miércoles, 10 de junio de 2009

Canillas y Hortaleza – Las Quintas de Recreo – Quinta parte.

Plano de situación de las quintas en del año 1955 al 2006.

Este artículo ha sido revisado con nuevas investigaciones.
Finca del Quinto

Entre 1827 y 1828 la habitó el doctor Rivas (según otras fuentes Rius o Rives), un famoso cirujano, miembro del Colegio de Médicos y cirujano de la Casa Real. Este tenía tres hijas llamadas Laura, Silvia y Rosaura, nombres figurados que no eran los de su bautismo. A la finca acudían personajes tan variopintos como Bretón de los Herreros, Ventura Vega y Larra a cortejar a las hijas y que eran sus musas. Ellas eran duchas en poesía y música.

En 1836 mataron al general Quesada en la Finca del Quinto. Este general intentó dar un golpe de estado contra el gobierno liberal. Posteriormente, y hasta el año 1844, se haría un juicio a varios vecinos de Hortaleza (mencionado en los periódicos de la época). Javier de Quinto, Conde de Quinto, fue Alcalde de Madrid, Director de Correos, Senador y diputado entre otros muchos importes cargos. Sin embargo, no podemos asegurar que la quinta fuera propiedad de Javier de Quinto pues no hemos encontrado ningún documento que así lo confirme, pero en buen lógica pensamos que sí debía de ser de él pues dio nombre a la finca y al arroyo (antes llamado de las Huertas).

Hacía 1850 la finca la debió de alquilar María Pereira de Buschental (Buchental, según otros escritos). Era brasileña y se casó muy joven con un rico banquero uruguayo. De inmediato vino a Madrid y se estableció en la corte. Dicen que era una mujer muy bella, casi deslumbrante, inquieta, vivaz y de una memoria prodigiosa. Organizaba reuniones políticas, tenía una ganadería de toros y participaba en muchos actos benéficos. Eran renombradas las fiestas que organizaba en El Quinto (empezaban por la tarde y acaban a la mañana siguiente), donde acudían desde Esparteros hasta Prim, jefes de gobierno, embajadores de las mayores potencias, Zorrilla, Echegaray, Castelar, Narváez, e incluso se comentaba que era muy amiga de Isabel II.

En abril de 1866 la finca ya era de los duques de Híjar, ya que en esta fecha aparece la noticia de la inauguración del teatro (o teatrillo) en El Quinto. A él acudía toda la nobleza y en muchas ocasiones los reyes. Rivalizaba con el teatro de Eugenia de Montijo en su quinta de Carabanchel. Pasaron las más importantes compañías teatrales con las mejores obras de aquel momento. Después daban la cena a sus invitados en los salones. En mayo de 1879 la Princesa de Asturias, doña Isabel, visitó la finca tras la inauguración de la iglesia de San Matías de Hortaleza.

Curiosamente, María de Buschental aparece en muchas noticias junto a los duques de Híjar, por ejemplo, en adquisición de los palcos del Teatro Real, rivalizando siempre por estar junto a la familia Real.

En 1890 la finca es embargada a Fernando Rodriguez Pridall por una deuda, quien fue Registrador de la Propiedad de Madrid, y compró varías fincas en Hortaleza y Canillas

El día 13 de julio de 1903 tuvo lugar un duelo entre el escrito Blasco Ibáñez y el diputado republicano Rodrigo Soriano. Aunque parece leyendo el relato que se trato más de una pantomima que de un duelo. La finca es mencionada en El Heraldo de Madrid del día 14, sin mencionar el propietario. En otras noticias habla de un joven político amigo como propietario. El juicio por el duelo, ya eran ilegales los duelos en aquel año, fue llevado por el juzgado de Navalcarnero.

En Junio de 1906 se habla de la magnífica finca que tenían los duques de Casa Valencia. Puede ser que el joven político del que hablaban en las noticias de 1903 fuera Juan Alcalá Galiano, hijo de los duques de Valencia. En 1912 se comenta las funciones que se daban en el teatro, haciendo la nobleza de actores y con la presencia de los reyes.


Hasta 1922 la finca perteneció a los duques de Valencia, y en 1923 paso a ser el Colegio de Huérfanos de Telégrafos.

En un relato de 1927 se habla de la ermita del Cristo que sobresalía en el paisaje y estaba en una finca junto al camino de Canillas, en donde estaba El Quinto. Se dice que servía de refugio para las inclemencias del tiempo, debía de tener una especie de chamizo.

Durante la guerra civil estableció su sede una de la checas. Después paso a ser la Academia de la Policía Armada.


La Moraleja
Esta finca era propiedad de los Duques de Béjar. En el catastro del Marqués de la Ensenada, fechado en abril de 1751, figura con los siguientes datos: “... que se compone de encinas, álamos negros, jara y algo de retama, y dentro del mismo hay un Palacio crecido (muy grande), inmediata de una huerta cercada con dos norias, y produce hortaliza, algunos árboles frutales y moreras ".

Además en otros puntos del catastro se dice que tenían 30 colmenas y que vendían también leña. Sus dimensiones eran de una legua de ancho por cuatro de largo, siendo con mucho la propiedad más grande de aquel entonces. [Rae: Legua: Medida itineraria, variable según los países o regiones, definida por el camino que regularmente se anda en una hora, y que en el antiguo sistema español equivale a 5572,7 m.]

La Moraleja se conserva hoy en día, y como ayer, sigue siendo eminentemente residencial y está bastante al margen de los municipios a que pertenece (actualmente Alcobendas).

Finca del Águila
Fue el notario don Luis Blent quien en 1783 compró a más de cinco terratenientes de Madrid sus fincas. Este vendió a Don Bernardino del Águila y Ulloa toda su propiedad en 1791. Desconocemos cual era su situación.

El Olivar de la Hinojosa
Propiedad de los marqueses de Bedmar, de Jaén. Estos poseían numerosas fincas en Hortaleza, Canillas y Canillejas (Quinta de la Piovera y de la Encinilla). Está situado en el limite oriental de Canillas, a caballo entre Barajas y Hortaleza, en el actual Parque Juan Carlos I. El deseo de los marqueses de Bedmar fue hacer un olivar completamente circular.

Los Paules
Está situado junto a la iglesia de San Matías, en la intersección de las calles del Mar de Bering y Mar Adriático.

Conocida en 1849 como la Quinta del Conde de Torrepilares, quien la compró en ese año.

En 1897 la orden francesa Padres Prefectos Paúles, compra la quinta que está junto a la iglesia de San Matías. El actual edificio fue construido en 1934 y siempre ha sido dedicado a la enseñanza. La influencia de los Padres Paúles fue notable en la zona desde entonces. Regentaron la iglesia de San Matías, la del Barrio de San Lorenzo, un colegio externo, un centro para la tercera edad y otro para jóvenes. Desde el 2004 es propiedad de asociación católica Lumen Dei.


La finca vio reducida sus dimensiones en los ochenta por la construcción y reordenación de la Gran Vía de Hortaleza.

Quinta de Santa Sofía
Estaba en el camino a Fuencarral, en la actual avenida de San Luis, en lo que es hoy el barrio de San Miguel. Se conservó parte de la finca hasta finales de los años sesenta, aunque en los planos de principios de esta década aparecía como en ruinas con tan solo dos palomares en uso.

Quinta de Santa Victoria
Finca que todavía se conserva hoy en día. Esta situada al oeste de Hortaleza, entre la M40, la M11 y la calle Gregorio Sánchez Herráez (camino de las Cárcavas). También fue conocida por Casa de Mena o Finca de los Almendros y fue famosa por las reuniones de José Ortega y Gasset, Carlos Arniches y el Doctor Manzaneque. Para saber algo más de la finca cuando perteneció a Carlos Arniches puede visitar historias de Hortaleza.

Hasta principio de los años noventa estaba ocupada por una orden religiosa de monjas, y en la actualidad desconocemos el uso que tiene.

Finca de los Conde de Canillas
Estaba situada junto al pueblo y se forjó en la última década del siglo XVII por el Conde de Canillas. Lo formaban una casa palacio, bodega, corrales, granero y un gran jardín. La familia Cavero la compró en el siglo XIX. Fue entrando en el abandono hasta que en los años ochenta se construyó una urbanización en ella.

Quinta de Quintana – El Alejar de Calero
José de la Quintana compró en 1854 unos terrenos procedentes de la desamortización al clero, junto a la carretera de Aragón, entre los barrios de Vistalegre y la Concepción. Eran 62 hectáreas dedicadas en su mayor parte a la explotación agrícola ganadera. Contaba con caserón para el propietario y mayoral, huerta con noria, corrales, casas para los labradores,.....



Figura en la guía de Madrid de 1865, con el nombre del Alejar de Calero y como una de las grandes fincas de Canillas. Curiosamente aparece la finca en una certificación de un perito del Estado a nombre del Conde de Atarés en 1887, donde se incluye el siguiente plano.



En este plano siguen apareciendo los herederos de don José Quintana en las fincas limítrofes, por lo que pensamos que el Conde de Atarés se las debió de comprar.

La quinta desapareció del mapa en 1946 para levantar el actual barrio de Quintana.

Finca del Marqués de Belzunce
Para finalizar mencionaremos la finca del Marqués de Belzunce, sita en el termino de Hortaleza, estaba vallada, tenía fuente y árboles frutales jóvenes (datos: Catastro del Marques de la Ensenada).

Autor: Ricardo Márquez.
En este blog también colaboran: Angel Caldito y José Manuel Seseña.

Fuente:
- Hortaleza, pasado y presente de un Distrito. Ayuntamiento de Madrid.
- Biblioteca Nacional de España. Enciclopedia de Madrid Espasa Calpe. Año 1979.
- Bibliotecas de la Comunidad de Madrid.


Artículo anterior, cuarta parte.

domingo, 7 de junio de 2009

El salón del tranvía de Carlos III – Anecdotario tranviario.


El Palacio Real de Madrid es la sede oficial del Jefe del Estado Su Majestad D. Juan Carlos I que lo utiliza únicamente para ceremonias protocolarias pues no reside en él.

El conjunto palaciego es una monumental joya arquitectónica que alberga en su interior un valioso contenido en sus salas y salones, con pinturas, decorados, armas, jardines, etc., que son un reflejo de su importancia en la historia de España de la que ha sido testigo de acontecimientos de primera magnitud.

 Foto aérea de los años ochenta del Palacio Real. Fuente: Urbanity.es.


Con ser mucho lo que se puede resaltar del Palacio, hay una estancia en la que nos vamos a centrar en base al curioso nombre que tiene “Salón del Tranvía de Carlos III” siguiendo con el tema “Anecdotario tranviario” del que en esta ocasión los tranvías son protagonistas muy indirectos. Cualquier visitante medianamente perspicaz le habrá llamado la atención tan pomposo nombre cuando Carlos III y el tranvía no son coetáneos pues el rey falleció el 14 de Diciembre de 1.788 y el nuevo medio de transporte empezó a circular por las calles de Madrid el 31 de Mayo de 1.871, siendo además el primero en hacerlo en España.

Salón del tranvía de Carlos III – Fuente: http://www.pbase.com

Vamos a tratar, por tanto, de explicar el por qué del “Tranvía”. Los aposentos de Carlos III se hallaban en la planta principal del ángulo suroeste del edificio, y dentro de ellos estaba el Salón del Tranvía de Carlos III que en tiempos de este rey era Oratorio. La estancia es alargada, estrecha y totalmente interior, y se encuentra flanqueada por tres Gabinetes de Despacho de Maderas de Indias que miran a Poniente y por la Cámara, Pieza de vestir o de Parada que mira a Mediodía, su dormitorio oficial.


Con la restauración en 1.875 de la monarquía borbónica en la persona de Alfonso XII se empezaron a acometer una serie de obras en el Palacio bajo la dirección del Arquitecto D. José Segundo Lerma que consistieron en reformar diversas estancias palaciegas entre las que se encontraba el Oratorio de Carlos III que fue trasformado en un saloncito y al que a partir de entonces se le dio la denominación de Salón del Tranvía de Carlos III pues en esa época empezaba a desarrollarse el transporte urbano tranviario, aún con tracción de sangre, y la palabra “tranvía” estaba en boga. Las reformas realizadas en este periodo concluyeron en 1.885, año de la muerte del Monarca.


El 3 de Junio de 1.931, con otro régimen, el Palacio fue declarado Monumento Histórico Artístico junto con sus jardines y dependencias, las bajadas al Parque, las grutas y la Plaza de Armas.

Con el nombre Salón del Tranvía existe una segunda estancia en el Palacio Real de Madrid situada en la zona no visitable, y otra en el Palacio de Riofrío en la provincia de Segovia.

Autor: José Manuel Seseña
En el blog colaboran también Ángel Caldito y Ricardo Márquez

Bibliografía:
La Arquitectura de los Sitios Reales. Catálogo histórico de los Palacios, Jardines y Patronatos Reales del Patrimonio Nacional.

miércoles, 3 de junio de 2009

Catálogo del cine español. Films de ficción: 1931-1940.


Juan B. Heinink, natural de Bilbao, a partir de 1985 ha publicado diversos libros y artículos sobre Historia del Cine.

Entre algunos de los libros se pueden mencionar: Cita en Hollywood: Antología de las películas norteamericanas habladas en español y el de reciente publicación Catálogo del cine español. Films de ficción: 1931-1940.

Esta es la pequeña entrevista que amablemente nos ha concedido:

- ¿Cómo llega a tus manos el proyecto de hacer el Catálogo 1931-40?
- En buen número de países europeos y americanos se habían confeccionado o se preparaban catálogos de su respectiva producción cinematográfica. A comienzos de los '90 no se había hecho nada de esto en España y un grupo de profesores universitarios propusieron al Ministerio de Educación ocuparse en llevarlo a cabo. Se repartieron entre ellos volúmenes correspondientes a cada década, excepto los años '30 (1931-1940) que no los quería nadie. Yo había publicado recientemente CITA EN HOLLYWOOD (1991) y pedí que me dejaran investigar este período. Comencé con mucho ímpetu, pero luego me quedé colgado. Es un trabajo muy duro.

- ¿Cómo afrontas el trabajo de investigación?
- Normalmente, casi nadie se propone investigar la historia del cine aplicando la metodología que todo historiador de carrera y con sentido común debe utilizar para documentar cualquier hecho histórico. Así salen libros y libros de historiografía que no son más que una acumulación de cotilleos y de datos que se copian unos a otros sin detenerse a confirmarlos. Para mí, nada existe, ningún dato es correcto si no hay o no quedan pruebas que lo confirmen. El catálogo de los años '30 parte de cero, sólo está basado en documentos originales. Nada de lo que añaden otros autores sin aportar pruebas ha entrado en el catálogo, y si algo se ha incorporado ha sido en notas y comentarios adicionales. Parece mentira que teniendo una antigüedad de poco más de un siglo, haya que investigar el cine con la mentalidad de un arqueólogo. Pero, en la práctica es así. Los testimonios orales de supervivientes no sirven para nada: son pura ensoñación. Hay que aplicar criterios de C.S.I.: huellas y ADN e informática, pero esto con mucha precaución.

- ¿Qué esperas del Catálogo 1931-40?
- Espero que sirva para hacer limpieza de cuantos bulos y disparates se han venido publicando sobre esta década, que son muchísimos. Hay muchas lagunas y confío que en un futuro se vayan cubriendo, pero aportando pruebas. También espero que sirva para que salga a la luz más documentación y, sobre todo, copias de las películas perdidas.

Apéndice biográfico. Juan B. Heinink, natural de Bilbao, comienza a escribir artículos y críticas de cine a finales de los años sesenta, alternando dicha actividad con programas de radio, música y composición de portadas de discos. Entre 1977 y 1984 produce y dirige varios films de carácter experimental, como «Ikurriñaz filmea», «Criss Cross & deskarga batzuk» o «Gerla eta maitasun gertakaria». Ha publicado el «Catálogo de las películas estrenadas en Bizkaia: 1929-1937" (1986), el libro «Cita en Hollywood» (en colaboración con Robert G. Dickson, 1991) y estudios historiográficos u obras de catalogación referentes al cine producido en los años treinta.

Autor: Angel Caldito.
En este blog también colaboran: José Manuel Seseña y Ricardo Márquez.

sábado, 30 de mayo de 2009

Canillas y Hortaleza – Las Quintas de Recreo – Cuarta parte.


Este artículo ha sido nuevamente revisado con nuevas investigaciones.

Como decíamos en el artículo anterior, vamos a hacer un paréntesis en la cronología para ver la historia de las quintas de recreo (grandes fincas), alguna de las cuales todavía hoy existen y podemos admirar.

En los primeros años del siglo XVIII podemos ver las gran cantidad de quintas de recreo del Conde de Canillas en la localidad del mismo nombre, mientras en Hortaleza hay constancia de al menos 5 fincas, a saber: la de Don Juan Sendín, Don Alfonso Ortiz de Zárate (todos miembros del Regimiento urbano madrileño), marquesa de Loriana (señora de la villa) y marqués de Aitona.

Es al finalizar la segunda década del siglo XVIII cuando la nobleza asentada en la villa comienza a comprar las fincas a la burguesía urbana. Así Don Manuel de Monitter, marqués de Selva Real, compró a la sobrina de Don Alfonso Ortiz la finca que había heredado de este. Estaba sita en el camino de Hortaleza a Fuencarral, en los parajes de Valdebebas, Garciruelo y Prado de la Loba y constaba de casa de labor con bodega para 800 arrobas de uva, y entorno a 40 aranzadas de viñedo plantados.

Vamos a ver lo que hemos encontrado sobre las principales fincas o quintas, llámense como quiera:

Huerta de la Salud

Ya en el Catastro de Ensenada (1752) aparecen las grandes fincas de los Duques de Frías, el Parque de Isabel Clara Eugenia (o Buenavista) y Cristo de la Salud, actualmente Huerta de la Salud.

Está situada en las actuales calles de: Alcobendas, Mar de Aral, Mar de las Antillas y Mar Negro. En la parte superior de la puerta de entrada a la finca había una inscripción, datada en 1749, en la que los duques alababan la vida tan sana que se disfrutaban en el campo y a la vez poder gobernar en la ciudad. Justo encima de esta inscripción hay otra de 1894 que indica el año en el que se hizo una remodelación de la finca.


El rey Fernando VII estuvo varias veces en ella, y en el Palacio de Buenavista también.
En 1822 los duques de Frías vendieron ambas fincas a miembros de la familia Urzait.


Don Pedro Tovar Gutiérrez, notario, abogado y concejal del Ayuntamiento de Madrid, compró en 1894, la Quinta del Cristo de la Salud. Realizó un proyecto para la mejora del forraje para el ganado. Consistía en un proceso de fermentación a base de agua y sal. Se construyeron en la finca graneros, establos, sistemas de riego,... así en diciembre de 1903 encontramos una noticia en el que se dice que hubo un incendio en uno de los cuatro pajares que tenía. En esta noticia la finca la menciona como el Charcón, aunque imaginamos que se trataba de la Huerta de la Salud. (Añadido el 08/jun/09. La finca el Charcón no era la misma que la Huerta de la Salud. Estaba situada en el Barrio de Santa María, apróximadamente en el cruce de Santa Susana con Santa Adela. Don Pedro Tovar se hizo con la propiedad de muchas fincas, entre ellas El Charcón. Fuente: Juan Carlos Aragoneses - Historias de Hortaleza)
Su edificio más destacable es el silo de veinte metros de altura, levantado en 1928 con un novedoso sistema para la época, como era el hormigón armado mediante un sistema de paneles prefabricados. La otra edificación más recordada por los vecinos era su singular palomar, conocido como el mirador, del que se decía que en días claros se podía ver la Puerta del Sol desde su mayor altura.



Don Pedro Tovar Gutiérrez fue un personaje de lo más anecdótico. Así se cuenta que para espantar a los pájaros, y a los “hombres que eran unos pájaros”, colgó del citado palomar el ataúd de su difunta esposa cuando fue trasladado el cadáver del cementerio de Hortaleza al nuevo de la Almudena,.... lo que no sabemos es si esto de verdad espantaba a todos los “tipos de aves”.

En 1975 se construyo en parte de la finca la urbanización Virgen de la Salud.

Añadido 09/Jul/09. Recomendamos ver este artículo de Historias de Hortaleza, para complementar la información.

Parque de Isabel Clara Eugenia – Palacio de Buenavista
Está situado en la manzana delimitada por la calle Mar Caspio, Mar de Kara y Valdetorres del Jarama.


Era una quinta con el único propósito de servir de descanso a los duques de Frías. Disponía de un palacio neoclásico, con un terraza en la parte superior desde la que se podían ver sus jardines, fuentes y estanques; la Casita del Príncipe y garitas para la guardia.


El rey Fernando VII estuvo varias veces en ella, y en el Palacio de Buenavista también, llegando a calificarlas de “paraísos”. No es de extrañar viendo la exuberancia y rectitud de sus jardines y arbolados.


La familia Urzaiz la compró en el siglo XIX, hasta que la finca fue comprada por la sociedad Neyda Clavier, de Burdeos, Francia, en 1854 a la familia Urzaiz. En 1880 esta sociedad autorizó al Convento Noviciado de la Sagrada Familia, también conocidas como Ursulinas, a establecer en una parte de la finca. Junto al Palacio construyeron un edificio de tres alturas, de estilo neomudéjar. Lo más destacado es su capilla junto a sus magnificas vidrieras que todavía se conservan. Su función era la enseñanza y caridad.

En 1939 fue adquirido por Falange y pasó a llamarse Hogar Clara Eugenia, estando destinado a la beneficencia asistencial. Las Hermanas de la Caridad se hicieron cargo de él como colaboradoras del Estado en 1970, siendo un colegio interno para niñas. Entre los años 1981-1985, quitaron la zona del anexo del colegio y lo hicieron parque público.

La Comunidad de Madrid pasó a gestionarlo en 1986 todavía como colegio. En la actualidad es un centro de salud mental dependiente de la Comunidad de Madrid.

Existe un blog de ex-alumnas del colegío.


En la década de 1950 se levantó dentro de la finca un teatro ovalado y porticado con columnas dóricas (hoy es sede la Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid), lo que dio al traste con parte de los jardines y la Casita del Príncipe.


Al finalizar los años setenta se construyó una urbanización en la parte de la ficha que da a la calle Valdetorres del Jarama.


Nos tomamos un respiro y dejamos para un próximo capítulo el resto de las Quintas, que no son pocas.


Ver Historias de Hortaleza en un mapa más grande. Mapa cedido por Juan Carlos Aragoneses.

Autor: Ricardo Márquez.
En este blog también colaboran: Angel Caldito y José Manuel Seseña.

Fuentes:
-Hortaleza, pasado y presente de un Distrito. Ayuntamiento de Madrid.
-Biblioteca Nacional de España.
-Enciclopedia de Madrid Espasa Calpe. Año 1979.

miércoles, 27 de mayo de 2009

Cine Callao – El cine sonoro en España (2ª parte)


Continuamos con la historia del cine sonoro en España. Este preámbulo sobre arquitectura lo presenta nuestro amigo Juan Ortiz.



Promoción de 1923 de la Escula de Arquitectura de Madrid. Luis Gutiérrez Soto es el cuarto de la fila del centro comenzando por la izquierda. Fuente: Summa Artis.

Una de las primeras obras de Luis Gutiérrez Soto, titulado en 1923, es el Cine Callao de 1926. En el punto en que la Gran Vía gira hacia la Plaza de España, y en frente de la parcela que poco después ocupará el Edificio Capitol, una parcela en forma de V, quizás demasiado alargada.

La construcción de la Gran Vía en su confluencia con la Plaza del Callao. El cine se levantó en el solar que se ve con carteles.
Construcción del tercer tramo de la Gran Vía. Año 1928. Fuente: http://www.viejo-madrid.es/

Con frente a la Plaza del Callao y a la Calle Jacometrezo su situación es envidiable ya que a diferencia de otros edificios podemos observar sus dos fachadas a la vez, entenderlo como edificio aislado de los demás de su manzana y entorno. Opta Gutiérrez Soto por un alzado continuo que se adapta a la curva de la esquina destacada con una torre a modo de faro que se iluminaba para anunciar el cine.


Planta baja a modo de zócalo perforado por las diferentes entradas y salidas y que absorbe la diferente inclinación de las calles, un cuerpo principal en el que los grandes carteles nos impiden la visión de los huecos que marcaban la portada principal hacia la plaza del Callao, y se remata el edificio con friso y cornisa. Una composición clásica que garantiza la monumentalidad buscada, decorada a base de grandes paños verticales con motivos Art Decó.
 

Hacia Callao un ritmo rápido de paños estrechos y diferente altura que se rompe en la portada, y tras girar la esquina, se dilata por su lado más largo.



Este ritmo nos anuncia lo que nos encontraremos al entrar: el vestíbulo con escaleras a ambos lados y a continuación en línea recta la sala, profunda como su fachada. Tanto que se decide dedicar el extremo del solar para tienda en planta baja y oficinas arriba. Aquí se ubicó precisamente el primer estudio del arquitecto. Los aseos y su galería de acceso a la izquierda de la sala rompen la simetría de la composición. Como era habitual en edificios como éste, se dedica el sótano para gran café con su escenario, cocinas, almacenes y demás dependencias hacia el fondo. Una sala de té en la primera planta de acceso al anfiteatro, y ya en su cubierta otro cine al aire libre.
 

Situado en La Plaza del Callao,3, fue inaugurado el 11 de diciembre de 1926 con la película Luis Candelas, el Bandido de Madrid. Tiene una capacidad para 1.500 butacas. Edificio de solar irregular, en su esquina se levanta un torreón y en su terraza se instala una pantalla, que aún se conserva y asientos para proyecciones cinematográficas al aire libre.

 Foto cedida por: Enric Archivell, de Flickr.

Año 1931. Fuente: http://www.viejo-madrid.es/


El sótano se destinaba a café o cabaret (luego se convertiría en la antigua discoteca Xenon), adaptándose en 1997 en cine. El exterior es de líneas sencillas con tendencias academicistas con neobarroco español, sugerencias vienesas y art-decó en su decoración, que en la limpieza de fachada de 1997 queda al descubierto el esgrafiado polícromo con la que se inauguró.








Desde el año 1927 se proyectaron en el Cine Callao diversos cortos, en lo que eran las primeras pruebas del “cine parlante”, como lo denominaban entonces los periódicos.
Recorte de El Imparcial. Octubre 1927

El 13 de junio de 1929 se presentó en el cine Callao la primera película sonora y hablada en España, El Cantor de Jazz ( The Jazz Singer). También se estrenó en dicho cine el 21 de mayo de 1930 la película El cuerpo del delito, considerada por algunos como la primera película sonora y hablada del cine español, después del fracaso debido a los fallos de sonido de la película El misterio de la Puerta del Sol, primera realización sonora con el sistema Phonofilm de Lee De Forest. De la muestra de modernidad del cine Callao da fe que dispuso de los más novedosos sistemas sonoros.

Crónica del diario El Imparcial. Fecha: 15 junio 1929
 Anuncio en la prensa del Cine Callao. Octubre 1930


El edificio está catalogado como patrimonio artístico de Madrid y por tanto protegido.

Primera parte.



Autor: Angel Caldito.
Coautor para arquitectura: Juan Ortiz.
En este blog tambíen colaboran: José Manuel Seseña y Ricardo Márquez.

Fuentes: Urbanity, BNE.

lunes, 25 de mayo de 2009

La historia se repite en... (Peatonalización de la calle Fuencarral)

Tranvía entrando en el apartadero de la Plaza del Rey procedente de la calle de Alcalá, aún en vía única.

... la calle de Barquillo. Las obras de peatonalización que se llevan a cabo en la calle de Fuencarral por la que circulan las líneas de autobuses 40 Red de San Luis-Alfonso XIII y 149 Red de San Luis-Plaza de Castilla aconsejaron en su día que, llegado el momento de cortarla al tráfico, fueran desviadas por la calle de Barquillo para ir a la cabecera de la Red de San Luis.

Sin embargo, el pasado 22 de Mayo de 2.009 se optó por una solución mas traumática como fue el recorte entre Barceló y la Red de San Luis pasando a denominarse 40 Tribunal-Alfonso XIII y 149 Tribunal-Plaza de Castilla al situarse la cabecera en la calle de Barceló junto al metro de Tribunal. Se alega como causa oficial de esta decisión las quejas recibidas de los vecinos de la calle Barquillo oponiéndose al tránsito de autobuses por considerarla estrecha ya que incrementaría los problemas circulatorios de la zona.


Retrocedamos en el tiempo y recordemos otra oposición vecinal de la calle de Barquillo relativa a la ampliación del transporte público.

El 1 de Octubre de 1.901 fue puesta en servicio la línea tranviaria de los “cangrejos” por este barrio que desde Alcalá hasta Fernando VI discurría por las calles de Barquillo, Prim, Conde de Xiquena, Bárbara de Braganza, Plaza de las Salesas, Fernando VI, etc. El trazado, todo en vía única con apartaderos, era tortuoso pues en vez de continuar por Barquillo a partir de Prim hasta encontrar Fernando VI daba un rodeo por Conde de Xiquena.

La empresa de los tranvías, la CEMT (Compañía Eléctrica Madrileña de Tracción) siempre intentó suprimir tan largo tramo de vía única estableciendo una segunda vía y continuar recto por Barquillo hasta Fernando VI, sin embargo, y aquí es donde se repite la historia, se encontró con la oposición frontal de los comerciantes de la calle que veían que les iba a impedir aparcar sus carruajes en la puerta de sus establecimientos pues consideraban que la vía única estaba bien donde estaba, es decir, en el eje de la calle de Barquillo.

¡Que lujo, visto desde la perspectiva actual, tener garantizado el aparcamiento delante de nuestra casa!.

La solución final adoptada no fue del agrado de la CEMT pues el Ayuntamiento de Madrid solo autorizó la duplicación de vía en la calle de Barquillo desde Alcalá hasta la Plaza del Rey y además no concedió la supresión por Conde de Xiquena que quedaría como paso obligado hasta el 4 de Octubre de 1.934, último día de funcionamiento de los tranvías de vía estrecha.

Los trámites burocráticos del pequeño tramo duplicado se dilataron en el tiempo pues la autorización del Ayuntamiento de Madrid fue en 1.902 pero la de Obras Públicas no llegó hasta 1.913.



Calle de Barquillo en doble vía entre Alcalá y Plaza del Rey.

La circulación tranviaria por la zona alta de Barquillo se fue haciendo mas dificultosa a medida que se iba ampliando el parque automovilístico pues hubo que poner un empleado con una corneta en el codo Barquillo-Prim de escasa visibilidad, y ya en los años veinte para reforzar la seguridad se complementó con la instalación de un semáforo en el apartadero de la calle Prim.


P.D.
El blog no cuestiona la decisión de los vecinos y comerciantes de la calle de Barquillo y entorno, ni tampoco la del Consorcio de Transportes de Madrid, simplemente comenta que hace cien años hubo mas de lo mismo.

No fue esta la única oposición vecinal a una ampliación tranviaria. Habrá tiempo de comentarlas mas adelante con las curiosas soluciones adoptadas.

Autor: José Manuel Seseña Molina
En este blog también colaboran: Angel Caldito y Ricardo Márquez.

viernes, 22 de mayo de 2009

Hospital Militar Central de la Defensa “Gómez Ulla”. (2ª parte).

En esta segunda parte nos vamos a ocupar de las comunicaciones del Hospital.

Dos de las razones esgrimidas por D. Manuel Cano y León, Capitán de Ingenieros, en la Memoria del proyecto de construcción era su cercanía a Madrid de la que distaba unos cinco kilómetros y las buenas comunicaciones en base a la proximidad a la línea de tranvía a Leganés y a la inmediata puesta en servicio del ferrocarril en construcción a San Martín de Valdeiglesias.

Lo de “las buenas comunicaciones” merece ser detallado. En primer lugar el tranvía de Leganés, perteneciente a la Compañía General Española de Tranvías (CEGT), tenía tracción de sangre entre la Plaza Mayor de Madrid y las cocheras de la Puerta de Toledo, tracción de vapor entre las cocheras de la Puerta de Toledo y la entrada del pueblo de Leganés, por aquel entonces en la actual confluencia de la calle de Madrid con la Avenida de Fuenlabrada, y tracción de sangre entre la entrada del pueblo de Leganés y el final de la línea situado en la Plaza de la Constitución. Para acceder al Hospital se trazó el Paseo de Muñoz Grandes desde General Ricardos hasta la Glorieta del Ejército[1].

Con respecto al ferrocarril de San Martín de Valdeiglesias, cuyo trazado habría pasado por delante del edificio de Dirección y Administración viniendo por la calle de la Oca[2] y saliendo por el Camino de los Ingenieros, nunca se terminó. Sus obras habían comenzado en 1.885, cinco años antes de la aprobación del proyecto del hospital, desarrollándose con una extraordinaria lentitud y ante la imposibilidad de concluirlas cedió la empresa concesionaria todo lo construido que era únicamente la explanación para ancho métrico entre Madrid, en la zona de Antonio López junto al río Manzanares, y Villaviciosa de Odón al Ministerio de la Guerra que estaba deseoso de poseer una línea donde pudiera practicar el Batallón de Ferrocarriles.

Tras este comentario sobre los argumentos que fueron esgrimidos en pro de su ubicación, presentamos cronológicamente hechos relacionados que tienen que ver con sus accesos.

01-02-1.903 La electrificación de la línea de tranvías por la calle de General Ricardos, que venía transformándose por tramos, llega a Carabanchel Bajo evitando el engorroso trasbordo. En sucesivas etapas posteriores lo será hasta Leganés.
24-10-1.905 Se numeran las líneas de tranvías en Madrid asignando a las líneas de Carabanchel el 24 para Puerta del Sol-Carabancheles (Carabanchel Alto) y el 25 para el Puerta del Sol-Leganés.
Año 1.906 Tras vencer numerosos trámites burocráticos, además de económicos y logísticos, el Batallón de Ferrocarriles comienza a tender la vía en la explanación del antiguo ferrocarril a San Martín de Valdeiglesias desde el inicio en el río Manzanares. Se utiliza el ancho de 0,75 en lugar del métrico para poder utilizar material repatriado de Cuba.
Año 1.910 El Batallón de Ferrocarriles concluye la línea hasta Cuatro Vientos, lugar inicialmente previsto como término, y comienza su explotación únicamente con fines militares. Tiene dos estaciones intermedias, una el apeadero del Cruce, situado en Oca esquina a General Ricardos donde atraviesa las vías tranviarias, y otra la de Carabanchel, cuyo emplazamiento coincide exactamente con la estación de metro Eugenia de Montijo de L5 aunque a diferente nivel[3].
06-07-1.914 Los tranvías a Carabanchel y Leganés trasladan la cabecera de la Puerta del Sol a la Plaza Mayor, a fin de descongestionar el apartadero de Gobernación, hoy sede de la Presidencia de la Comunidad de Madrid[4].
Año 1.924 Costeado por la Aviación Militar se instala un tercer carril interior a partir el apeadero del Cruce hasta Cuatro Vientos, para hacer circular trenes de ancho 0,60.
Diciembre de 1.924. Autorización municipal para establecer una línea de tranvías que penetre en el Hospital Militar.
09-07-1.925 Inauguración de la prolongación del ferrocarril de 0,60 entre Cuatro Vientos y Villaviciosa de Odón, aprovechando la explanación abandonada treinta años antes del ferrocarril a San Martín de Valdeiglesias. Seguidamente se abre al público estableciendo un servicio gratuito de viajeros entre estos dos puntos, prolongado casi a continuación hasta el Cruce a fin de establecer correspondencia con los tranvías a la Plaza Mayor. El precario asentamiento de la vía motivó que esta experiencia de servicio público no durara mas que este año.
Año 1.926 La puesta en servicio del ferrocarril militar de ancho normal Leganés-Cuatro Vientos trae consigo una reestructuración de los de vía estrecha, abandonándose los de 0,75 y 0,60 que pasan por delante del Hospital Militar aunque solo se desmantela el de 0,75[5].
01-04-1.926 Inauguración de la línea tranviaria desde General Ricardos hasta el interior del recinto castrense. El trazado es de vía única situada en el lado de los impares del Paseo de Muñoz Grandes, con un apartadero en la Glorieta del Ejército donde finaliza el servicio público; el trazado continúa después cruzando el ferrocarril militar de 0,60 y entra al hospital por la actual puerta de acceso de coches, bordea los edificios por la parte oeste hasta penetrar por la segunda calle formada por los pabellones de Medicina y Cirugía que recorre en su totalidad terminando en vía muerta junto con otra en paralelo que se ha desviado de ella poco antes del final, tal como podemos ver en el plano que se acompaña[6].
La línea, de aproximadamente 600 metros hasta la Glorieta del Ejército, es la mas corta de servicio público que ha existido en la historia de los tranvías madrileños. Inicialmente no se le asigna número, la tarifa es cinco céntimos de peseta, el indicativo es “Carretera de Fuenlabrada-Hospital Militar” y el recorrido es realizado por un solo tranvía que va y viene desde el inicio en Paseo de Muñoz Grandes esquina a General Ricardos hasta el apartadero de la Glorieta del Ejército y viceversa.
Año 1.928 Se adjudican las obras de pavimentación del Paseo de Muñoz Grandes.
02-04-1.929 El número 23, que estaba vacante desde primeros de año, es asignado a la línea sin número del tranvía del Hospital Militar.

Vista general del Hospital Militar. A la izquierda la entrada tranviaria y cruzando de lado a lado los carriles aún sin desmantelar del ferrocarril militar.

07-11-1.936 La situación de la Guerra Civil en Carabanchel motiva la suspensión del servicio tranviario en la zona.
10-07-1.940 Tras la Guerra Civil vuelven los tranvías pero solo hasta Carabanchel Bajo. La línea del Hospital Militar permanece suspendida.
01-02-1.943 Se rehabilita la línea tranviaria del Hospital Militar, incluidas las vías interiores del recinto, pero nuevamente circula sin asignación de número. El servicio es prestado por un solo coche y la tarifa es de diez céntimos de peseta.
30-05-1.943 El ferrocarril militar Leganés-Cuatro Vientos es prolongado hasta Campamento orientando el final de vía para una hipotética continuación hasta el Hospital Militar[7].
23-05-1.945 La línea de tranvía 44 es prolongada por ambos extremos absorbiendo a la del Hospital Militar que estaba sin número. El indicativo es “Plaza Mayor-Hospital Militar”, y el recorrido es realizado por dos coches Westinghouse, similares al que protagonizó el accidente luctuoso del Puente de Toledo, que circulan mediante horario para evitar cruzarse en el tramo de vía única del Paseo de Muñoz Grandes.
Es el único periodo en el que los tranvías del Hospital Militar van mas allá del cruce del Paseo de Muñoz Grandes con General Ricardos.
04-12-1.947 Reorganización tranviaria de Carabanchel con la creación y supresión de diversas líneas. En lo que respecta al Hospital Militar desaparece la 44 y se crea la 38E (E de extrarradio) con el itinerario “Carretera de Fuenlabrada-Hospital Militar”, el servicio se presta con un solo coche del tipo Charleroi reformado, y la tarifa pasa a quince céntimos de peseta.
01-02-1.951 Vuelve a desaparecer como 38E pasando a ser nuevamente línea sin número. Se establece la supresión tarifaria en este recorrido cuando se presentan billetes de las líneas que circulan por General Ricardos, decisión que es bien acogida.




Años 1.955/1.956 El Ministerio de Obras Públicas da comienzo a las obras del Ferrocarril Suburbano en la zona de Carabanchel que aprovecha entre Aluche y el cruce de la calle de Nuestra Señora de la Luz con el Camino de los Ingenieros el trazado del antiguo ferrocarril militar aunque a diferente cota pues la construcción se realiza en trinchera[8].
01-01-1.958 La línea sin número del Hospital recibe nuevamente el número 38, siendo ahora el indicativo “General Ricardos-Hospital Militar”.
Bucólica estampa de la Glorieta del Ejército en 1.960. Se aprecia el tranvía del Hospital Militar parado en el apartadero preparado para regresar a General Ricardos y la boca del Suburbano aún sin terminar pues le faltan los rótulos. Colección César Mohedas.

04-02-1.961 Se inaugura con gran pompa el F.S.C. (Ferrocarril Suburbano de Carabanchel) asistiendo al acto el General Franco que realiza el recorrido completo entre la Plaza de España y Carabanchel. La explotación se encarga a la Compañía Metropolitano de Madrid que lo hace como línea independiente de su red[9].
26-07-1.961 Se clausura la línea tranviaria del Hospital Militar motivada por la reciente inauguración del suburbano que la hace innecesaria, quedando abandonada la vía por el Paseo de Muñoz Grandes y por el interior del recinto hospitalario que, pese a no usarse, estaban en estado de poder ser utilizadas. La tarifa en el momento del cierre para la circulación únicamente en esta línea, sin combinación con las de General Ricardos que todavía siguen subsistiendo, es de una peseta, tras diversas subidas habidas.
05-06-1.968 Se inaugura la línea 5 de Metro entre Callao y Carabanchel con tarifa independiente del resto de la red de metro y del Suburbano. El trasbordo entre ambas líneas se establece en el andén central al que se le dota de una verja de separación con dos cabinas de control de acceso en la mitad de él.

Tranvía camino del Hospital Militar yendo por el Paseo de Muñoz Grandes en la confluencia con la calle Castrojeriz. Foto Colección César Mohedas.



Epílogo
La cronología se ha limitado al periodo de funcionamiento de las antiguas instalaciones del hospital.

En la actualidad el antiguo acceso para tranvías ha sido ensanchado ampliamente para transformarse en principal, coincidiendo la parte de entrada de vehículos con el lugar donde estaba la vía. Las nuevas instalaciones hospitalarias tienen un segundo acceso en la zona trasera que da a la calle de Illescas en el barrio de Aluche con utilización y horario restringido.

El transporte público ha tenido también sus variaciones. En primer lugar la L5 del metro ha sido prolongada absorbiendo tramos del antiguo Ferrocarril Suburbano y en segundo lugar los autobuses de la E.M.T. de las líneas 17 y 35 dan servicio a la Glorieta del Ejército y su entorno, junto con otros de ámbito interurbano.

Agradecimientos
Quiero agradecer a mi amigo César Mohedas la cesión de fotografías para este trabajo.

Bibliografía
-El ferrocarril suburbano de Madrid: Plaza de España-Carabanchel. César Mohedas (Revista de Historia Ferroviaria nº 7)
-Gómez Ulla. Hospital Central. Cien años de historia 1896-1.996. Varios autores
-Toponimia Madrileña. Luis Miguel Aparisi Laporta
-Los ferrocarriles militares madrileños. César Mohedas (Revista de Historia Ferroviaria nº 9)
-Archivo D. Carlos López Bustos
-Revista La Ilustración Española y Americana. Fuente BNE.


Autor: José Manuel Seseña.
En este blog también colaboran: Angel Caldito y Ricardo Márquez.


[1] Las denominaciones como término municipal de Carabanchel Bajo eran:
General Ricardos desde 14-07-1.950. Antes Carretera de Fuenlabrada y María Sallaberry.
Paseo Muñoz Grandes desde 10-02-1.926. Antes Carretera y después Paseo del Hospital.
Glorieta del Ejército desde 12-03-1.952. Antes Glorieta del Hospital.
[2] El 12 de Marzo de 1.952 el Ayuntamiento de Madrid acuerda cambiar el nombre de la calle del Ferrocarril con el que figuraba en Carabanchel Bajo, por el de calle de la Oca a fin de diferenciarla con la del mismo nombre existente en la zona de Delicias.
[3] La parada al pasar por el Hospital Militar era facultativa cuando las circunstancias lo aconsejaban, tal como ocurrió el 9 de Julio de 1.925 cuando un tren con toda la plana mayor militar se detuvo a ver las obras de construcción del tranvía.
[4] Dejamos aquí la evolución de las diversas líneas de tranvías con sus servicios adicionales que han circulado por General Ricardos, pues su seguimiento nos desvía del tema.
[5] Fotos aéreas de los años treinta nos permiten comprobar como los carriles siguen instalados, siendo levantados con total seguridad al comienzo de la Guerra Civil.
Recientemente, en Mayo de 2.008, con motivo de unas obras para instalación de una conducción hidráulica en las que ha sido necesario levantar el pavimento, han quedado al descubierto los raíles de cruzamiento solo del ferrocarril de 0,60 con la vía del tranvía, lo que indica que al entrar en servicio este último, el ferrocarril de 0,75 ya no funcionaba.
El único resto que queda de este ferrocarril es el terraplén existente en Aluche que separa un parque del aparcamiento disuasorio donde los sábados se instala un mercadillo autorizado.
[6] El trazado interior es hoy la zona ajardinada situada junto al Monumento al Sagrado Corazón de Jesús.
[7] El trazado, del cual no se llegó a realizar ninguna obra, habría aprovechado la explanación del antiguo ferrocarril militar, entrando en el recinto del Hospital por la intersección de la calle de Nuestra Señora de la Luz con el Camino de los Ingenieros.
Los planos de los ferrocarriles de España de aquellos años reflejan el tramo Campamento-Carabanchel como “en construcción”.
[8] Las obras habían sido iniciadas años antes en el otro extremo (Plaza de España y Casa de Campo) por el Ayuntamiento de Madrid que ante la imposibilidad de poderlas concluir por motivos económicos no tuvo otro remedio que ceder lo construido al Ministerio de Obras Públicas.
[9] La puesta es servicio de este “metro especial” creó una inusitada expectación en los madrileños por ir en superficie por la Casa de Campo y por el morbo que daba el pasar bajo el río Manzanares. En la bocas de acceso en Plaza de España esquina a Reyes había colas de viajeros deseosos de conocerlo que llegaban hasta la calle.

En la fecha de la inauguración, la estación de Aluche y su entorno era absolutamente un despoblado, sin ninguna edificación cercana ¡qué tiempos!.


Primera parte .