Las paradas de la Ciudad Lineal - Parada 3

martes, 25 de marzo de 2014

De la mano de nuestra amiga Marisa Pino, vamos a recordar lo que fue la parada 3 de la Ciudad Lineal, entre aproximadamente las calles José del Hierro y Fernández Caro.

Foto aérea de la parada 3. A la derecha vemos el gran descampado de la llamada "zona rebelde", que no fue urbanizada por la CMU. Año 1926.

Que ocurría entre las paradas 1 a la 7 a finales de los cincuenta y mas tarde


Foto aérea del tramo comprendido entre las calles José del Hierro (derecha) y Hernández Iglesias. 1-Hotel La Glorieta (Glorieta Pérez Cidón), 2-Finca de Deogracias Ramiro (haciendo esquina a José del Hierro), 3-Villa La Sante, 4-Los Pinos, 5-Villa Verde, 6-La Caprichosa (de don Luis Mahou, los cerveceros), 7-Villa Rosita, 8-Villa María Rosa (el primer colegio en la calle Manipa), 9 Chao (Fábrica de brochas), y 10 Villa Adelina.

Mis primeros recuerdos están vinculados al tranvía. Debería decir a “los tranvías” los pocos que hacían la ruta, por lo que se podía pensar que se trataba de uno solo.

Tramo de la calle Arturo Soria cercana a la calle Fernández Caro. Hacía 1909. Foto Guía de la Ciudad Lineal.

En aquella época las familias que vivíamos alrededor de estas paradas nos conocíamos la mayoría de vista y en algunos casos nuestros padres tenían amistad unos con otros, sobre todo aquellos que como el mío trabajaban en los Estudios cinematográficos C.E.A. En casos así, vivíamos cerca del estudio casi todos.

En primer término los jardines de "La Sante", de don Vicente Alonso Arana, con el edificio principal a la izquierda (construido en 1903). Esta finca junto con la siguiente llamada "Los Pinos", eran de las que más árboles tenía de toda la Ciudad Lineal. A la derecha "Villa Verde" (esquina a Manipa con Arturo Soria) y en el centro al fondo "Villa Rosita". Año 1914. Revista Ciudad Lineal.

Detalle de la quinta "Los Pinos". La finca la compró don Álvarez Marina en 1900. En 1928 fue comprada por la famosa bailadora de flamenco Paquita Escribano. Un año después esta se la vendió a don Augusto Gaspari.

Los papás iban a trabajar andando y los niños al cole  (en nuestro caso a San Estanislao de Kotska) andando también. No eran tiempos para gastar dinero en el tranvía, que por otro lado tardaba más en aparecer que nosotros en llegar al punto de destino.

Detalle de las fincas entre las calles José del Hierro y Manipa. Junio 1945. En el centro el viejo edificio con aires de castillo de "La Sante" ya estaba totalmente reformado. A la derecha "Los Pinos", esquina a Manipa, seguía siendo una de las fincas más frondosas de la zona. A la izquierda puede verse la plaza de toros de la Ciudad Lineal (antiguamente bar San Bao, La Terraza).

Los que no tenían más remedio que utilizar este nuestro único medio de trasporte, eran los que iban más lejos de cuatro o cinco paradas y por supuesto los domingueros. Estos eran las familias o los  amigos  que vivían en ”Madrid” y que nos visitaban los domingos. “Han venido a vernos de Madrid”, decíamos, o “Mañana iremos a Madrid”. Es como hablábamos entonces de todo lo que no tuviera ubicación en Arturo Soria y aledaños... Es más, hoy día yo sigo diciendo “Voy a Madrid” o “Vengo de Madrid” pues sigo viviendo en esta zona, pero no sabría explicar donde comienza o termina  Madrid en mi subconsciente.

En la otra esquina de Manipa nos encontrábamos con "Villa Verde", que posteriormente, hacía 1923. sería conocido como "Villa Roversi", pues lo compró Eduardo Roversi. Esquina a Manipa con Arturo Soria 37.

Para estos domingueros y también para muchos otros, Ciudad Lineal era un lugar de vacaciones en general, menos para los que nacimos y vivíamos allí por motivos de trabajo. Recuerdo nítidamente a mis abuelos viniendo en fechas señaladas y lo que rezongaba mi abuela por lo de la lejanía. Ellos vivían en  la calle Pelayo, enfrente de lo que hoy es la Sociedad de Autores, y el llegar a Ciudad Lineal suponía un viaje de dos horas al menos para venir y otro tanto para regresar. Ella, mi abuela, siempre decía que tenían que estar prohibidos los tranviarios gordos, pues estos la molestaban un montón cuando pasaban a cobrar los billetes con los tranvías abarrotados de gente y los pobres no tenían más remedio que empujar y restregarse con todo el mundo para pasar de un lado a otro buscando a los usuarios. Esto y las largas esperas para venir y luego para irse la predisponían a estar de un cierto mal humor todo el día.

La familia Pino.

Lo cierto es que te podías tirar casi una hora esperando, tanto en un sentido como en el contrario a la llegada del tranvía.

Villa Rosita (en la foto de arriba), estaba a continuación de La Caprichosa. En esta última se instaló "Telégrafos del Estado" cuando Luis Mahou se la vendió a don Federico Romero Sarachaga.

Había especialistas entre los mayores que sabían casi exactamente cuanto tiempo tardaban en venir, para ello ponían la oreja en las columnas que sostenían el cable eléctrico que alimentaba a los tranvías y por la reverberación decían “ Ya viene por la parada tres”, o “por la cinco”, o “no oigo nada, no ha salido de la uno”. Los más entendidos, echaban pie a tierra y tumbados sobre las vías escuchaban directamente poniendo el oído en el hierro (igualito que los pieles rojas), y podían aseverar que faltaban diez minutos o veinte para que llegara el deseado vehículo.

La finca de don Vicente Salazar estaba contigua a Villa Rosita. Foto: 1977, Espasa.

Mi madre contaba de alguien  (no voy a dar nombres), que para librarse de las visitas inoportunas y cuando se hartaba de estas solía decir “A tal  hora, pasa el ultimo tranvía de hoy...”, con lo cual los visitantes se iban rápidamente. Por cierto, este vecino era algo peculiar, una persona muy viajada y culta, pero un tanto excéntrico. Una vez  jubilado, (de no sé que embajada), le dio por estar cómodo y olvidarse de los trajes de etiqueta y cuellos de pajarita del trabajo, y ya en casa tenía la costumbre de hacerse un agujero en los zapatos para poder sacar sus “juanetes” y “callos” libremente y sin pudor, nunca usaba zapatillas, siempre los zapatos con ventilación. Así es como yo lo recuerdo, no puedo ver su cara, solo sus curiosos zapatos negros...

Fachada de "Villa Luis", una las fincas de la parada 3. Obsérvese los dos niños mirando atentos detrás de la verja. Año 1909. 

Mis recuerdos se centran en la época en que vivíamos en Fernández Caro, entre las paradas tres y cuatro. Mirando las fotos de entonces pienso que llegué a esa casa con seis o siete años, y allí estuve hasta los veinte y tantos. Mi hermana y yo nunca jugamos en la calle, no era necesario ni oportuno, teníamos un gran espacio alrededor de la casa, parte era jardín con flores, y otra parte, huerta y gallinero. Mi padre plantaba un poquito de todo, rabanitos, tomates, calabacines y alcachofas. Todo se regaba con agua del pilón... Así se llamaba el receptáculo donde en verano nos dábamos el baño.

La CMU siempre fomentó la cría de animales y pequeños huertos. En la foto anterior las conejeras que vendía la CMU en 1909.

Las gallinas, siete u ocho, a veces ponían sus huevos donde les salía de los mismos, es decir, en cualquier lugar del jardín. Esto ocurría cuando se escapaban del gallinero y decidían correr mundo, en el camino hacían la puesta escondiendo los huevos en lugares recónditos entre las plantas. El goce que sentíamos cuando descubríamos el nido era infinito, solo comparable con el  placer de coger tomates de las matas o el de meter los dedos en la tierra para tocar los rabanitos y saber sí ya estaban gordos y en ese caso  arrancarlos. Estas cosas no las cambiaria por nada.

La preparación de la paella en la casa de Marisa. Foto: Marisa Pino.

Los domingos, cuando venía la familia a celebrar algún santo o lo que fuera, mi padre hacía paella, en el jardín, en una paellera inmensa... Mi madre hacía de pinche y le traía las cosas desde la cocina. Con tanto ir y venir a veces se olvidaban de algo y cuando estaba terminada la paella aparecía parte del pollo u otras cosas en la cocina y mi padre ponía el grito en el cielo. Recuerdo a los dos contando tantas tazas de arroz, tantas de caldo, y discutiendo por que la una confundía al otro en las cuentas.

Con la mesa ya puesta, a la espera de la paella dominical en "Villa Gloria". Foto: Marisa Pino. Año 1956.

Teníamos un pozo donde guardábamos el vino y la fruta para que estuviera todo muy fresquito. Se bajaba un cubo repleto de estas cosas hasta rozar el agua y cuando lo necesitábamos, se subía a la superficie. Muchas veces, por el bamboleo de la cuerda o por estar el cubo muy lleno, se volcaba este y todos nuestros tesoros, iban al agua. Entonces, con unos ganchos (debían ser especiales para esto) se rastreaba el fondo del pozo y se rescataba el tesoro. O al menos se intentaba.

El Hospital del Aire en plena construcción con la calle Fernández Caro en primer término, a la izquierda en la calle Arturo Soria "Villa Costa 86", en la "zona rebelde". Año 1969.

No teníamos casi trato con los escasos vecinos, cada uno vivía en su casa y punto. Solo hablábamos con los Sagrario, su chalet  estaba (y allí sigue todavía) en la  esquina  de mi calle con Arturo Soria. Eran cuatro hermanos, tres chicos y una chica. Con los chicos fuimos en algún momento al mismo colegio. Los padres eran muy celosos de su intimidad y poco abiertos. La casa, por alguna razón, siempre me pareció algo tenebrosa y de hecho era bastante lóbrega y oscura, al menos esa era mi impresión.

"El Redil", la casa de don Jorge de Oteiza.


"Villa Gloria" vista desde el exterior junto a la de Oteiza.Foto: Marisa Pino.

En el chalet de al lado nuestro, que como nosotros hacia esquina con el Camino de la Cuerda, vivió durante un tiempo un escultor, Jorge de Oteiza. Él era mi amigo. Me fascinaba, charlábamos mucho juntos. Yo era la que le avisaba de las llamadas de teléfono que le hacían a mi casa. Cuando se fue al país vasco dejó en nuestra casa del guarda-gallinero sus esculturas, al cabo de unos meses regresó a por ellas y me regaló dos piezas que conservo con cariño. Muchas de las obras que no se pudo llevar las demolió delante mía, en el jardín de mi casa. Al final de dos días de destrucción aquello quedó reducido a un montón de piedras rotas.

Preciosa postal que nos muestra el otro lado de la calle Arturo Soria. Allí se encontraba la única glorieta de la Ciudad Lineal (glorieta de Pérez Cidón), precisamente la casa grande de la derecha se llamaba "La Glorieta", un chalet te tipo burgués que, como vemos, se mezclaba con las casas de los obreros.

Plano sobre el que se basó la construcción de “La Glorieta. Año 1903. Este hotel junto con el de “María Rosa” (en la calle Manipa), fueron los primeros colegios de la Ciudad Líneal a cargo de la Sociedad de Cultura.

En frente de nuestra casa, estaba un internado femenino de Falange. Allí, a las doce de la mañana, las chicas cantaban el “Caralsol” diariamente, con la mano en alto. Mi hermana y yo solíamos cotillear lo que hacían desde mi jardín, subidas en un banco y hasta nos aprendimos la marcha de tanto oírla.

En "La Glorieta" residió la viuda de Isaac Peral hasta sus últimos días de vida.

Todavía en 1981 la glorieta de Pérez Cidón ofrecía un aspecto rural. Foto: Isabel Gea.

En aquellos tiempos, finales de los cincuenta, Ciudad Lineal estaba bastante deshabitada. Las calles, de tierra, en general eran desmontes. Había poco trasiego de gente y esto propiciaba el que, cuando menos lo esperabas, te encontrabas con un tío al que le gustaba sacar a pasear sus atributos masculinos. Yo he tropezado con bastantes de estos, pero recuerdo especialmente el primero de todos.

La apertura del Hospital del Aire a principios de 1970 supuso un cambio radical para la zona. Además por primera vez se levantaban edificios superiores a las 4 alturas en la Ciudad Lineal.

El Hospital del Aire visto desde la calle Pérez Cidón. Año 1977. Foto: Espasa.

Mi hermana y yo veníamos del colegio, era la hora de comer, ya casi en nuestra casa visualizamos alguien que nos hacía señas y nos señalaba su gabardina entreabierta. Mi hermana (más mayor) me dice que aligere el paso, yo idiota, le miro. Y sin saber por que, me pongo a llorar. Llegamos a casa y mi padre pregunta el por qué de los lloros. Se entera y sale a la calle con su escopeta de caza, encuentra al de la gabardina, nos pregunta “Es este el ca...”. Asentimos, y mi padre le apunta al pecho y le dice “ ....Al cuartel de la Guardia Civil”. Ahora vamos por Arturo Soria dirección a la Cruz de los Caídos, cuatro personas, dos niñas con el uniforme del colegio, un hombre con gabardina y un padre histérico que encañona al de la gabardina. Por el camino, el encañonado ruega a mi padre que le deje ir, que está casado, etc... Mi padre cada vez que el otro habla, le manda callar y le advierte que le puede pegar un tiro. Así llegamos a la calle Alcalá, la gente nos mira y nosotras, estamos muertas de vergüenza. En el cuartel de la Guardia Civil nos preguntan que ha pasado, tenemos que contarlo, más vergüenza de nuevo. Terminado el interrogatorio dejamos allí al de la gabardina. Por la tarde, en el colegio, todo el mundo sabe lo ocurrido, papá se lo contó a la profesora de inglés, y hay un cachondeo infinito de los chicos.


Dos fotos del accidente ocurrido frente al Hospital del Aire el día 21 de febrero de 1972, "pobre nuestro querido tranvía 70". Este accidente fue el último grave habido en los tranvías de Madrid pues poco después fueron suprimidos. Fondo Santos Yubero. ARCM.

Ni que decir tiene que nunca más volví a contar nada cada vez que me ocurrió algo semejante andando por Ciudad Lineal...
-.-.-

Autora: Maria Luisa Pino.
Pies de fotografías de la zona: Ricardo Márquez.

En este blog también colabora: José Manuel Seseña.

21 comentarios :

B.R. ,  26 de marzo de 2014, 8:35  

Hola Mª Luisa,
Por fin la continuación de las paradas de la Ciudad Lineal. Qué interesante tener por vecino y amigo a Jorge de Oteiza, y qué pena que no dejara en tu jardín esas obras sin demoler. ¿Habría alguna de sus cajas metafísicas? Creo que son de finales de los cincuenta.
Me ha hecho mucha gracia también la anécdota del exhibicionista. Cuánto majara había en la posguerra…!
Y me pregunto, la decadencia de la Ciudad Lineal, como tal, como la concibió Arturo Soria, ¿en qué año se puede decir que empezó?
Siento gran nostalgia de ese pasado de nuestra infancia que me has hecho revivir con tu artículo. Gracias.
Un saludo,

Migueli ,  26 de marzo de 2014, 21:57  

Ya lo he leído. ¡Perfecto! Un poco breve. Y lo volveré a leer.
Me preguntaba yo, en que andarías ocupada, que ni dabas señales, ni ponías comentarios.
Del accidente del tranvía, creo que el choque fue con un camión que llevaba vigas de hierro, seguramente para construir algún edificio, el impacto fue tan fuerte que el camión sacó al tranvía de las vías. Tuvieron que llamar a los bomberos de Madrid, para levantarlo y volver a "encarrilarlo". El camión grúa de los bomberos podía ser un Magirus de la casa alemana Deutz.

M.L.Pino ,  26 de marzo de 2014, 22:11  

Aquí estoy contestando a los fieles seguidores. Lo de Oteiza, si que es una pena el destrozo de sus obras, y más si se piensa que dejó de hacer escultura años después. Lo que masacró fue porque no tenía donde "aparcar" tanta obra. Todo era, según mi criterio, cosas rarisimas, las que me regaló, fueron escogidas por mí y son las menos extrañas.
Migueli, ando terminando mi libro sobre cine "Detrás de la claqueta".Por eso no sabeís de mí.
Saludos
Marisa

B.R. ,  26 de marzo de 2014, 23:41  

Hola Marisa,
El titulo es bien original. Ya dirás cuando sale y donde. Hoy mismo he recibido “Canillas” de “La Librería”. Enhorabuena Ricardo.

David Miguel Sánchez Fernández 26 de marzo de 2014, 23:58  

Maravilloso como siempre Ricardo. María Luisa es un cajón de recuerdos que no olvida y que gracias a ti nos llega hasta todos nosotros. Una vez más tengo que agradecerte sinceramente las maravillosas imágenes con las que nos sorprendes semana tras semana y los recuerdos tan entrañables de nuestra amiga María Luisa.

Un abrazo.

Miguel ,  27 de marzo de 2014, 10:04  

Qué delicioso relato. Gracias por compartir tus recuerdos con nosotros... las imágenes son fantásticas. Saludos a todos

Ricardo Márquez 27 de marzo de 2014, 14:14  

Nueva foto añadida: "Villa Gloria" vista desde el exterior junto a la de Oteiza.Foto: Marisa Pino.

Ernesto Fernández (Wiesbaden) ,  27 de marzo de 2014, 22:05  

Hola, Mª Luisa, qué simpático tu artículo. Y luego, las fotos de los hotelitos preciosos con esas tapias, mitad muro, mitad verja... Seguro que si fuera millonario iba a construir en ese estilo. No cabe duda que Don Arturo Soria era un genio.
En uno de los comentarios se pregunta en qué año comenzó la decadencia de la Ciudad Lineal. Bien, yo diría que a la terminación de aquella larguísima posguerra, es decir, en el año 1952, en que creo recordar se suprimieron las cartillas de racionamiento; se inauguró (en parte) la Autopista de Barajas; comenzó la inmigración masiva de los Pueblos a Madrid; entraba la tele, con el aluvión de información de dónde se construyen nuevos barrios (el de la Concepción) y dónde se respira mejor (en esta apartada orilla, en la Ciudad Lineal). Se comienza a comprar aquel pequeño Auto, "el 600", que permitía a la gente cerciorarse de que existía ese vergel llamado Ciudad Lineal, y allí que iban, a barullo, con el cochecito, impacientes por que las constructoras metieran mano a los indefensos hotelitos. La inauguración de la Autopista también contribuyó lo suyo a dar vida (nuevas empresas) y muerte (venta de los bonitos hoteles para poder implantar repelentes "rascacielos" de 7 pisos) de lo que había sido la idea mágica de D. Arturo Soria. Y puestos a fantasear, a lo mejor los pinos de la Ciuli se quedaron algo mustios cuando en ese año los dejé definitivamente. Quién sabe.
Un abrazo.

Ricardo Márquez 28 de marzo de 2014, 17:20  

Sobre la decadencia de la Ciudad Lineal yo creo que se inició con la suspensión de pagos de la CMU en agosto de 1914. Aunque no fue una estocada definitiva si que se vio resentida en lo monetario. La urbanización y la traída de todos los servicios, electricidad y sobre todo el agua, supuso un esfuerzo impresionante que fue la causa principal de su declive. Hacía 1930 se crearon las asociaciones de vecinos pero el impulso no era el mismo que tenía la CMU. A ello hay que unir que los pueblos por los que transcurría (Fuencarral, Chamartín, Canillas, Canillejas y Vicálvaro), nunca dieron el apoyo necesario al proyecto. Con la anexión de los pueblos a Madrid pasó a depender en gran parte del distrito de Chamartín, y entonces si que fue "aquel lugar olvidado". La CMU siguió funcionando pero de un modo simbólico, sin ningún poder efectivo. Los edificios en altura fueron creciendo a lo largo de la Ciudad Lineal y poco a poco fue perdiendo el espíritu que quiso darle Arturo Soria.
Saludos.

M.L.Pino ,  28 de marzo de 2014, 19:03  

La decadencia de la Ciuli...Cada uno tendrá una versión distinta sobre esto. Yo personalmente pienso que fué en los setenta, cuando nosotros nos mudamos a un piso de Arturo Soria. Entonces casi todos los chalets se vendieron para hacer pisos.
Ernesto hablas del año 52, Vale si lo miras en plan poetico, pero la realidad era algo más dura en aquel entonces. Los inviernos durisimos, en casas sin calefacción, la nieve, muchas veces nos dejaba incomunicados. Era en verano cuando la vida se hacía más facil y agradable, pero el resto del año no tanto.Mi madre iba a comprar a Ventas, era todo un viaje y perdías la mañana, eso en los años cincuenta. Más tarde, cuando se civilizó un poquito, hicieron carreteras, el tranvía pasaba más a menudo y los desmontes empezarón a desaparecer, es cuando realmente el v ivir allí era un lujo. De todos modos y a pesar de la altura de los pisos, (en general no más de cuatro),,Arturo Soria sigue siendo un sitio estupendo.
Ernesto debes venir este verano a visitarnos. Los pinos de antes, todavía te esperan, y no están mustios. Entre estos, me puedes incluir. Yo soy un "Pino" de aquella epoca y lo puedo acreditar.
Gracias a todos por la acogida del relato.
Marisa

Anónimo ,  29 de marzo de 2014, 9:05  

Gracias M.Luisa por tu relato,para mí la Ciudad Lineal era algo mio,aunque no viviera allí me encantaba pasear por ella cuando viví en el Parque de S. Juan Bautista.
Aquellos días de lluvia primaveral,en los cuales nadie salia a la calle a no ser que estuviera un poco loca como yo por respirar aire con sabor a pino,que bien olian los pinos y las flores con la lluvia.
Con respecto a los exivicionistas era frecuente encontrar algún tarado,yo lo arreglaba diciendoles que si no tenían otra cosa mejor que se fueran a su casa,se quedaban tan cortados que desaparecian.
El mejor desprecio,no hacer aprecio.
Ricardo,me han encantado las fotos,un saludo de G.M.P.

Anónimo ,  30 de marzo de 2014, 11:02  

Siento mucho la falta de ortografía tan garrafal que he metido,es exhibicionista,en vez de exivicionista que metí,un saludo de G.M.P.

B.R. ,  30 de marzo de 2014, 16:07  

No te preocupes Gloria, se entendía igual. No es esencial la ortografía, pienso yo, lo importante es lo que se transmite y la buena disposición en entender.
Un abrazo,

J. M. ,  30 de marzo de 2014, 19:58  

Coincido con Ricardo, en que la primera decadencia de la Ciudad Lineal se produjo en los años 14 del siglo pasado, total casi ná, que diría un castizo. Fue de tipo financiero, pensar que hasta las bifurcaciones de las vías del tranvía y los cruces eran material de importación, no digamos de las vagonetas, maquinillas, y los coches eléctricos, que había que pagarlos con divisas. Los coches (remolques) de las maquinillas de vapor, se construían, casi todo, en los propios talleres de la CMU.
D. Arturo a pesar de sus años siguió al frente del timón, unos años más, hasta 1920, fecha en la que falleció, y logró enderezar en gran parte, el rumbo de la Compañía con ayuda de su familia.
En los años 20 (del siglo pasado) hubo una segunda etapa de decadencia, esta vez fue de tipo" natural". Y digo natural, porque fue un cambio de tipo demográfico, o generacional si se quiere. La sitúo en este año por ser la fecha de fallecimiento de Arturo Soria, como ya indiqué. Los primeros grandes entusiastas y colaboradores, de la idea de La Ciudad Lineal y de Arturo Soria, habían ido falleciendo. Unos hoteles habían sido vendidos, otros fueron ocupados por los hijos de los primeros propietarios, que ya no tenían el mismo entusiasmo que sus padres que fueron cofundadores, y otros puestos en alquiler. Quedaban algunos de los vecinos pioneros pero ya estaban entrados en años y prácticamente no iban a la Ciudad Lineal.
La tercera etapa de decadencia, es consecuencia de la Guerra Civil, la mayor parte de los hoteles que eran ocupados como segunda residencia sus dueños, en fines de semana y temporadas estivales, fueron abandonados por sus propietarios; muchos fueron confiscados y ocupados por organizaciones políticas y sindicales. Al término de la contienda, la Ciudad Lineal estaba muy deteriorada, tanto las casas como los servicios, y tuvo que transcurrir más de una década para que fuera recobrando su actividad, pero ya nunca fue lo mismo.

B.R. ,  30 de marzo de 2014, 23:43  

No me explico que en 20 años –la inauguración de las obras fue el 1894- pudiese decaer una obra de la envergadura de la Ciudad Lineal. Comprendo que a partir de la guerra se deteriorase como explica J.M. pero antes…realmente es evidente que la dejaron caer. No logro entender cómo fue que si los pueblos por los que pasaba se desentendieron del proyecto, como dice Ricardo, no encontrase el apoyo de más altas instancias. En fin, gracias a todos los que habéis contestado a mi pregunta.
Un saludo,

Ricardo Márquez 31 de marzo de 2014, 0:13  

Estoy de acuerdo con todo lo que dice J.M. (bienvenido por cierto), sin embargo sigo con la idea que tras la suspensión de pago de 1914 nunca se llegó a recuperar. De hecho para saldar la deuda se iniciaron las permutas de terrenos por las acciones u obligaciones, pero esto no suponía "caja" para la CMU.

Respecto a la importación, pues de acuerdo contigo J.M., sin embargo más duro fue para la CMU la negativa de otras compañías de tranvías que no permitieron dejar transitar a los tranvías de la CMU por sus líneas (tanto desde Cuatro Caminos, o desde Ventas, en ambos casos apenas 1 kilómetro para tener mejor conexión). Y no hablemos del primer proyecto de Metropolitano que le fue negado durante cerca de 16 años a la CMU, sin ningún motivo aparente viendo el posterior Metro que se construyó en Madrid.

Algún día podemos ver en detalle la entrevista que se hizo a Arturo Soria hijo en los años sesenta, pues son muy curiosos todos los datos aportados.

B.R.: la suspensión fue debida a la traída de aguas desde el Jarama, la CMU no pudo hacer frente a los pagos del crédito que tuvo que pedir. Por eso insistía en que la urbanización, pero sobre todo el agua, fue la puntilla para la CMU. A nivel particular creo que si que hubo mucho ocultismo por parte de la CMU en el tratamiento de la suspensión de pagos, por ejemplo: se negaron datos a pequeños accionistas, o nunca se llegó a reconocer que la causa principal fue la traída de aguas del Jarama. Además de otras pequeñas cosas que no se difundían (solo se decían los triunfos), cuando se vendió la compañía de electricidad se hizo sin ninguna información a los accionistas de la CMU.

Y si, parece mentira que la gran idea de Arturo Soria se viera reflejada en muchos países del mundo, y en su ubicación original fuera olvidada, una pena.

A pesar de todo creo que cada uno tenemos una idea de cuando decayó, posiblemente asociada a nuestra niñez, cuando aquellos árboles, aquellos aromas, aquel tranvía, nos dejó de parecer lo mejor del mundo o simplemente que ya no era lo mismo.

Saludos.

Francisco F. Agudo ,  1 de abril de 2014, 20:04  

No se como lo haces M.L.Pino, pero al leerte dejas a uno prendado de tu prosa facil, sencilla con su pizca de humor e ironia que ilustra y engancha. Abundando en lo escrito por Migueli, creo que te podias haber extendido con algún relato mas. No importa, me desquitaré con la lectura de tu próximo libro, para lo cual me acabo de apuntar en la lista de espera.

Ricardo, fantástico, ¿de donde diablos sacas tanta informacíon documental?. Las fotos de los chalets, y el quehacer de sus moradores, reflejan el espíritu que D. Arturo Soria soñó diseñó, y construyó en su querida Ciudad Lineal.

Respetando todas las opiniones vertidadas sobre la decadencia de la C.L.,voy a exponer la mía. El primer golpe certero del cual no pudo recuperarse ya, lo recibió del Gobierno de la Nación al redactar en 1963 el Plan General de Ordenacíon Urbana de Madrid, donde se modifican o desaparecen de un plumazo, los diez puntos en que se basaba D, Arturo Soria para la construcción de la C.L.. Aun así, en este Plan General, se podia haber salvado algo pues se contemplaba la C.L. como zona de edificación aislada unifamiliar y con alturas de dos a tres plantas.
La puntilla final se produjo cuando El Area Metropolitana aprueba en 1972 una Modificación Parcial a dicho Plan General de 1963. Los principales cambios son:

- La edificacion unifamiliar pasa a edificación abierta.
- La altura de dos o tres plantas pasa a 8 plantas.
- La densidad de 30 viviendad por Ha. pasa a 60 viviendas Ha.
- El volumen edificable se incrementa un 70% respecto al Plan General.

Ante tal felonia las inmobiliarias y constructoras, se lanzaron como buitres a la caza y derribo de cualquier chalet.

M.L.Pino ,  2 de abril de 2014, 21:53  

Hola Francisco; Gracias por lo de q. te gusta lo q. he escrito.Estos mensajitos me encantan y me pre-disponen a pensar q. igual, mi libro, tiene aceptación ( aunque sea sobre cine). Como dices q. te has puesto en lista de espera, le pediré a Ricardo q. lo avise en el blog cuando lo tenga editado.
Ya veo q. estás al tanto de los devenires de la Ciuli, ¿Eres de por aquí?.
Espero q. sigas entrando en el blog y q. nos aportes tu conocimiento sobre nuestro barrio.
Saludos de un pino de la Ciuli.
Marisa

Ricardo Márquez 24 de octubre de 2014, 17:46  

Nueva foto añadida con más indicaciones de las villas de la Parada 3 y alguna puntualización más hechas por José Luis Muñoz.

Pedro Gómez ,  8 de octubre de 2015, 18:43  

Quiero hacer esta intervención para obtener una respuesta al respecto, se iniciaron esta serie de capítulos dedicados a las paradas de la Ciudad Lineal, con la finalidad de hacer coincidir de la parada 1 hasta la parada 7, que fué el inicio de otra serie, con el fin de recordar este tramo del tranvía de la Ciudad Lineal.

He observado que el primer artículo se publicó en mayo del 2013, el segundo en enero del 2014, 8 meses despues, el tercero en marzo del 2014, 2 meses despues, desde entonces han pasado 19 meses sin ninguna publicación, y mi pregunta es.

El no continuar publicando es por desgana ?, es por falta de texto ?, es por falta de interes ?, que impide que se reinicien de nuevo, pues me gustaría ver terminado este trabajo.

Pedro.

Ricardo Márquez 8 de octubre de 2015, 19:27  

Seguiremos Pedro y completaremos el recorrido, pero ahora ando liado con otras cosas y no tengo tiempo de ponerme a recopilar los datos. Pero insisto en que lo haremos.
Saludos

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