Kioscos de la Ciudad Lineal

viernes, 10 de octubre de 2008

En el proyecto de la Ciudad Lineal de D. Arturo Soria se contemplaba la construcción de kioscos. En la conferencia dada por D. Hilarión González del Castillo, bajo el título “Ciudades jardines y ciudades lineales”, en el Ateneo de Madrid el día 20 de Junio de 1913, se decía así::

Cada 300 metros en calle principal esquina a calle transversal, habrá kioscos de dos pisos y sótano, destinados a diferenciar servicios urbanos de uso público, pues serán a la vez kioscos higiénicos –retretes y lavabos públicos-, puestos de policía y vigilancia, locutorio de teléfonos de que pueda hacer uso el público pagando una cuota ínfima por cada servicio, caseta de espera y estaciones para viajeros del tranvía. Servirán también para avisos en caso de incendio o de accidentes y desgracias, asistencia a enfermos en los primeros momentos, etc.


Los kioscos estaban situados a lo largo de la calle principal, calle Arturo Soria. Hubo tres kioscos de vigilancia y teléfono:

-El “Árabe”, obra del arquitecto Manuel Ortiz de Villajos, en el Km. 1,56. Emplazamiento Arturo Soria en la confluencia de las calles Rodríguez Illanes y Julia Balenchana.

-El llamado “Fortín”, entre las manzanas 89 y 90, obra del arquitecto Ramón Lucini, inaugurado en Diciembre de 1.900 con motivo de la Fiesta del Árbol. Emplazamiento Arturo Soria cerca de la confluencia de las calles Emilio Vargas y Gregorio Benítez hacia el lado de General Topete (hoy Calidón) y Hernández Rubín.

-Manzana 98. Emplazamiento Arturo Soria con Vizconde de los Asilos.

El Fortín sería derribado con motivo de las obras del teatro y sustituido a principios de 1.903 por el “Kiosco Grande” o “Kiosco Principal” con restaurante, bar y economato.

Detalle del kiosko el Fortín.

El 4 de Diciembre de 1.927 el “Kiosco Árabe” comenzó a utilizarse como sala de espera del tranvía hasta que en 1.929 ésta se permuta por otra instalada en Arturo Soria entre las calles de Cuesta del Sagrado Corazón y Triviño (hoy Añastro).

El kiosco principal de la Ciudad Lineal en 1909.
Queremos reseñar que a pesar de todo nuestro esfuerzo para aclarar la autoría de los kioscos, seguimos teniendo datos contradictorios según las fuentes utilizadas (ver las fuentes al pie del artículo), por lo que cualquier dato que nos aporten será bienvenido.

En las salas de espera de los tranvías de la C.M.U. podían leerse una serie de avisos útiles para los viajeros.

PARA CONSERVAR LA VIDA PROPIA Y AJENA
Subir al coche cuando está en movimiento, sin saber hacerlo, es peligroso. El peligro es menor subiendo por la plataforma mas distante del conductor, porque en caso de caer no pasan las ruedas por encima el cuerpo. Con una multa de 22 pesetas se pena esta costumbre peligrosa en Bruselas para evitar desgracias allí frecuentes por este motivo.

Asomar fuera de la ventanilla parte del cuerpo te puede costar la vida al chocar con un árbol o con otro vehículo parado o en movimiento, o con un cable eléctrico.

Bajar del coche estando en movimiento sin saber hacerlo es una barbaridad. Al venir del pueblo lo primero que se debe aprender es a bajar del tranvía mirando al conductor. Lo mejor es no bajar hasta que el coche esté parado.

Prohibido hablar con el conductor, por si éste se distrae puede atropellar a los transeúntes. La conversación con la novia o con los compañeros es la mas peligrosa porque es la que mas puede apartar la vista y la imaginación del conductor del cumplimiento de su penoso deber. Es un deber de humanidad y de conciencia para todo viajero culto, el contribuir discretamente a que tales faltas, al parecer insignificantes, no se cometan.

No escupir, porque esta fea costumbre contribuye a propagar la tisis, los esputos de los tísicos cuando se secan y se mezclan al polvo de las calles penetran en los pulmones de las personas sanas y allí el microbio de la tisis las convierte en tísicas.

Cuando la necesidad obligase a escupir, hágase en medio de la calle, a ser posible cerca de los absorbederos de las alcantarillas y mejor que nada en las escupideras que debe haber en las vías públicas de las poblaciones civilizadas.

No tocar el timbre para que el coche pare o ande, sino cuando estemos seguros de que con ello no peligra la vida de otro viajero que pretenda subir o bajar. Por regla general, con algunas excepciones, el viajero debe rogar al cobrador que ordene la parada del coche.

PARA CONSERVAR EL DINERO Y EL RELOJ

¡Cuidado con los rateros! Especialmente al subir o bajar del coche y en los encontronazos con otros viajeros, al parar o arrancar el coche. La cartera debe ir en el bolsillo interior del chaleco con el correspondiente botón puesto.

No es prudente llevar cadena con el reloj. Lo mejor es llevarlo en el bolsillo del pantalón.

Si sientes un pisotón llévate la mano izquierda a la parte dolorida que es el reloj y la derecha al sujeto del pisotón o su acompañante, porque los rateros son casi siempre dos.

¡Ojo a la vuelta de la peseta o del duro que dió en pago del billete por si acaso al cobrador se le olvida darla!

PARA CONSERVAR LA BUENA EDUCACIÓN INDIVIDUAL

No hacer, no decir y no pensar nada desagradable a los demás, y por consiguiente:
-No fumar, sobre todo en obsequio a las señoras, a los niños y a los enfermos.
-No cantar, gritar o alborotar.
-No molestar a los demás viajeros con actos, palabras, bultos que se llevan o perros que no obedezcan.
-No marcharse sin pagar cuando el cobrador no exige el pago por olvido, distracción o falta de capacidad.

PARA PERFECCIONAR LA BUENA EDUCACIÓN SOCIAL

Hacer y decir con discreción todo lo que sea justo aunque para alguien sea desagradable y por lo tanto:
-En caso de accidente o disputa entregar al cobrador o enviar a la dirección de la empresa una tarjeta con su opinión. La empresa en justa correspondencia procurará causar las menores molestias posibles al viajero y corresponder a este favor con otro adecuado a la persona o a las circunstancias.
-Auxiliar a los empleados de la empresa cuando sea razonable hacerlo en las cuestiones que promuevan los viajeros borrachos, desequilibrados o impertinentes.
-Auxiliar a la empresa en su lucha constante en pro e los empleados buenos y en contra de los empleados y obreros malos.
-Tener en cuenta que los intereses de la empresa son los del viajero mismo que a ellos coopera y que cualquier perjuicio que sufra la empresa directa o indirectamente lo paga el viajero, del mismo modo que cualquier beneficio que a la empresa se haga, directa o indirectamente lo disfrutan los viajeros.


Hasta aquí todos estos avisos que son ingenuos, paternalistas y carentes algunos de ellos de actualidad, aún en los últimos tiempos del tranvía. Vienen luego otros de marcado carácter propagandista:

No confundir nuestra empresa española fundada por madrileños muy amantes de Madrid, con las empresas extranjeras que no pueden tener el verdadero cariño que nosotros tenemos a la Nación en general y a Madrid en particular, cuando dirigimos censuras justas o injustas a los tranvías. Las empresas de tranvías son objeto por parte de la prensa de constantes censuras, injustas muchas veces.

Si los tranvías eléctricos no se defienden, los de la Ciudad Lineal no pueden permanecer indiferentes ante los ataques que a todos se dirigen sin distinción y se defienden como pueden, laborando en la opinión pública y rogando a los viajeros y a los periodistas que distingan entre unos y otros tranvías.


Por último con letras muy grandes aparecía en diversos lugares de la red de tranvías con la siguiente indicación:

¡CUIDADO! con sacar brazos, cabeza o cuerpo fuera del plano del coche por
CHOQUE CON LOS ÁRBOLES, ESPECIALMENTE EN LA CARRETERA DE ARAGÓN


Hemos encontrado un artículo en la revista La Construcción Moderna, fechado en 1903, en el que se decía que emplearon las vías utilizadas del tranvía, que cambiaban por las nuevas, como encofrado en el kiosco principal. Estas viejas vías se utilizaban así:

Está constituida esta azotea, que mide 70 metro cuadrados, por un forjado de cemento armado con metal Deployé que descansa sobre carriles unidos por doble bovedilla tabicada de rasilla, que ha substituido a la cimbra y constituye hoy el cielo raso.

 Tengamos en cuenta que la azotea del kiosco principal era para el público, e incluso se hacían bailes sobre la ella. En dicho artículo se explica muy técnicamente todos los métodos que emplearon en la medición de la resistencia, así como los materiales para evitar filtraciones de agua. Esto nos da una idea de lo novedoso y premonitorio que fue la compañía de D. Arturo Soria, la C.M.U.

Vista aérea de los Estudios CEA de 1935. En la parte central abajo se ve el kiosko principal.
A la izquierda se aprecia la máquina voladora del Parque de Diversiones.

Fuente: Revista Arte y Cinematografía - Filmoteca de Cataluña

Recuerdo que había otros kioscos a finales de los sesenta en la parte central de la calle Arturo Soria, debajo de los altos pinos. No sé si estos eran los mismos que nos ocupan, o si estaban hechos sobre los antiguos, o si eran totalmente nuevo. Había uno muy grande, en el cruce de Arturo Soria con López de Hoyos (frente al bar Jacinto). Desde luego no era un kiosco con azotea, tenia un tejado normal, y en esos años ya era un bar merendero normal. Estaba pintado de verde caqui y en él se servían: gallinejas, entresijos, zarajos...... Recuerdo con toda nitidez el olor de estas viandas cuando uno se acercaba por allí, y el acontecimiento que suponía para las familias de la vecindad cuando iban a cenar en las noches de verano a este kiosco.

Estos kioscos, aunque ya no eran operativos, se mantuvieron hasta 1972 (Fuente: Tilde y Paco), año en que se retiro el tranvía e hicieron la reforma de la calle Arturo Soria, dándola el aspecto actual, en que los automóviles tienen 2 carriles como mínimo en cada sentido.

Foto del kiosco principal en 1970. Se observa la falta total de mantenimiento, cuando a cualquiera se le ocurriría mil usos para ellos, además de haber podido preservar unas curiosas construcciones.


Autor y composición: Ricardo Márquez.
Autor texto sobre del tranvía: José Manuel Seseña Molina, basado en el archivo de D. Carlos López Bustos.
Información gráfica y documentación: Angel Caldito.

Fuentes:
La Ciudad Lineal de Madrid, de D. José Ramón Alonso Pereira, ISBN: 84-922594-2-6
La Ciudad Lineal de Arturo Soria, de D. Miguel Angel Maure Rubio, ISBN: 84-7740-048-2

8 comentarios :

El ángel de Olavide 10 de octubre de 2008, 13:40  

Estos trabajos que estaís dando a conocer sobre la Ciudad Lineal son fántsticos. Son como una operación rescate de la memoria. No queda claro si siguen en pie o si se destruyeron en alguno de los frenesís urbanos que la zona ha padecido en los últimos treinta años. Tengo una ligera idea de haber conocido uno de ellos, el que titulais como principal en la última foto. No se si es un desvarío de mi memoria infantil o un cruce de recuerdos.
En cuanto a las ordenanzas y las instrucciones son u testimonio de otras épocas que pueden sonar paternalistas pero a veces dan mas pistas de como eran las cosas antiguamente que los libros de historia.
Un saludo y felicidades

Ricardo Márquez 10 de octubre de 2008, 20:02  

Efectivamente Angel, fueron sometidos a la piqueta, como tantas otras cosas.

He ampliado la entrada, con una foto muy especial del kiosco principal, que quizá sea el que tu recuerdes.

Ricardo Márquez 10 de octubre de 2008, 20:03  

Hemos encontrado un artículo en la revista La Construcción Moderna, fechado en 1903, en.....

Raul Cabrera ,  16 de octubre de 2008, 13:29  

Los "avisos útiles para los viajeros" son buenísimos. El documento me parece extraordinario. Tiene un estilo brillante, y un contenido tiernísimo.

Ricardo Márquez 27 de octubre de 2008, 16:03  

Estos kioscos, aunque ya no eran operativos, se mantuvieron hasta 1972 (Fuente: Tilde y Paco)....

Ricardo Márquez 21 de diciembre de 2008, 20:41  

Foto del kiosco principal en 1970. Se observa la falta total de mantenimiento, cuando a cualquiera se le ocurriría mil usos para ellos, además de preservar unas curiosas construcciones.

César B.R. ,  17 de noviembre de 2014, 20:04  

Hola Ricardo,
Esos kioscos que dices recordar que estaban ahí a finales de los sesenta, también lo estaban a finales de los cuarenta. Recuerdo perfectamente el vermut de los domingos en uno que estaba en Arturo Soria en el tramo de la parada uno, aproximadamente entre la Iglesia de la Concepción y Vizconde de los Asilos. Estaba pintado de color verde y tenia terraza exterior.
Y a propósito de los “avisos útiles para los viajeros” he recordado unas placas metálicas fijadas en las paredes interiores de los tranvías donde se leía “prohibida la blasfemia y la palabra soez”.
Y otra curiosidad: Un letrero que ponía “Cuidado con los rateros”, colgado en la pared de una capilla lateral derecha de la Iglesia de San Manuel y San Benito, no pudo impedir que desapareciera el bolso de una señora invitada a mi primera comunión, el 13 de junio de 1951.
Es estupendo el artículo, bueno como todos, pero éste no lo había leído todavia.
Un saludo,

Ricardo Márquez 17 de noviembre de 2014, 20:30  

Muchas gracias César por tus palabras. Sobre los kioscos de bebidas hablamos también en todas las paradas de la Ciudad Lineal. Creo que de los antiguos kioscos los únicos que eran bares eran El Principal y el de El Ruedo, el resto fueron posteriores.
Un saludo

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