clara que si lo cogieran de la superficie, además de poder aprovechar hasta la última gota de agua si hubiera sequía.

Lo que sabemos sobre la Quinta del Quinto es lo siguiente:

Su historia se remonta al siglo XVIII, cuando el duque de Alburquerque construyó un gran palacio. Así en el catastro del Marqués de la Ensenada (1751), se dice que tenía dos norias, una fuente, árboles frutales nuevos y álamos negros.

Fue heredada por los marqueses de Santa Cruz y estos se la vendieron a Javier Quinto después de la Guerra de la Independencia (1814).

En 1836 mataron al general Quesada en la Finca del Quinto. Este general intentó dar un golpe de estado contra el gobierno liberal. Posteriormente, y hasta el año 1844, se haría un juicio a varios vecinos de Hortaleza (mencionado en los periódicos de la época).

Entre 1827 y 1828 pertenecía al doctor Rivas (según otras fuentes Rius o Rives), un famoso cirujano. Este tenía tres hijas llamadas Laura, Silvia y Rosaura, nombres figurados que no eran los de su bautismo. A la finca acudían personajes tan variopintos como Bretón de los Herreros, Ventura Vega y Larra a cortejar a las hijas y que eran sus musas. Ellas eran duchas en poesía y música.

Hacía 1850 la finca pertenecía a María Pereira de Buschental (Buchental, según otros escritos). Era brasileña y se casó muy joven con un rico banquero uruguayo. De inmediato vino a Madrid y se estableció en la corte. Dicen que era una mujer muy bella, casi deslumbrante, inquieta, vivaz y de una memoria prodigiosa. Organizaba reuniones políticas, tenía una ganadería de toros y participaba en muchos actos benéficos. Eran renombradas las fiestas que organizaba en El Quinto (empezaban por la tarde y acaban a la mañana siguiente), donde acudían desde Esparteros hasta Prim, jefes de gobierno, embajadores de las mayores potencias, Zorrilla, Echegaray, Castelar, Narváez, e incluso se comentaba que era muy amiga de Isabel II.

En abril de 1866 la finca ya era de los duques de Híjar, ya que en esta fecha aparece la noticia de la inauguración del teatro (o teatrillo) en El Quinto. A él acudía toda la nobleza y en muchas ocasiones los reyes. Rivalizaba con el teatro de Eugenia de Montijo en su quinta de Carabanchel. Pasaron las más importantes compañías teatrales con las mejores obras de aquel momento. Después daban la cena a sus invitados en los salones. En mayo de 1879 la Princesa de Asturias, doña Isabel, visitó la finca tras la inauguración de la iglesia de San Matías de Hortaleza.

Curiosamente, María de Buschental aparece en muchas noticias junto a los duques de Híjar, por ejemplo, en adquisición de los palcos del Teatro Real, rivalizando siempre por estar junto a la familia Real.

En 1890 la finca es embargada a Fernando Rodriguez Pridall por una deuda, quien fue Registrador de la Propiedad de Madrid, y compró varías fincas en Hortaleza y Canillas.

En 1893 aparecen noticias en las que hablan de “las tierras cuyos propietarios eran los duques de Híjar”, pero no podemos asegurar si las tierras eran las de El Quinto.

 

Detalle del plano parcelario conocido como “catastrón”, del Ayuntamiento de Madrid (hacía 1950). Destaca la cantidad de pozos que tenían las fincas de la parte baja de barrio de San Fernando que estaba junto al lecho del arroyo del Quinto.

Una noticia fechada en 1899 habla de un incendio en la quinta y dicen que la propiedad era de Camilo Dublet. Este señor era francés y según otras fuentes su nombre se escribía Camilo Doublé Berchet. En su juventud fue revolucionario y se exiló en Madrid, donde a base de trabajo creo el afamado café, restaurante y hotel de Francia, en la calle de la Victoria, de Madrid. Tuvo mucha relevancia social, de hecho, su única hija se casó con el heredero de la compañía madrileña Plata Meneses.


El día 13 de julio de 1903 tuvo lugar un duelo entre el escrito Blasco Ibáñez y el diputado republicano Rodrigo Soriano. Aunque parece leyendo el relato que se trató más de una pantomima que de un duelo. La finca es mencionada en El Heraldo de Madrid del día 14, sin mencionar el propietario. En otras noticias habla de un joven político amigo como propietario. El juicio por el duelo, ya eran ilegales los duelos en aquel año, fue llevado por el juzgado de Navalcarnero.

En junio de 1906 se habla de la magnífica finca que tenían los duques de Casa Valencia. Puede ser que el joven político del que hablaban en las noticias de 1903 fuera Juan Alcalá Galiano, hijo de los duques de Valencia. En 1912 se comenta las funciones que se daban en el teatro, haciendo la nobleza de actores y con la presencia de los reyes.

Hasta 1922 la finca perteneció a los duques de Valencia, y en 1923 paso a ser el Colegio de Huérfanos de Telégrafos.

En un relato de 1927 se habla de la ermita del Cristo que sobresalía en el paisaje y estaba en una finca junto al camino de Canillas, en donde estaba El Quinto. Se dice que servía de refugio para las inclemencias del tiempo, debía de tener una especie de chamizo.

Durante la guerra civil estableció su sede una de las checas. Después paso a ser la Academia de la Policía Armada.

 

Fotografía de una de las casas con un pozo del barrio de San Fernando junto al arroyo del Quinto. Foto: Memoria de Madrid.

La descripción registral detallada de la finca en el catastro era la siguiente:

“Una finca de utilidad y recreo, denominada "El Quinto", sita entre las villas de Canillas y Hortaleza, compuesta de casa habitación principal y otras accesorias, jardín y huertas, plantaciones, estanque, fuente lavadero, noria, máquinas de vapor, estufa, dos manantiales de agua, palomar, gallinero, etc., y tierras de pan llevar; ocupa una superficie toda la finca de sesenta y una fanegas, dos celemines y medio, equivalentes a veinte hectáreas, noventa y cinco áreas y setenta y cuatro centiáreas, y la huerta y jardín se hallan cerrados de pared de ladrillo y en parte de seto vivo. La parte edificada consiste en: una casa principal, que mide una superficie de cuatrocientos ochenta y cinco metros y consta de planta baja y buhardillas; una casa de labor, cuya superficie es de mil ciento sesenta y cinco metros, de los cuales quinientos sesenta ocupa el corral y los seiscientos cinco metros restantes la parte cubierta, constando de planta baja y cámara; una cochera, lavadero y cuartos de útiles, que, en junto, miden ciento cincuenta metros; un lagar con su bodega y cueva, que mide cincuenta metros; un palomar ochevado, que mide cinco metros. Además, se han efectuado y existen dentro de esta posesión varias obras y mejoras consistentes en plantaciones de arbolado y viñedo y construcción de corrales, gallineros y otras dependencias” SIC.

En vista de la historia de la Quinta del Quinto creemos que el viaje de agua fue mandado construir por su primer propietario, el Duque de Alburquerque en 1751, o bien por Javier del Quinto en 1814 que es cuando la finca tuvo mayor renombre.

Foto cenital de 1954. La X marca el metro de Pinar del Rey.

Para finalizar debemos de mencionar que no hemos conseguido ver representado en los planos o en las fotos de mayor resolución los picudos que debían cubrir cada uno de los pozos, por lo que pensamos que este tipo de viajes particulares no tenían estos picudos y posiblemente eran tapados a nivel de superficie por lo que no figuran en los planos o ni se ven en las fotografías.

-.-.-

Autor: Ricardo Márquez Ruiz.


Notas:

1 – El patrimonio arqueológico y paleontológico en las obras de ampliación de Metro de Madrid 2003 - 2007. ISBN 978-84-451-3109-1


Artículos sobre las Quintas de Recreo publicados anteriormente:

Historias matritenses: Canillas y Hortaleza – Las Quintas de Recreo – Cuarta parte.

Historias matritenses: Canillas y Hortaleza – Las Quintas de Recreo – Quinta parte.

Historias matritenses: La real historia de Hortaleza